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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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5 de octubre de 2008
Dice Santa María: Amados hijos, cuanto es el camino que todavía deberéis transitar ... cuanto amados pequeños será la entrega de cada uno de vosotros que debéis de realizar ... cuantas oraciones, criaturas mías, deberéis rezar por todo un mundo que sigue adormecido en la oscuridad. Un mundo que parecería no querer despertar de un largo sueño. Un mundo donde os lleva rumbo al dolor, a la mas inmensa soledad y siguen sumergidos en las grandes tinieblas. Vuestros ojos no se abren a una nueva vida, a una esperanza, no queréis mucho de vosotros abrasad con eterno amor los Sagrados Mandamientos, cumplirlos con eterno amor ... Solo pensáis en seguir viviendo una vida llena de falsedad, odios y rencores. Os convoque bajo una simples palabras que deberías aprender a escuchar mas. Y amados hijos, eso es lo que os vengo repitiendo desde hace muchos años, debéis aprender a escuchar. Porque de esa forma aprenderán, y podrías comenzar a transitar el sendero de mi amado Hijo Jesús. Pero deberán aprender a escuchar todos, y meditar lo que se encuentra en el libro Sagrado, a vuestro Pastor Mayor, mi amado Hijo, a vuestros Pastores. Y entre vosotros tenéis que hablar y escuchar. Entre todos unidos encontrareis la luz del eterno amor, el sendero que los conducirá rumbo a la verdadera vida. No penséis amados pequeños que tendréis el paraíso por venir solo a mi morada. Necesito de cada uno de vosotros, pero que seáis verdaderos soldados del amor de Cristo Jesús. Verdaderos discípulos de la palabra, verdaderos mensajeros del amor y peregrinos, en vuestra tierra. No se puede decir amados míos que amáis a vuestros hermanos si no lo hacéis. No os puedo escuchar decir que queréis al prójimo si os pasáis envidiando, o queriendo someterlo a vuestros antojos. ¿ Donde se encuentra la llama de mi amor que os doy al nacer a cada uno de vosotros amados hijos ? ¿ Donde esta la luz de vida de Cristo Jesús? ¿ Donde se encuentra el amor que tiene que brotar como manantiales de vuestros corazones? ¿No podéis comprender que os amo, con todo mi corazón? ¿Que mi dolor se acrecienta cuando veo que no os despertáis de este inmenso sueño? ¿ que no os dais cuenta que siguen en manos del ángel desterrado, que las fuerzas del mal cada día que transcurre se apoderan mas y mas de cada uno de vosotros? ¿donde esta vuestra fe? Aquella que me vienen a decir ..., o es solo que amados hijos esa fe es solo de palabras pero no de sacrificios ... ¿o solo anida en vuestros corazones un momento y después vuelve el olvido y con el la soledad a mi corazón? Quiero pequeños míos que me prometáis que siempre estará presente en vuestro corazón el amor por cada hermano vuestro. Que os consagréis a Cristo Jesús pero no solo en palabras si no en hechos, que trabajéis para mi Iglesia, que defiendan a mis Hijos Predilectos de los ataques a los cuales muchos de ellos son sometidos. Que defiendas mi morada, y que hagáis respetar en todo momento la Iglesia que es Sagrada y Santa. Pero os pido que seáis fieles a Cristo Jesús, y a mi corazón y si vierais o supierais que un miembro de mi amada Iglesia, o un Hijo atentara contra ella, y tuvieran la plena seguridad y las pruebas que lo están cometiendo, os pido que hagáis que se aparten de ella. Que no la manchen, porque la Iglesia, mi Iglesia, la Iglesia de todos vosotros mis hijos, quiero que sea Santa y Gloriosa amados hijos en la tierra, como lo es en el Reino de los Cielos. Y así os pido que se. Cada uno de vosotros tenéis que ser un soldado de la fe, y en defensa de ella. Todos vosotros sois el pueblo de Cristo Jesús y a El, únicamente a El, tenéis que serle fiel. Y a sus discípulos, aquellos que son los verdaderos y amados Hijos de mi Iglesia, fiel a las palabras del discípulo de Pedro, a vuestros Pastores, y a todos aquellos hijos que llevan mi palabras a traves de los distintos continentes. Únanse amados hijos, únanse en el amor, únanse en el Cuerpo y la Sangre de Cristo Jesús, y hablen, hasta que los escuchen, con todos aquellos que dentro de mi morada y fuera de ella quieren destruir los pilares del amor, la misericordia, la justicia, la paz, la verdad, la humildad, la sencillez, y la unidad del pueblo de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Si no lo podéis hacer que aquellos que os atacan y quieren el mal para vuestras almas, entonces sea cual fuera su posición, separen de vuestras filas a todos aquellos que quieren hacerle mal a mi amada Iglesia. Os pido siempre traten de enseñarles a traves del Evangelio, pero si vierais que son guiados por las fuerzas del mal, y os atacan, defiendan mi morada, defiendan vuestra morada. Y unidos a las fuerzas celestiales destruyan a todo el mal, destruyan a Satanás. Yo amados hijos iré al frente de vosotros, yo misma he de aplastar la cabeza de la víbora, yo misma os liberare de todo mal. Gloria, amados pequeños míos, por los siglos de los siglos, amen.
SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 05/10/2008 17:00Horas.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )