María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

14 de julio de 2008

Dice Santa María :

Amados hijos, os pido que se unan para que a través de la oración puedan encontrar el sendero del amor, de la misericordia y la paz, para vuestras vidas y vuestro mundo. No os dais cuenta que no pueden seguir avanzando ya mas, que cada día que pasa se van separando mas de los Sagrados Mandamientos, que no comparten el amor y la misericordia con todos aquellos hermanos que necesitan de cada uno de vosotros.

No podéis comprender que esta no es la vida que mi amado Señor os concedió, que no estáis unidos por el amor, que ya no comparten la palabra, no rezáis, no tienen ese encuentro conmigo vuestra Madre, ya no vienen a mi morada, no estáis al lado de mi hijo, no comparten la gran mesa. Que alejados están amados hijos de la verdad, que lejos están del amor. Como se han equivocado el sendero pequeños míos ... hoy solo veo tristeza, desolación dolor, soledad, guerras, odio y rencores, en muchos de vuestros corazones, y no debería existir nada de eso. Tendrían que estar limpios de todo pecado, tendrían que ser puros para que mi amado Hijo pudiera morar en ellos. Ya no siguen el sendero de la luz. Hoy veo que os fue mas fácil seguir el sendero más corto obteniendo todo lo que desean pero también veo caer las almas en las tinieblas, el fuego, el dolor ... cada día que transcurre son mas y mas lo hijos que se pierden, que se alejan, que son llevados por falsos profetas rumbo al mundo de la oscuridad, cada día que transcurre veo más almas encadenadas, y llorando el dolor de no poder encontrar la luz y estar junto al Padre.

Hijos, yo os quiero rescatar. Por eso he venido a ustedes junto a mi Hijo para que vuelvan al gran rebaño, para decirles a mis hijos predilectos que tienen que evangelizar, que tienen que ser misioneros de la palabra y estar presente en todo lugar donde se encuentre el dolor, la soledad. Vosotros amados míos pueden detener la furia de los vientos, y las grandes tempestades, pueden detener el rugir de la tierra, y las lenguas de fuego de las altas cumbres, pueden detener un mar embravecido e inmensas lluvias y días cubiertos de oscuridad ... pero para eso tenéis que retornar a mi Iglesia, rezar el Santo Rosario, limpiar vuestras almas de todo pecado, haciendo una verdadera y profunda confesión, tienen que consagrarse a Cristo Jesús vuestro Salvador.

Hijos, el tiempo se acorta y en vosotros queda un mundo donde puedan vivir en eterna comunión paz , armonía y amor. Donde la oscuridad se convierta en luz, la tormenta se marche, la tierra deje de rugir, las altas cumbres no derramen mas de sus entrañas el fuego, y el mar se aquiete. Simplemente tenéis que volver al amor de mi Hijo y en él al Padre y el Espíritu Santo. Vuelvan amados pequeños a mi llama de amor, a mi corazón, a mi Iglesia, y unidos bajo el manto eterno del amor, bajo la luz protectora de Cristo Jesús, bajo la llama del eterno amor de mi Inmaculado corazón y únanse al gran rebaño, caminen junto a vuestros Pastores y destierren del mundo al ángel desterrado por mi Señor, para volver a los brazos de vuestro Padre, y comenzar a transitar por el sendero del amor. Os amo hijo no hagáis sufrir más a mi humilde corazón, os amo. Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

14/07/2008                                                                         07:12 Horas.  

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )