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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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25 de septiembre de 2008 Dice Cristo Jesús: Yo os vengo a dar amados hermanos, mi amor, y mi misericordia. Traigo la luz a vuestras vidas y la palabra. Quiero guiarlos por el largo sendero rumbo a mi Padre. Juntos, unidos por el amor y la paz de las almas. Yo amados hermanos quiero que os preparéis para encontrar en vuestros caminos la luz del eterno que os dará amor y paz que parte del corazón de mi amado Padre. Que tengáis la llama eterna del amor de mi Madre y la bendición sobre cada uno de vosotros del Espíritu Santo. Vosotros debéis caminar unidos en paz y armonía, vivir en total unidad, y con un corazón y un alma limpio de todo pecado, para que el mundo cambie. Y también muchos de vosotros se conviertan en verdaderos apóstoles de la palabra, verdaderos soldados en defensa de la Iglesia, de mi amada Madre, donde nos encontrarais con nuestros brazos abiertos para cobijarlos a cada uno de vosotros hermanos míos. Hoy amados hermanos es un día especial para todos vosotros. Hoy mi Madre, como ya lo viene haciendo desde muchísimos años a traves de muchos Hijos en distintos continentes que les traen las palabras de Ella y su eterno amor, hoy os encontrareis con ella bajo la presencia de SANTA MARÍA DEL SANTO ROSARIO DE SAN NICOLÁS. La encontrarais con un corazón rebosante de amor, alegría y paz para entregarle a cada uno de sus hijos. Yo amado hermano junto a los coros celestiales estaremos acompañándola caminando entre vosotros, derramando nuestro amor y eterna bendición. Hoy el cielo se encuentra de fiesta, al ver la demostración de su eterno amor, hoy viviremos en cada corazón, y hoy veréis grandes milagros en el cielo. Por eso hoy amados hermanos, les pido que se unan en oración, en el amor y la paz que mi Madre viene a traerles a todos los peregrinos y a todos aquellos que le dediquen el Santo Rosario, la llama más pura del amor de su misericordioso corazón. Hermano mío sigue cada palabra que ella te dicta, escúchala, y conságrate a vivir para amarla, como ella los ama a todos vosotros. No permitáis que duden de sus palabras. No permitan que vayan contra su amada Iglesia, y contra nuestros Pastores. Abrazadla y amadla con el corazón. Entrégate como lo vienes haciendo y dile a todos mis hermanos en el mundo que recen el Santo Rosario, que limpien sus almas de todo pecado, y que vengan a mi Mesa donde yo mismo seré el Posadero. Que os entregare mi Cuerpo y mi Sangre para anidar adentro del corazón de cada uno de vosotros. Unidos juntos iremos a todos los rincones de la tierra y vosotros hablarais y evangelizareis en mi Nombre a todos los hermanos en el mundo. Hermanos, Yo os bendigo en el nombre del Padre y del Espíritu Santo y Yo os doy mi Cuerpo y mi Sangre en una profunda y verdadera consagración. Os amo y quiero morar en cada uno, quiero ser luz a traves de cada uno para que los rebaños vengan al encuentro del eterno amor. Amén. CRISTO JESÚS 25/09/2008 06:00Horas.
Dice Santa María: Amados pequeños, os vuelvo a decir la inmensa alegría que hay en mi corazón, la inmensa felicidad de ver a todos vosotros que vienen hasta mis pies entre cantos y oraciones. Que traen en vuestras manos el rosario, que es para mí vuestra Madre como hermosos pimpollos de rosas que me viene a ofrecer. Si pudierais ver a los coros celestiales y a los querubines rodearme y bailar. Si pudieran ver la felicidad que hay en mi amado Señor y en mi amado Hijo, en los Santos que se encuentran junto a mí en el Reino de los cielos. Es porque el pueblo de Dios se ha puesto en peregrinación y está caminando rumbo a mi encuentro. Hoy amados míos os recibo en San Nicolás. En pocos días más os recibiré en Lujan a todos los peregrinos que llegan de distintos lugares de vuestra patria, y veo la alegría en los corazones de vuestros hermanos y sé que la semilla del amor que vosotros fueron sembrando y que siguen sembrando junto a mis demás hijos ya esta germinando y sus raíces están cubriendo los corazones y llenando de amor, misericordia y paz, toda vuestra tierra.
Dice Cristo Jesús: Hermanos míos, os dije que hoy le entregan a vuestra Madre en la demostración de amor que estáis llevando a cabo, la felicidad que una Madre espera de sus amados hijos. Y se que pocos días más se volverán a unir miles y miles de hijos e hijas que caminaran sin importarles las inclemencias del tiempo rumbo a Lujan, el lugar donde nuestra Iglesia os espera. Donde allí estaremos nosotros, junto a mi amado Padre y al Espíritu Santo, recibiendo a cada alma para bendecirla. Hermanos míos tienen que darse cuenta que en el largo caminar, en ese peregrinar esta sobre todos vosotros el Espíritu Santo bendiciéndolos, y ayudándolos a todos hasta llegar a mi morada, a la morada de mi Padre, y de mi Madre. Donde junto a los coros celestiales, y a la luz misericordiosa del amor os recibiremos a cada uno de vosotros. Sabéis cuanto os amo. Sabéis el amor al verlos avanzar que os voy derramando sobre cada uno y tenéis que saber amados hermanos que yo también voy caminando al lado de cada uno de vosotros, porque Yo también quiero ir cantando y diciendo alabanzas a la Reina de los Cielos , del Universo y toda la tierra a mi amada Madre.
Dice el Padre Eterno: Quiero Hijos, yo vuestro Padre, unido a mi Hijo amado y el Espíritu Santo, los tres unidos en cuerpo y alma, junto a María Madre os recibimos, y os amamos a todos vosotros. Hoy me volvéis a demostrar pequeños míos el amor, y la sed que tenéis del gran encuentro. Yo bendigo vuestra tierra, porque sois hijos que sufren y padecen y como siempre están unidos en el amor, y muy pocos de vosotros se separan del gran rebaño que conducen mis Pastores. Seguid así amados hijos unidos en nuestro corazón a traves de la eterna oración. Yo os bendigo a cada uno de vosotros y vuestro suelo.
Dice Santa María: Amados Hijos, vosotros debéis saber que yo, María Madre de todos vosotros, Madre de la Iglesia, quiero que en este día mi mensaje sea recibido junto al de mi Señor y mi amado Hijo por todo el pueblo de Dios. Y diles a mis amados Hijos predilectos, que se unan al rebaño, que los guíen y que crezca cada día mas y mas la Evangelización. Dile también a vuestros hermanos, a mis Hijos E hijas que yo he elegido en el mundo para hacer escuchar mi voz, que se unan, que no teman y que sigan cada palabra y cada pedido que os haga. Amados pequeños, veréis que si se cumple la unidad de todos vosotros la luz del amor, de la paz, de la misericordia y la justicia junto a la verdad, jamás dejara de iluminar vuestros corazones. Y podréis a traves de la oración detener un final, de dolor, de tristeza y desesperación, al cual os quiere llevar el ángel desterrado por mi Señor. Hijos no os detengáis jamás, avanzad, seguid el sendero, y llevad a cada rincón de vuestros continentes la palabra y la llama de mi eterno amor. Os amo. Amén. 25/09/2008 12:00 horas
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )