María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

08 de julio de 2008

Dice Santa María :

Hoy hijo os pido que escuches mis palabras y medites en cada una de ellas, para que luego vayas a cada hermano vuestro llevándole lo que os voy a decir.

Diles a mis pequeños, aquellos que hacen ya mucho años se apartaron de mi Iglesia, rumbo a otras religiones, que se unan en el amor a Cristo Jesús, que mediten de lo que han hecho. Que mi Iglesia no son solo aquellos que se encuentran al frente o trabajando desde distintos lugares. Mi Iglesia, hijos, sois todos vosotros, porque vosotros sois la Iglesia viviente. Aquella que a través de su peregrinar va llevando a través de vuestras ciudades, Pueblos y Naciones la voz de mi amado Hijo.

 Se pequeños míos que muchas veces os encontráis  defraudados porque vais en busca de la paz, de la comprensión y de que seáis oídos y sientís como si os dieran la espalda. Cuando os sintáis así amados pequeños, venid a mis pies, y háblenme. Yo os escucho. Yo os acompaño y estoy a vuestro lado siempre junto a mi Hijo y mi Señor. Y si vosotros prestais atención vais a sentir en vuestros corazones mi voz y se irá iluminando el sendero que debéis seguir. He de curar vuestros males y descenderá sobre cada uno de vosotros la eterna bendición del Espíritu Santo. Recordad que son todos hijos y que todos se pueden equivocar. Sé que algunos de mis hijos cometen el pecado de la soberbia, de la falta de humildad. Pero pequeños míos ¿no os preguntasteis quienes son los verdaderos culpables de ello?, muchos de vosotros que haceis que aquellos que se encuentran al frente de mi Iglesia o sirven en distintas tareas son por muchos de vosotros tratados como si fuera mi amado Hijo, y no lo son.

Hijos, tener un apostolado no les da derecho a creerse diferente o ser un ser superior a sus demás hermanos. Sois igual y tenéis un compromiso, una obligación de estar al lado de cada uno de sus rebaños. Tienen la obligación de escuchar las penas y las suplicas, tienen obligación de ser verdaderos evangelizadores. Y evangeliza,r hijos, se hace a través de las palabras, del amor, de la misericordia, de la presencia en todo momento, y de compartir la oración desde lo más profundo de vuestros corazones.

Hijo diles que vuelvan a mis brazos que no se aparten. Que no se guíen con falsos profetas que os engañan y os llevan  rumbo a las fuerzas del mal para tener vuestras almas  en la más profunda oscuridad y el dolor. Vuelvan pequeños míos, vuelvan y sean verdaderas luces que brillan marcando el sendero del amor. Unanse en comunión con mi amado Hijo Jesús, y levanten entre todos pequeños míos unidos a vuestros Pastores la nueva Iglesia, para la gloria de Dios Padre. La Iglesia evangelizadora y misionera, aquella que sea luz y misericordia, justicia y paz en todos los continentes.

Hijo lleva mis palabras a vuestros hermanos y comiencen una cadena de oración por todos mis hijos que se encuentran enfermos, abandonados, tristes solos y están enfermos del cuerpo y del alma, para que vuelvan a mis brazos y a la luz eterna de mi amado Señor. Os espero amados míos, únanse en oración, estén junto a quien lleva adelante mi Iglesia quien se encuentra en el trono de Pedro. Estén junto a él, ayúdenlo, no lo dejéis solo, y únanse al gran rebaño y caminen todos juntos a las praderas del eterno amor. Amén.

Santa María Madre De La Iglesia.

08/07/2008                                                                         07:10 horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )