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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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9 de septiembre de 2008 Dice Santa María: Hijos, continuamente y todos los días os pido, os ruego que escuchéis mi suplica. Porque si vosotros hacéis lo que pido, salvareis muchas almas en todos los continentes. Harán a traves de la fuerza de la oración que los corazones mas endurecidos se conviertan. Y que la guerras que cada día se multiplican mas en todo vuestro mundo cesen. Que el amor sea el que los guíe y que aquellos hermanos vuestros que han partido de mi Iglesia y se han separado del gran rebaño vuelvan a él. Hijos, siempre os hablo con las palabras mas sencillas. Y también en muchos de los continentes me he mostrado frente a muchos de vosotros. He elegido a distintos hijos en todo el mundo para que lleven, hasta cada uno de vosotros, mis palabras, mi amor, y retornen. Pero con mucho dolor veo la indiferencia en el corazón de muchos de vosotros. Y siguen apartados y se marchan cada día que transcurren más hijos de mi morada, dejándome sola, y dejando vuestras almas totalmente a merced del ángel desterrado por mi Señor. ¿No pueden comprender que no debéis seguir a falsos profetas? ¿que la verdad la han de encontrar en el Libro Sagrado, en mi morada junto a mi amado Señor y mi Hijo? Venid al encuentro, venid a mi morada y confiesen vuestros pecados, y compartan la alegría con cantos y oraciones en el gran Banquete. Que vuestros cantos se unan a las voces del los coros celestiales, que sus voces se unan en eterna oración, que sus corazones estén limpios de todo pecado para recibir en la gran celebración al Cuerpo Sagrado de mi Hijo. Para que pueda morar adentro de cada uno de vosotros y de esa forma ser luz que iluminen el sendero de muchos hermanos perdidos. Acudan al encuentro de vuestros Pastores, escuchen de sus bocas las palabras sagradas y díganles que juntos salgan a evangelizar a un mundo que necesita tanto de la palabra, y del amor, del acercamiento de mis Hijos predilectos. Tienen que salir de los muros de mi Iglesia, tienen que ser verdaderos Apóstoles que lleven las palabras por todos los lugares de vuestros Pueblos y naciones, tienen que ser caminantes porque a traves del sendero encontraran miles de almas sedientas de la palabra y del amor de Cristo Jesús. Hijos debéis conducir los rebaños rumbo al gran encuentro con mi amado Señor, y llevarlos de la mano rumbo a la luz eterna del amor. No esperéis más tiempo, porque ya el tiempo se acorta, y vosotros podéis cambiar el rumbo de la humanidad. ¿Y solo sabéis como lo podéis hacer? a traves del Santo Rosario, de la unión de los Pueblos, del compartir con vuestros rebaños el dolor, el frio, el hambre, la soledad, y los males que muchas veces los ataca, que son los dolores del alma y no saben cómo poder soportar la cruz que a muchos hijos les pesa tanto. Tomen la cruz de vuestros hermanos y ayúdenlos a llevarlas, y caminen rumbo a la luz que ha de descender del Reino de los Cielos para iluminar todas las almas que se alejen de todo pecado, que confiesen y que entreguen sus vidas a Cristo Jesús, vivan en libertad, en el amor y la misericordia, en la paz y la armonía, y sean verdaderos discípulos de mi amado Hijo. Yo los amo, y hoy os convoco a que recéis porque a traves de la oración reinara la paz en vuestros corazones y en todos los continentes. Os Amo. Pequeños míos, y mi corazón llora y sufre por ver que alejados muchos de vosotros os encontráis de mi amor. Amén. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 09/09/2008 09:00Horas.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )