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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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1 de septiembre de 2008 Dice Santa María: Hijos, os pido que se unan en el infinito amor de Cristo Jesús. Que sigáis sus pasos y que derraméis sobre toda la tierra la semilla de la paz, la misericordia y el amor, para que crezca y se fortalezca, para que prenda en cada corazón, para que se guíen a traves de las Sagradas Escrituras y comiencen a vivir una vida totalmente en armonía y unidad. Amados pequeños el mundo necesita de hombres y mujeres que salgáis a llevar la palabra, necesita de todos aquellos que deseen ser verdaderos apóstoles del amor que siente mi amado Hijo por cada uno de vosotros. Y lo entreguéis a cada hermano, y los conduzcan rumbo a El. Y acompañen a vuestros hermanos, aquellos que se encuentran enfermos, y perdidos muchos de ellos entre la inmensa bruma. Pequeños caminen juntos, unidos, hablen y sepan escuchar a mis Hijos predilectos. Pero también cumplan con los Sagrados Mandamientos. Abrasen vuestras cruces y amen a vuestros hermanos más que a vosotros mismos y estén dispuestos a luchar por la defensa de mi amada Iglesia. Haced que el mundo se ilumine, que llegue hasta cada uno de ellos la palabra, y el amor de la llama sagrada de mi corazón. Diles que necesito de cada uno de ellos para combatir contra las fuerzas del mal, unidos a las milicias celestiales. Yo, amado hijo, iré delante de todos vosotros, yo he de aplastar la cabeza de la víbora y comenzaran a vivir en eterna armonía, paz y amor. Queridos, pequeños míos, no habrá más guerras, ni pestes. El odio, el rencor y la maldad desaparecerán para siempre de vuestras vidas, para que ingrese la luz eterna de mi amado Señor, para que descienda sobre todos vosotros el Espíritu Santo llenando vuestros corazones de júbilo. Y yo haré descender una lluvia de rosas, junto a todos mis hijos que se encuentran en el Reino de los Cielos, y renacerá para siempre el amor, y la paz. Cuidad pequeño mío de mi Iglesia. Estad atento de que nada ni nadie pueda cometer nada contra sus muros, contra la luz que irradiará al mundo. Ella se ha de levantar sobre todos los continentes y su luz anunciara una nueva vida, una nueva era, una nueva civilización basada en el eterno amor, del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Yo amado hijos, vuestra Madre y Madre de la Iglesia, os pido hoy que recéis, que se entreguen en cuerpo y alma a mi amado Hijo, y en El, al Padre y Espíritu Santo, y comencéis a caminar unidos por el amor rumbo al encuentro con mi amado Señor. Os bendigo amados hijos, os amo. Gloria eterna a Cristo Jesús, la fuente eterna del amor. Amén. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 01/09/2008 10:06 HORAS.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )