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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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9 de octubre de 2008
Dice Santa María: Amados hijos, hoy os vuelvo a pedir a cada uno de vosotros que no os olvidéis del día 8 de diciembre a las 19 horas, de unirse en todos los continentes con un cirio en la mano a rezar el Santo Rosario, junto a mis Hijos predilectos, junto a todos vuestros Pastores. Unidos tomados de la mano, haciendo una gran cadena de amor que recorra toda la tierra. Amados hijos, vosotros tenéis que comprender mi pedido. Tenéis que escuchar mi voz a traves de mis hijos en los distintos continentes. Volver a mi amada Iglesia, a la Eucaristía, a la confesión, a caminar por el sendero del amor, de la misericordia, de la paz. Y por eso os repito desde mi corazón, quiero que se unan en oración. Quiero que el mundo entero se ilumine. Quiero que vosotros seáis testigos del amor mas inmenso que Cristo Jesús a traves del Espíritu Santo hará descender sobre todos vosotros. Quiero la presencia desde los más pequeñitos a los mayores de la gran familia de mi amada Iglesia. Quiero sentir a cada uno de vosotros a mi lado. En esa noche tan especial, pidan amados pequeños por las almas que sufren en el purgatorio, por la paz del mundo, por las conversiones, para que las vocaciones religiosas crezcan mas y mas cada día, y se consagren al Sagrado Corazón de mi Hijo y en él a mi amado Señor. Quiero que sea una fiesta en la tierra como ha de ser en el Reino de los Cielo. Quiero sentir sus voces en eterna oración. Quiero entregarles el perfume de mis rosas, y la llama de mi amor. Hoy les pido amados pequeños que lleguen hasta sus Pastores, y les pidan que se unan a cada uno de vosotros. Que en mi morada estén abiertas sus puertas de par en par, que en todos los lugares que podáis se reúnan por miles y miles de almas, que han de ganar el perdón si concurren con el amor y la paz en vuestros corazones. Yo os pido que vengáis y traigan también en vuestras manos lo que me quieren pedir y yo junto a mi amado Hijo os prometemos que lo llevaremos hasta mi Señor, para que se cumpla y podáis vivir en paz y armonía. Si vosotros os unis en eterna oración, Yo os digo y os prometo que tendrán una vida nueva. Que comenzara sobre toda la tierra una nueva civilización basada en el más puro y divino amor entre hermanos que vosotros sois. Amados hijos, os pido que no os olvidéis. Os pido que vuelvan al sendero del eterno amor, de la luz de Cristo Jesús, y veréis que todo ha de cambiar. Os prometo. Pero hablen amados hijos con sus Pastores. Hagan que se unan en la oración, que los acompañen. Y vos hijo mío, hazle llegar a mi amado Hijo, quien está en el sillón de Pedro, este pedido mío. Dile que vuestra Madre le pide que convoque él como el GRAN DISCÍPULO a todos los consagrados, a todos los religiosos y religiosas del mundo, a unirse y que a su vez ellos convoquen a todo el pueblo de mi amado Señor a unirse en el amor.
Dice Jesus: Yo os traigo la paz, la misericordia y la luz, para que junto a mi amada Madre se unan todos vosotros a la cadena del Santo Rosario. Yo os prometo estar junto a mi Madre, y al Espíritu Santo, unidos en uno solo junto a mi amado Padre. Estaremos unidos a todos los hijos predilectos que se encuentran en el Reino de los Cielos, junto a los Coros Celestiales, y derramaremos sobre todos vosotros la lluvia de rosas del jardín celestial. Y el Espíritu Santo os bendecirá. Y de esa forma amados hermanos comenzara una nueva vida, y veréis crecer las conversiones. Yo os pido junto a mi amada Madre, que se unan en todos los continentes. Que cada uno de vosotros, hermanos amados, tienen que ser quienes lleven el mensaje y el pedido para que nadie en ninguna parte de los continentes no sepan del gran encuentro, de la gran fiesta, unidos por el eterno amor. Hagan crecer este llamado desde el corazón de mi Madre y Madre de todos vosotros. No os olvidéis amados hermanos, os esperamos, unidos en el amor.
Dice Santa María: Hijos, venid a mi. No me abandonéis. No nos abandonéis. Y haced crecer la fe. Sed verdaderos hijos del Padre y verdaderos apóstoles del amor y de la fe. Hijos os espero, no os olvidéis. Os lo recordare hasta que llegue el día donde nos uniremos a traves de la oración y de la llama eterna de mi corazón y la luz de mi amado Cristo Jesús. Hijo recurre a mis Pastores. Que ellos proclamen este día como el día del gran encuentro del SANTO ROSARIO. COMO EL DÍA ETERNO DEL AMOR, DEL PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO, UNIDOS A SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA, MENSAJERA ETERNA DEL AMOR DE MI SEÑOR. Hijo os espero. Amén. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 09/10/2008 09:00HORAS.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )