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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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09 de julio de 2008 Dice Santa María : Hijos míos, os convoco a cada uno de vosotros, pequeños de mi corazón, para que se unan en oración por todos aquellos hermanos que están sufriendo en los distintos continentes. Os convoco a que vengáis a mi Iglesia, confiesen vuestros pecados y limpien vuestras almas de todo odio, rencores, envidias, mentiras. Alejad de vuestros corazones y de vuestra almas todos los pecados para recibir en el gran banquete a mi amado Hijo. Quiero que sean luz en el mundo y fuego de amor para entregar a todos vuestros hermanos. Quiero que seáis quien lleven la palabra de las Sagradas Escrituras y verán renacer un mundo distinto cubierto de amor, de misericordia, justicia, basado sobre la verdad y la misericordia y la paz. Quiero que tomen la mano de cada uno de aquellos hijos que se encuentran perdidos y lo conduzcan rumbo al sendero de la luz y del eterno amor. Quiero ver en el rostro de mis pequeños una sonrisa y que seáis todos felices y compartan el pan con todos aquellos que no lo poseen. Que entreguen en cada encuentro todo vuestro corazón en nombre de Cristo Jesús. Amados hijos yo os elegí para que lleven por el mundo la hora buena, a través de una nueva evangelización, de una nueva misión. Siendo verdaderos misioneros del amor y de la paz de Cristo Jesús. Vosotros sois la iglesia viviente. Aquella que peregrina y camina puerta por puerta haciendo que crezcan las conversiones en los corazones de mis pequeños. Haced crecer el rebaño, cuidad de mi morada. Defiende a vuestros Pastores de las persecuciones y difamaciones. Únanse a ellos y al gran pastor, el que se encuentra en el lugar de Pedro. Escúchenlo, y pretéjanlo de las fuerzas del mal y también recen hijos por todos aquellos Pastores que se han apartado también con engaños del corazón de mi amado Hijo. No los censuren. No los ataquéis. Recordad que ellos también tienen debilidades igual que vosotros y que son hombres y necesitan ayuda muchas veces en sus inmensas soledades. Hijo, dile a vuestros hermanos que tienen que comenzar la gran batalla. Primero deberá ser a través de la palabra, a través del evangelios, a través de la misión, a través de la paz y el amor. Y luego vendrá la batalla final donde yo vuestra Madre al frente de mis milicias celestiales junto a los Ángeles y Arcángeles derrotaremos a Satanás y aplastare su cabeza para que nunca mas pueda someter a un alma y llevarla al mundo del dolor y de la oscuridad. Hijo, os dejo en vuestras manos y de vuestros hermanos esta misión. La misión que vuestro Padre, unido al Hijo y al Espíritu Santo, os piden y junto a mi corazón de Madre de todos vosotros, amados hijos. Os amo. Amen. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA 09/07/2008 15:30 Horas. |
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )