María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

16 de julio de 2008

Dice Santa María :

- Hijo, tienes que tratar de que todos vuestros hermanos se unan y que oren. Que se encuentren en total paz, que se alejen de las agresiones y de agraviarse unos contra otros.

JL - Madre ,he tratado durante todos estos años de acercar la palabra, de pedir hasta por favor que escuchen tu voz y tratar de llegar a muchos de mis Pastores, pero es muy difícil. Tu sabes Mama que siente mi corazón. Del dolor que anida en él, porque muchas veces siento que estoy fracasando, no estoy cumpliendo con lo que voz me pedís.

- No hijo, no te equivoquéis. Vos estás haciendo lo que yo vuestra Madre os pido, vos estáis guiando y  evangelizando a través de estos tiempos. Son ellos que se alejan, son ellos mis pequeños que no quieren escuchar  la voz del Señor, a través tuyo y también a través de los Pastores.

JL - Madre, yo siempre te  he dicho, soy muy pequeño y no tengo quizás la cultura para poder hablar. Vos sabes que me he sometido a todas las preguntas, que hace ya casi 30 años que estoy hablando y hablando. Primero con unos, después con otros y siempre estamos en el mismo lugar, siempre estamos detenidos mientras veo que afuera de esos lugares mueren hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos de hambre, y son muchos tratados con total desprecio.

- Hij,o vosotros pensáis que vuestra Madre y vuestro amado Padre junto al Hijo y el Espíritu Santo no vemos lo que os ocurre ... vosotros pensáis que no sufrimos por ver a nuestros pequeños luchar para poder llevar una vida en paz, para encontrar en el otro hermano una palabra de aliento, de amor, y solo que vemos ...  agresión entre vosotros mismos, vanidad, orgullo ... y lo que a muchos de mis hijos hoy les falta es la humildad.

JL- Madre, no sé cómo debo seguir, siento por momentos que estoy solo, luchando contra montañas que jamás podre pasar, cada dos pasos que doy en uno tengo que saltar una inmensa piedra, que colocan en mi camino.  

-Hijo ahí está, vos mismo lo estáis diciendo ... pero saltas esa piedra y sigues el camino. El mundo, pequeño mío, necesita de muchos hijos que se unan y comiencen a caminar por el sendero de la luz llevando a todos aquellos la palabra. Evangelizando hijo, tienen que comprender que deben evangelizar, tienen que entender que el mundo está apartado de los Sagrados Mandamientos, y que el ángel desterrado junto a las fuerzas del mal, cada día que transcurre en vuestro mundo los alejan a vuestros hermanos mas y mas de la oración, de la confesión, de la unidad, llevándolos a través de engaños y falsas promesas a un mundo de total oscuridad y dolor.

JL - Madre yo os prometí consagrarme a vos y luchar junto a las fuerzas celestiales por mi Iglesia, con Cristo Jesús, y vos sabes que lo he de cumplir, porque Mamita yo te amo, y siento que debo hacerlo para que retornen todos mis hermanos al gran rebaño.

- Hijo, dile a todos aquellos Hijos predilectos que no os quieren escuchar, que vengan a mi presencia, que abran sus corazones y su alma y me pregunten en la soledad de mi morada y yo les he de responder. Les he de mostrar que si no siguen mi voz y mis mensajes, que si no salen a realizar una verdadera evangelización, y ser verdaderos apóstoles y misioneros de Cristo Jesús, cada día se perderán mas y mas almas del gran rebaño. Os digo no sufras ya mas y únete a vuestros hermanos y sigue hijo y dile a ellos que también convoquen a otros hermanos y lentamente veras hijo que el mundo ha de cambiar y el amor, la paz, la misericordia, la justicia, volverá a reinar sobre los continentes y todos mis amados pequeños volverán al gran rebaño y se levantara una nueva civilización basada en las Sagradas Escrituras. Y mi Iglesia ha de ser gloriosa en vuestra tierra como es en el Reino de los Cielos.

Hijo sigue. No os detengáis. No sufras, no llores. Los ángeles están a vuestro lado, y yo junto a mi amado Hijo te hemos de acompañar, todavía el sendero es largo, pero no imposible de andar. Seca tus lagrimas amado hijo y avanza buscando las ovejas dispersas y guíalos junto al gran rebaño del amor y de la paz. Os amo pequeño mío. Amen. 

Santa María Madre De La Iglesia.

16/07/2008                                                                         05:30 de la madrugada.  

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )