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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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12 de julio de 2008 Dice Santa María : Yo os convoco a mi llama de amor, a mi Inmaculado Corazón, para que vosotros, pequeños míos seais la luz de un nuevo mundo y lleveis la comprensión, el entendimiento, la paz y la armonía a todas las almas de vuestros hermanos. Yo os quiero entregar a vosotros la llama que arde de amor en mi corazón para que derraméis sobre todos los continentes la gracia del amor y la misericordia. Para que se unan en los distintos continentes en oración amor y paz. Vosotros amados pequeños, tienen que entender mas allá de las creencias o religiones que sois todos hijos del mismo Padre, mi amado Señor, y estáis bajo la bendición del Hijo y del Espíritu Santo,. Y me tenéis esperándolos con mis brazos abiertos para cobijarlos bajo mi manto eterno de amor y de misericordia. Hijos, tienen que cambiar el mundo. Tiene que cambiar y volver a sus raíces, a la oración, a la entrega a mi amado Señor, a vuestro amado Padre. A vivir a través de lo que os marca el libro Sagrado. Luchando contra las fuerzas del mal que han atacado vuestra tierra y vuestras almas. Tenéis que defender mi Iglesia y a mis Pastores para que no puedan ser llevados por el ángel desterrado de mi Señor. Para que todos vosotros unidos a ellos forméis un ejercito poderoso junto a las milicias celestiales. Y yo, amados míos, me pondré al frente de todos vosotros y aplastaré la cabeza de la víbora para que vuelvan a disfrutar de la luz divina y seáis libres criaturas de la creación bajo el manto misericordioso de Cristo Jesús. Amados hijos tienen que rezar el Santo Rosario, tienen que seguir, que guiarse por las palabras de mi Hijo y de sus discípulos. Tienen que venir a mi morada y pedir perdón por los pecados cometidos y vivir en armonía, con un alma limpia y cristalina donde morará mi amado Hijo y seréis luz para alumbrar a todos aquellos pequeños que se hallan perdidos en un mundo de tinieblas. Debéis a través de una evangelización romper las cadenas que atan las almas de muchos de mis pequeños, liberarlos para que vuelvan al gran rebaño, para el gran encuentro con vuestro Padre y en El con el Hijo y el Espíritu Santo, en la unión eterna del amor. Hijos os amo, vengan a mi morada, vengan al gran encuentro. Recen pequeños míos, y vivan en un mundo de amor, de paz, de armonía, de justicia, de humildad, junto a cada hermano llevando en alto la cruz que os ha tocado con inmenso amor. Porque a través de ella se abrirán las puertas del Reino de los Cielos donde verán el amor de mi Señor. Hijos luchen por la paz, salven vuestras almas y vuestros continentes del fuego eterno y la inmensa oscuridad. Hijos, pequeños míos únanse al gran Pastor aquel que se halla en sillón de Pedro. Únanse a los pastores y sigan sus palabras. Cuiden de el. Cuiden de mi Iglesia. Cuiden de vuestra tierra porque si no, amados hijos, conocerán la ira de mi amado Señor. Os amo pequeños míos, os amo. Amen. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 12/07/2008 10:15 HORAS. |
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )