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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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10 de octubre de 2008
Dice Santa María: Amados hijos, hoy os pido que comiencen a unirse en el gran rebaño. Que comiencen a vivir una nueva vida donde no quede en vosotros ningún rastro de pecado. Que liberen vuestras almas a traves de una profunda confesión, donde recibáis el Cuerpo y la Sangre de mi amado Hijo. Para que el more adentro de vuestros corazones. Para que a partir de este instante estén unidos en el gran rebaño, guiados por vuestros Pastores. Que prestéis mucha atención, vos hijo mío, a cada una de mis palabras. Que sigan uniéndose vosotros, aquellos hijos que yo vuestra Madre he elegido en distintas partes de los continentes, para hacer la unidad de todo el pueblo de mi amado Señor. Junto a vuestros Pastores, unidos al Pastor Mayor y seguir la voz de Cristo Jesús. Y guiarse todos vosotros por lo que se encuentra escrito en el libro sagrado. Debéis ayunar mucho mas. Debéis comulgar diariamente. Debéis venir a mi morada y estar unidos a nosotros, vuestros Padres, Hijo y Espíritu Santo por el amor y la fe. Hijo no os abandonéis. Mo os quedéis mas. No dejen que el ángel desterrado junto a las fuerzas del mal los lleven rumbo a la total oscuridad. Amados pequeños, muy pronto ha de comenzar una nueva vida. Una nueva civilización se levantara sobre la faz de toda la tierra. Donde reinara por siempre Cristo Jesús, donde la llama de mi Corazón envolverá a cada uno de vosotros. Hijos, tenéis que comprender y os tenéis que despertar de este inmenso sueño que a muchos de vosotros los envuelve. Tenéis que defender mi morada, y vuestra fe. Y vosotros, amados hijos, os hablo a cada uno de vosotros que fuisteis elegidos por mi, vuestra Madre junto a mi amado Hijo, quiero que se unan. Hijos, yo no os prepare para que estén desunidos, estén alejados algunos de vosotros de mi Iglesia, o tengáis diferencias entre algunos de mis Hijos predilectos. Vosotros tenéis que ser sumisos, humildes, y vivir lo que os ocurre con total pasión y amor. Pero tienen que unirse todos para ir adelante del rebaño junto a los Pastores. Para que ellos os vean que vosotros sois verdaderos siervos de Cristo Jesús y de María vuestra Madre. Que siguen nuestra voz, que siguen cada uno de nuestros pedidos y debéis defender cada palabra que os damos, aun hijos con vuestra vida en la tierra. Porque si la perdéis ganareis la vida eterna en el Reino de los Cielos. No quiero que esperéis mas. No queremos que se marchen del gran rebaño mas hermanos vuestros, porque no evangelizan, porque mi Iglesia no sale y recorre donde se encuentra el dolor, el hambre, el frio, la soledad, las guerras ... Tenéis que detener todo y lo pueden detener si se unen en eterna oración. Por eso os convoco a todos, y vosotros sabéis bien, Yo os vengo diciendo que el día 8 de diciembre a las 19 horas tenéis todos unidos que postrarse de rodillas para rezar por todo lo que os pedimos en el SANTO ROSARIO. Dile a mi Pastor Mayor, aquel que tiene mi corazón y el de mi amado Hijo, que os acompañe. Que os llame a todos los pastores, religiosos y religiosas, y ellos al pueblo de mi amado Señor a realizarlo. Que el inmenso rebaño rece amados pequeños. Pero eso es una obligación de cada uno de vosotros, eso es lo que vuestra madre os pide, y si se cumple veréis el mundo como irá cambiando. Como los corazones endurecidos se convertirán y crecerá el amor, la misericordia y la justicia. Pero habrá algo maravilloso ante vuestros ojos, el mundo ha de firmar la unidad en la paz y la ayuda entre todos los pueblos del mundo. Mi Iglesia se llenara de luz y iluminara todos los continentes, y serán libres. Ya no habrá ataduras, ni dolor. No habrá amargura ni soledad. No habrá pestes ni envidias, entre mis amadas criaturas. Nacerá una nueva vida, acompañada por la luz misericordiosa de Cristo Jesús y la llama de mi eterno amor. Recordad, amado hijo, y dile a quienes están acompañándote, que yo vuestra Madre los unió, que yo vuestra Madre los elegí uno por uno, y seguiré haciendo para que lleven entre todos vosotros adelante este pedido. Este ruego que parte desde mi corazón. No os detengáis. Se que la labor es grande, pero tienen el tiempo para preparar el encuentro del amor y de la paz. Hijos, os ruego, no me abandonéis. Dejen todo y comiencen a ser mi voz en todo lugar del mundo que se escuche mi pedido. De este a oeste, de sur a norte. Aun en los mismos desiertos, en el mar, en las montañas, en los ríos, en todo lugar, como un grito de esperanza y de amor para que todos mis hijos y unidos caminen rumbo al amor eterno de mi Señor, en El, de mi Hijo y el Espíritu Santo, junto a mi llama de amor y bajo mi eterno manto de protección. Hijo, dile a mi Hijo predilecto, él sabe bien lo que le estamos pidiendo con palabras sencillas y la más profunda humildad. Para que todo el pueblo de mi amado Señor pueda comprender. Dile que lo amo, porque él es un Hijo que ha dedicado su vida a Cristo Jesús y defendiendo mi lugar como Madre de la Iglesia, Hijos os espero, Hijos os amo. Amén. Santa María Madre De La Iglesia. 10/10/2008 08:45 horas.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )