María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

7 de octubre de 2008

 

 Dice Santa María:

Amados hijos, quiero que cada uno de vosotros crezcáis cada día mas en la devoción y la oración. Para que vuestras almas estén limpias de todo pecado y de esa forma puedan encontrar la paz y la unidad con Cristo Jesús, llendo por el sendero estrecho que los guía a la inmensa luz del amor y de la paz. Tenéis que hacer crecer a traves de vuestras oraciones las conversiones en mis hijos e hijas, demostrando vuestro verdadero amor y devoción, y acercándose a cada uno de ellos, demostrarles que el único sendero que los guía rumbo al Reino de los Cielos es a traves del amor, de la misericordia, de la humildad, de la entrega de compartir con todos aquellos que viven en la soledad.

Amados pequeños, el mundo no ha de cambiar si vosotros no hacéis ayuno, si no os consagráis, si no ofrecéis sacrificio y demostráis a mi amado Señor vuestro verdadero y mas profundo amor. No bastan las palabras, no bastan que vengáis solo a mi morada.Necesitamos trabajadores, necesitamos manos para sembrar la semilla del amor. Necesitamos a cada uno de vosotros, que salgan a ser verdaderos testigos y apóstoles del amor de Cristo Jesús, y lleven las Sagradas Palabras escritas en el Evangelio. Que vayáis  puerta por puerta, amados hijos. ¿Que estáis esperando? ¿Donde se encuentra la verdadera fe, donde se encuentra el verdadero amor, de cada uno de vosotros? No basta con golpearse el pecho y decir soy cristiano. Hay que vivir en el amor y la paz de mi amado Hijo y en El, el Padre y Espíritu Santo. El los espera con sus brazos extendidos. El desea que cada uno de vosotros llegue hasta su morada, que os confeséis, que coman de su Cuerpo y beban de su Sangre. Que hagan votos de pobreza y de obediencia, y trabajéis por una iglesia organizada y obediente a los que os dice vuestro Pastor Mayor. Debéis escucharlo, amados hijos. Pero no solo escuchar, sino apoyar y seguir el sendero que les marca. Acordaos que el es el sucesor de Pedro.

Yo también quiero hablarle a muchos de mis hijos predilectos, aquellos que pareciera que no escuchan la voz de vuestro Padre. Aquellos que muchas veces no aceptan y se apartan queriendo cumplir con lo que a ellos les parése que esta bien, abandonando todo. Y separándose del verdadero camino que esta marcado y que deberían seguir. Hijos, debéis ser obedientes y orgánicos. Debéis escuchar y de esa forma podréis llevar al gran rebaño rumbo a la luz. No os separéis. No quieran  salir de las filas de mi Iglesia, porque las fuerzas del mal junto al ángel desterrado están agazapados, esperando para llevar sus almas rumbo a la inmensa oscuridad. Debéis seguir los pasos de mi Hijo y vivir en la mas grande sencillez. E hijos, principalmente en humildad. El mundo padece hambre, frio, y no podéis estar ajenos a ello.

Únanse todos junto a mis pequeños  y lleven a todos aquellos que sufren lo que necesitan. Compartan el pan, compartan todo lo que vosotros poseéis como mi amado Hijo os enseño. Sean verdaderos hijos del Padre y vivan en el amor de su Divino Corazón. No nos defrauden mas a nuestro corazón ... queremos que a traves de cada uno de vosotros, los pilares de nuestra amada Iglesia se fortalezcan y crezca la fe, el amor, y vuelvan mis pequeños a creer en vosotros. Hijos, no quiero que toméis mis palabras como reproche. A todos por igual, se que muchos sufren las mismas penas, dolores, que padecen frio y hambre, tanto mis Hijos como mis Hijas predilectas, pero vosotros sois consientes que hay entre vosotros algunos que no están cumpliendo con los votos de pobreza y humildad. Que no se acercan al gran rebaño y que no cumplen con los votos que deben asumir como verdaderos apóstoles en la tierra. A ellos les hablo. A ellos les digo que vuelvan al sendero del amor, que reflexionen y que se unan para que mi Iglesia sea gloriosa, como siempre os digo, en la tierra como en el Reino de los Cielos.

No os olvidéis amados míos, debéis volver al amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y se levantara sobre toda la faz de la tierra una nueva Iglesia, donde se luz iluminara todo el mundo. Os amo. Amen.

 

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

07/10/2008                                                                05:30 Horas de la madrugada

 

 Dice Santa María:

Amados hijos, dadme un minuto de vuestras vidas, de esa forma podréis  escuchar mi voz, la voz  de vuestra Madre. Dadme de vosotros unos minutos donde estemos juntos unidos en el amor y la paz. Dadme un momento para que la llama de mi amor os abrase y os pueda proteger bajo el manto eterno de mi amor. Dejadme ingresar amados pequeños en vuestras vidas, acompañarlos por el valle de lagrimas, para estar al lado de cada uno de vosotros guiándolos por el sendero eterno del amor. Recibid de la mano de vuestros Pastores, el Cuerpo y la Sangre de mi amado Hijo, y vivid cada minuto en total armonía y paz en la unidad de la luz, en la unidad del amor que os acerca cada momento mas y mas al Sagrado Corazón de Cristo Jesús. Vosotros, pequeños, sois los que tienen que estar preparados para recibirlo, vosotros tenéis que tener un alma pura y limpia de todo pecado. Vosotros no os dais cuenta que mi amado Hijo quiere morar, y dar a traves de cada uno el amor a todos vuestros hermanos.

 

 Dice Jesús:

Amados Hermanos, quiero que estéis preparados para recibirme. Quiero que vuestros cuerpos sean mi morada, mi templo, la iglesia caminante, para que de esa forma, unidos, marchareis  por los distintos lugares a realizar una profunda Evangelización, junto a mis discípulos, junto a vuestros Pastores. Yo les iluminare el sendero, y el Espíritu Santo bendecirá a cada paso vuestro, a todos los hermanos y hermanas que escuchen de vuestros labios las palabras del Libro Sagrado. Y lentamente se ira sembrando toda la tierra con la semilla de la palabra y lentamente comenzaran las conversiones y crecerán  aquellos hermanos y hermanas vuestras que os consagran y darán sus vidas para hacer fuerte y grande la Iglesia que mi Madre, junto al gran Pastor, harán que llegue su luz a   todos los continentes derramando sobre todos mis hermanos mi eterno amor y misericordia.

 

 Dice Santa María:

Escuchad hijos míos las palabras de mi Hijo. Escuchad mis palabras y unidos en la llama del amor y la luz misericordiosa de mi amado Hijo nacerá una nueva civilización basada en la fuente inagotable del mas puro amor. Os quiero amados hijos pero nunca os olvidéis de ser humildes y sumisos, de entregarse en cada momento que veáis a vuestros hermanos que necesitan de vuestras palabras, de vuestra compañía. Nunca dejéis solo a nadie, nunca abandonéis a un hermano vuestro, nunca neguéis un plato de comida y jamás dejéis sin darle de beber a un sediento. Mas aun aquellos que su sed es la de escuchar las palabras del amor, aquellas que os acercará cada día mas y mas a Cristo Jesús. Aquella que os enseñaran el sendero directo rumbo a mi amado Señor. De aquellas palabras que os darán paz a vuestros corazones. Siempre amados míos tienen que estar unidos pero por el amor, la misericordia y la paz.

 

 Dice Jesús:

Hermanos, quiero que juntos a mi Madre levantemos la Iglesia, la Iglesia Gloriosa y Santa. Ya os dijo mi Madre y hoy vengo yo a decirles a cada uno de vosotros que mi Iglesia, la Iglesia de mi amada Madre es Santa y que tiene que ser siempre Santa. Que nadie la manche. Que nadie se atreva a manchar amados hermanos su santidad. Queremos en la tierra una Iglesia gloriosa y Santa como lo es en el Reino de los Cielos. Y en vosotros, ponemos en vuestras manos y la de mis apóstoles, aquellos que dieron sus votos, aquellos que juraron ser fieles a mi amado Padre y en el a Mi, su Hijo y al Espíritu Santo. Por eso escuchad la voz de mi Madre, vuestra Madre y Madre de la Iglesia, Reina y Señora de los Cielos y de la Tierra y el Universo, Capitana de las fuerzas celestiales. Escuchad su voz y seguid cada uno de sus pedidos porque a traves de Ella y bajo su protección, amados hermanos, un día podréis ingresar en el Reino de los Cielos. Unidos a mi eterno amor, seremos quienes intercederemos ante mi amado Padre.

 

 Dice Santa María:

Hijos, tenéis que uniros en la luz y tenéis que ser luz que ilumine todos los continentes.Jjunto a la luz eterna del amor de Cristo Jesús. Para salvar a todas las almas que se encuentran en la inmensa oscuridad. Para eso pequeños míos tienen que salir de los muros y que esa luz se encienda en cada uno de vuestros hermanos, en cada pueblo, en cada ciudad, en cada nación, en todos los continentes, para que reine la paz, la armonía, la justicia , la misericordia en toda la tierra. Y de esa forma nacerá la nueva civilización basada en el eterno amor de mi Inmaculado Corazón.  Amen.

 

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA, UNIDA A SU AMADO HIJO JESÚS.


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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )