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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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22 de julio de 2008 Dice Santa María : Permitan amados hijos que ingrese en vuestros corazones la llama de mi amor, para cambiar totalmente vuestras vidas y vivan en un mundo en paz y armonía, donde cada mañana al despertar os encontréis con la belleza de la creación y puedan vivir en total armonía con vuestro cuerpo y vuestras alma; con cada uno de vuestros hermanos, escuchando la palabra de Cristo Jesús invitándolos a vivir una vida nueva que los guíe rumbo a una Santidad, junto al encuentro con la paz,. Hijos hoy da comienzo un nuevo día lleno de momentos alegres y quizás algunos tristes, pero a partir de hoy tienen que prometerse que van a vivir para ayudar a todos aquellos que se encuentran solos. Aquellos que sufren enfermedades del alma y de la mente, aquellos que no encuentran el sendero que los guíe rumbo a la luz. Tienen que estar unidos a mi Iglesia, y crecer junto a ella en el amor, en el encuentro diario con mi Hijo Sacramentado. Tenéis que vivir para amar inmensamente a cada hermano vuestro, para consagrarse a Cristo Jesús, para llegar hasta sus pies a decirle simplemente que lo amáis , y que quieren caminar a su lado. Llevando la cruz que os ha tocado con infinito amor. Que en vuestro corazones deseen para todos los continentes la justicia, la misericordia y la paz. Para que no se derrame mas la sangre preciosa de vuestros hermanos. Hijos ayuden a todos aquellos que se encuentran en la inmensa oscuridad. Formen cenáculos, lugares de oración, de encuentro donde recen el Santo Rosario, donde yo vuestra Madre junto a mi amado Hijo, a los Ángeles y Arcángeles los hemos de acompañar. Porque si vosotros vierais cuando cada uno de vosotros, hijos míos, tomáis el rosario entre vuestras manos la inmensa alegría que me ofrecéis! Es el beso más preciado amados pequeños que me podéis entregar. Porque en la oración se encuentra la unión en cuerpo y alma con cada uno de vosotros, en la unión de la llama que arde de amor en mi corazón y la quiero entregar a cada uno de vosotros. Igual que vosotros en cada una de las oraciones ponéis en mis manos la más fina rosa que florece en un alma pura y sin pecado y me la estáis entregando. Hijos vuelvan a mi Iglesia, caminen junto a vuestros Pastores, únanse al gran rebaño y vuelvan al amor de Cristo Jesús. Levanten un mundo de amor donde todos vosotros pequeños míos vivan en eterna comunión con mi amado Señor. Hijos os amo, vengan a mis brazos, recen hijos por las almas del purgatorio, y cuiden del gran Pastor. Acompáñenlo en su inmensa soledad, estén a su lado y no os olvidéis que pasarán momentos muy difíciles para mi amada Iglesia, y os necesito, de cada uno de vosotros, como verdaderos soldados y apóstoles en la defensa de ella. Os amo… amados pequeños de mi corazón. Amén. Santa María Madre De La Iglesia. 22/07/2008 08:20Horas. |
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )