María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

16 de septiembre de 2008

 Dice Santa María:

Amados hijos, os pido que os entreguéis en los brazos de Cristo Jesús. Que llevéis una vida limpia de todo pecado, que abraséis la fe con total amor y que estéis al lado de vuestros hermanos llevándoles la misericordia y la luz divina de mi amado Señor. Quiero que seáis feliz, que en vuestra alma pueda morar mi amado hijo, para que cada uno de vosotros seáis un testimonio de fe y de luz para toda la humanidad. Si sois atacado, nunca amado mío, contestes las agresiones y jamás ataquéis a ningún hermano. Habla, simplemente con el lenguaje del amor y de la verdad. Enséñale cual es el verdadero camino y guíalos por el sendero de la luz,.

Hijos os veo que muchas veces os peleáis sin sentido, y se agreden con palabras y hasta llegáis a levantar vuestras manos en contra de un hermano vuestro. Amados pequeños,¿ cuando aprenderán a vivir en armonía y paz? ¿cuando dejaran ingresar en vuestros corazones la llama del amor? ¿cuando estaréis al lado de cada uno de vuestros hermanos que os necesitan tanto pequeños míos? ¿no pueden ver la soledad, el dolor, las injusticias, la maldad, el odio que anida en muchos de vuestros corazones? Pequeños míos, tenéis que confesar todos vuestros pecados para liberar vuestras almas y entregarse totalmente limpios de todo pecado a mi amado Hijo y en él a mi Señor y al Espíritu Santo.

Hijos, comprendan que si no os confesáis, si no se arrepienten de vuestros pecados jamás podrán vivir en la gracia de Cristo Jesús. No podrán estar unidos en el amor y la misericordia de su corazón. No hagáis sufrir más a vuestra Madre. No os paliéis y vengan a mi morada, a la gran fiesta donde junto a los Santos, Ángeles y Arcángeles recibiremos a mi Hijo Sacramentado para que cuando vosotros avanzáis a recibirlo sea un momento de júbilo, de luz. Que vuestro cuerpo sea una nueva luz que se enciende para guiar a todas aquellas ovejas perdidas que se apartaron del sendero y puedan volver a él. Vosotros tenéis que ir junto a vuestros Pastores y evangelizar al mundo, llevar las palabras sagradas, llevar mis palabras que son también la de mi amado Hijo y mi amado Señor, para que crezcan las conversiones.

Hijos, no os marchéis de mi lado. Yo os quiero proteger bajo mi manto de amor. Llevad una verdadera vida cristiana cubierta de amor, misericordia, justicia y paz. Sed una luz que brille en el firmamento para que sea la que marque el sendero del gran encuentro. Hijos quiero entregar  a cada uno de vosotros y depositar en vuestros corazones la llama de mi amor, vengan a mi morada. Y vosotros entrégadme la rosa mas preciosa de vuestro corazón que es cuando rezáis el Santo Rosario. Amados pequeños ¡cuanta felicidad! ¡cuanta alegría hay en mi corazón cuando os veo tomar el rosario y dirigirte a mi! ¡cuanta luz, pequeños míos hay en vuestro cuerpos! Si vosotros supierais el bien que hacéis, principalmente a todas las almas del purgatorio y por todos aquellos hermanos que se encuentran mal y vosotros pedís,. Jamáis podré negarles nada. Yo os prometo que junto a mi amado hijo, llevamos vuestros pedidos a los pies de mi amado Señor y veréis grandes cosas que han de pasar.

Por eso ,pequeños míos, desde mi corazón, desde mi humilde corazón y con la sencillez mas pura de mis palabras ,os pido que se amen y se unan en el Santo Rosario todos los días. Y principalmente el día que yo os convoco a todos los continentes. El 8 de diciembre a las 19 horas, prendan un cirio y recen todos unidos el santo Rosario y veréis que a partir de ese instante una nueva vida comenzara para toda la humanidad. Pero a partir de ese día, os pido que se reúnan siempre a rezarlo y que jamáis abandonéis mi Iglesia. Que cuiden de ella y cuiden de mis Hijos predilectos. Que se guíen por el gran Pastor, el sucesor de Pedro y que sean sumisos, humildes, sencillos, pero de corazón, y leales a vuestros Pastores y a la fe que profesáis. Para que a partir de ese instante se unan todos  en el eterno amor de Cristo Jesús, vuestro salvador. Os amo pequeños míos. Amén. 

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

16/09/2008                                                             08:00horas.

 

Dice Santa María:

Querido hijo, yo en todos estos años que estamos unidos por el amor, que me has demostrado tu fidelidad, que me has concedido que ingresara en vuestro corazón y en vuestra alma, todo este tiempo que pasasteis sufriendo la indiferencia de todos aquellos hermanos y las burlas de muchos de ellos, todos estos años de dolor de tristeza y también hijo, de miedo, porque también he visto el miedo en vuestro corazón y mucha soledad, quiero hoy decirte que tanto mi amado Hijo como Yo, vuestra Madre, hemos estado todo el tiempo a vuestro lado y seguiremos estando. Acompañándote por el sendero de la luz. No os puedo decir que no seguiréis sufriendo la indiferencia de muchos hermanos vuestros, y el dolor que muchas veces desgarra hasta el alma, pero sé que seguirás siempre a mi lado, que me acompañaras hasta la batalla final, que vivirás para amar a cada uno de vuestros hermanos, que los acompañaras en el dolor, en la soledad, aun abandonando vuestra propia vida y vuestra propia felicidad.

Se cuantas cosas has dejado, se cuantas veces por tus mejillas cayeron lagrimas de tus ojos, se del dolor punzante en vuestro corazón, pero sé que el amor que sientes por cada uno de vuestros hermanos es superior a todo ese dolor, por eso te he elegido, mas allá del pensamiento y los juicios de muchas personas, mas allá de lo que puedan pensar muchos Hijos predilectos míos, te he elegido porque no busqué la perfección, busque un corazón que amara y supiera amar a todos sus hermanos como yo vuestra Madre amo a todos mis hijos. Busqué quien estuviera presente en todos los momentos de dolor. Busqué quien fuera un bálsamo para sus dolores, y busqué aquel que en la mitad de la noche derramara de sus ojos lagrimas de amor y tu lo has hecho.

Por eso, frente muchas veces a juicios de un mundo que no comprende y que los ataca, querido hijo, quiero que el mundo sepa que vuestra Madre, como os eligió a vos, he elegido en distintos lugares de vuestros continentes hijos e hijas que recibieran mis mensajes, que llevaran bien en alto la fe, la misericordia, la justicia, el amor y la paz que anida en el corazón de mi amado Hijo Jesús.

Se que os queda mucho por recorrer. Se que lo haréis y yo seguiré paso a paso a vuestro lado, tomándote vuestra mano y dirigiendo vuestro andar. Hijo, sigue amando al mundo. Y yo te he bendecido con vuestro hogar, con vuestra esposa, hijas y tus ojos, tus pequeñitas que iluminan cada minuto de vuestra vida. Yo quiero que sigas viviendo en cada uno de ellos. Quiero que sigas amando como amas y que seas siempre fiel a mi, vuestra Madre y a Cristo Jesús. Yo os prometo a ti y a quien están a vuestro lado en este peregrinar,que os llenaré de bendiciones, para que a traves de vuestras manos puedan curar todas las llagas del alma y del corazón. Para que a traves de vosotros, unidos a vuestros Pastores, hagáis levantar sobre la faz de la tierra la Iglesia gloriosa, peregrina, caminante. Gloriosa amados hijos, como lo es en el Reino de los Cielos.

Los amo. Seguíd avanzando, seguid demostrando al mundo mi presencia. Que ellos a través de mis palabras vayan abriendo un camino rumbo al encuentro con Cristo Jesús y con la llama que brota de mi corazón. Os amo. Amén.  

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

16/09/2008                                                                         12:30 HORAS.


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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )