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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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2 de septiembre de 2008 Dice Santa María: Amados hijos, quiero hoy decirles a cada uno de vosotros, que debéis amaos unos a los otros. Que si vosotros no os amáis, no podrán nunca amar a vuestros hermanos y no me amáis a mí, ni a mi Señor, ni a mi Hijo. Porque pequeños míos quiero que aprendan que para vivir en eterna comunión con Cristo Jesús, tenéis cada uno de vosotros aprender a vivir una vida llena de amor, con un corazón humilde y misericordioso, respetando la justicia y siendo justo a su vez con todos aquellos que os rodean. Tenéis que amar la paz, y vivir en paz y armonía, sentir en cada corazón la llama de mi amor, que yo he depositado en vuestros corazones, y repartirla entre todos vuestros hermanos como pétalos de rosas que se desprenden de vuestras manos bendiciendo a cada uno de aquellos pequeños que se encuentran enfermos, tristes, depresivos. Y muchos de ellos a veces están apartados del sendero que deberían tomar, el cual los guía rumbo a la luz y la verdad, tenéis en vuestros corazones la luz que mi amado Señor os otorga al nacer, al llegar a vuestro mundo, limpio de toda maldad, aquella que tiene que ser la que ilumine junto a la luz misericordiosa de mi Señor todos los continentes, aquella luz que guía los pasos de vuestros hermanos mis hijos, rumbo al gran encuentro con mi amado Hijo. Y debéis escuchar la vos aquella que anida en el corazón de cada uno de vosotros que es la voz del más profundo y verdadero amor, la del niño, ese niño que está lleno de pureza, de amor , de misericordia y habla el lenguaje del amor, de la paz y la verdad, para abrazar a cada uno de mis pequeñitos y desterrar de sus corazones el odio y rencores. Tenéis que ser humildes, y vivir en la más pura sencillez. Amen pequeños míos como yo os amo a cada uno de vosotros, como mi Señor os ama, y a traves de El, mi Hijo y el Espíritu Santo. Yo hoy os dejo pequeños míos en la sencillez de mis palabras, solo este humilde mensaje, para que aprendáis que deben amarse como verdaderos hermanos que sois , para poder amar con más fuerza y de esa forma se formara un mundo verdadero en el amor eterno de mi amado Señor. Y no existieran ya más sobre vuestra tierra el odio, el rencor, la envidia, la maldad, la guerras, y vivirán en eterna unidad, junto al amor y la paz y vuestras almas brillaran en su total intensidad como estrellas en el firmamento iluminando un nuevo mundo basado en el amor de Cristo Jesús, Os amo pequeños míos. Amén. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 02/09/2008 09:19 Horas
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )