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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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6 de septiembre de 2008 Dice Santa María: Amados Hijos, el mundo se ha de detener un instante y cada uno de vosotros encontrareis en vuestros corazones, amados hijos míos, la llama de mi amor y la luz que os entregó al nacer mi amado Señor. Para que aflore y comiencen a iluminar los distintos continentes. Será un día de fiesta, un día de encuentro con nuestro amado Padre, un día que a través de la oración estaréis todos unidos en el eterno amor, el amor que parte desde cada alma uniéndose al amor eterno de Cristo Jesús. Unidos a mi eterna llama que se encuentra en cada corazón de vosotros pequeños míos para que sobre todos los continentes a partir de ese momento veáis crecer , envolviendo todo vuestro mundo, el cual vosotros habitáis, la fuerza del amor, la misericordia, la justicia, la verdad y la paz, a través de la luz . Y desde ese instante amados hijos volváis todos juntos a caminar por el gran sendero de la luz, junto a mi amada Iglesia, junto a vuestros Pastores, unidos de la mano de aquel que se encuentra en el sillón de Pedro, y desde ese día amados pequeños nacerá una nueva civilización basada en la piedra angular de mi Iglesia, en los Sagrados Mandamientos, en la palabra y en el encuentro del amor, la misericordia, la justicia, y la paz. Unidos ya sin fronteras ni ejércitos formaran una inmensa cadena de luz que ha de despedir de toda la faz de la tierra al malvado y todas las fuerzas del mal, porque amados pequeños, la oración es la fuerza mas poderosa que tenéis en vuestras manos para apartarlo de vuestros caminos, para hacer crecer las vocaciones y las conversiones como también la unidad entre todos los pueblos del mundo. Hoy simplemente amados pequeños os pido que se unan en el Santo Rosario, no os olvidéis, prepárense para la gran fiesta donde todos hablaran un solo idioma, el idioma de la verdad y la justicia, unidos a través de la luz del amor que impartirá mi Iglesia en todos los continentes, porque esa luz es la luz eterna del amor de Cristo Jesús, nunca amados hijos os debéis olvidar. Únanse en todo lugar de la tierra, y recen el Santo Rosario y con cánticos y aleluyas a vuestro amado Salvador, y en El al Padre y al Espíritu Santo. Hijos, vuelvan a mis brazos, vuelvan a la unidad y al gran rebaño, os amo. Os amo. Amen. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA 06/09/2008 11:55 HORAS.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )