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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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13 de julio de 2008 Dice Santa María : Hijo, quiero que prestéis mucha atención hoy a lo que os voy a decir, porque tienes que emprender un largo camino junto a mis hijos que se hallan en los distintos continentes, aquellos que a través de ellos os estoy guiando y hablando. Dando mis mensajes a vuestro mundo, con la mas profunda humildad y sencillez. Nadie podrá decir jamás que no comprenden lo que os digo, porque yo vuestra Madre les hablo desde el corazón a cada una de mis criatura. Os digo que debéis que comenzar con vuestros hermanos a llevar la palabra a través de verdaderos encuentros entre mis hijos y yo vuestra Madre he de acompañarlos junto a mi Hijo y a los Ángeles y Arcángeles. Tendrías que reunir a mis pequeños formando cenáculos donde se deberán leer del libro Sagrado, y meditar cada palabra que en el se encuentra entre todos mis pequeños, porque a través de la meditación hallarán el sendero de la luz y ira creciendo en vuestros corazones el amor, la misericordia, la justicia, la verdad y la paz, sobre todos los continentes. Luego quiero que me pidan hijos lo que cada uno de vosotros necesitan, y recen el Santo Rosario, que es la rosa mas pura y hermosa que vosotros me podéis regalar. Quiero que cada uno haga un juramento de lealtad, de unión con mi Iglesia, que se consagren a Cristo Jesús, y que defiendan mi morada, quiero que escuchéis a mis Pastores, y que se unan en el gran rebaño. Yo os pido que habléis con todos mis hijos, aquellos que profesan otras religiones y diles que se unan en el amor de Cristo Jesús. No podéis ni debéis amados hijos seguir separados. No pueden estar divididos entre vosotros. No os dais cuenta el dolor que padece vuestro Padre al verlos separados. Diles a cada uno de mis hijos que os amo, que les pido desde mi corazón de Madre que tienen que estar unidos en el amor, formando un nuevo mundo, de paz, y llevando en sus manos la luz misericordiosa de mi amado Hijo para entregar a cada uno de sus hermanos. Hijos, la tierra esta preparada, y los surcos sedientos de recibir las semillas. Yo os prometo que han de germinar, y se extenderán a través de los corazones, y sus raíces irán a través de todos los continentes, llegando a las almas y los corazones mas endurecidos, la luz misericordiosa de mi amado Hijo y a través del Hijo, el del Padre y Espíritu Santo. Yy veréis grandes conversiones, y mis hijos abrasaran la Cruz con profundo amor, a través de ese inmenso cambio. Con la fuerza de la oración, con la unión de todos rezando, el mundo será el paraíso que mi amado Señor les entrego y vivirán en eterna comunión entre todos vosotros y con el Padre Hijo y Espíritu Santo. Diles hijo que se unan, que comiencen con cenáculos y encuentros de oración, que comulguen. Acordaos hijos que vuestra Madre fue quien junto a los discípulos, familiares y vecinos me reuní y ahí amados pequeños se levanto la Iglesia, ahí a través del gran cenáculo bajo el Espíritu Santo y descendiendo sobre los apóstoles y hablando todas las lenguas salieron a evangelizar. Yo, SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA, os pido a todos mis hijos sin distinción de religión que se unan para el gran encuentro con mi amado Señor. Hijos tenéis ya que salir, tenéis que comenzar y llevar al corazón de mis pequeños la llama de mi amor. Os amo, pequeños míos. Os amo. Amen. Santa Maria Madre De La Iglesia. 13/07/2008 12:00horas. |
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )