María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

23 de julio de 2008

Dice Santa María :

Hijos, han comenzado la gran siembra. Se que sois pocos los trabajadores en los inmensos campos, pero os digo que lentamente irán llegando desde distintos lugares de vuestro mundo mas y mas y seréis miles de  hijos e hijas sembrando la semilla del amor sobre la tierra fértil. Y veréis que  la cosecha ha de germinar en todos los continentes  y llenará las almas de felicidad. Y veréis crecer los trigales que se levantarán majestuosos en todo lugar.

También os pido que reúnan a los rebaños dispersos. Tenéis  que ir a buscarlos  para guiarlos junto al gran Pastor, para que unidos caminen bajo mi manto sagrado donde os protegeré  para no caer en las garras de las fuerzas del mal. Hijo, ellas son como lobos hambrientos teniendo sed de la sangre y del alma de mis hijos.

Vosotros teneis que uniros con mis Hijos predilectos, los Pastores, tienen que cuidar de cada una de ellas, conduciéndolas por los valles fértiles, donde escucharán la voz del gran pastor apacentandolas, y entregándoles las palabras que hará regocijar vuestras almas de felicidad.

Vosotros sois la gran nación, la nación de Cristo Jesús, la nación basada en el amor, la misericordia y la paz. Aquella que deberías rezar para salvar a las almas del purgatorio, para que la paz se extienda por todo el mundo, para que crezcan las vocaciones entre mis pequeños y las conversiones cada día sean más, y vuelvan a mi morada,  mi Iglesia, donde encontrarán la verdadera paz y la unidad en el amor de vuestro Padre.

Hijos, regaladme el Santo Rosario, como una hermosa rosa depositada todos los días a mis pies. Cuanto os amo a todos vosotros pequeños míos. Cuanta sed tengo de poder abrasarlos junto a mi pecho y ponerlos bajo mi manto de protección.

Hijos, únanse en el amor de Cristo Jesús , y vivan en comunión, y despojen  de vuestras almas la maldad, el odio, el rencor, la envidia, la sed de venganza, la mentira, y luchen con la palabra para que el mundo cambie y puedan vivir la generaciones que vendrán en un mundo donde la luz de Cristo Jesús iluminará las almas de cada una de mis pequeños .

Hijos os amo, y quiero entregarles el más puro amor. Quiero que seáis los que lleven por el mundo la llama de mi amor y la luz de mi amada Hijo Jesús como misioneros de la palabra y la nueva evangelización.

Vuelvan pequeños míos a mi Iglesia, vuelvan al amor de Cristo Jesús, vuelvan junto a vuestros Pastores, y cuidad de mi Hijo quien está en el trono de Pedro. Cuidad de él, amadlo y escuchad sus palabras porque a través de el escucharan la palabra del amor.

Os amo pequeños míos Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

23/07/2008                                                                           07:05 Horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )