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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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07 de julio de 2008 Dice Santa María : - Hijo, déjame hoy consolarte. Yo veo en tus ojos lagrimas y cansancio y mucho dolor en vuestro corazón., Piensas que no estáis llevando adelante lo que os pido. Pero yo os digo amado hijo que sí, lentamente se van cumpliendo, y vas llevando a vuestros hermanos por el sendero del amor, de la salvación de aquellas almas separadas del amor de mi Señor. JL - Amada Madre no sé cómo puedo cumplir lo que me pedís, en un mundo que no escucha, que no entiende, que no se detiene un instante a hablar, a pensar a meditar, cada uno de mis hermanos están sumergidos en sus propios problemas y dolores, y ya no extienden sus manos a aquellos que sufren y padecen la más intensa soledad. - Hij,o yo os he dicho que la siembra iba a ser muy lenta, que no ibas a encontrar en vuestro andar muchos que quisieran sembrar junto a vos, porque no quieren detenerse, porque están separados del verdadero amor y en sus mentes solo hoy se encuentra la ambición. No se dan cuenta que tienen que construir entre todos, a través de la oración, de limpiar sus almas de todo pecado, un mundo para todos mejor. JL - Mamá muchas veces siento un profundo miedo, porque es como si me encontrara totalmente solo, perdido, cada vez que me acerco a un hermano para hablarle, para decirle que me acompañe en esta evangelización, su respuesta es siempre la misma "no puedo no tengo el tiempo, tengo que trabajar ya no me queda ni tiempo para mi familia"., dile a los sacerdotes que ellos salgan ... y también en muchos de ellos Madre veo que no quieren salir de sus templos, y dejan al gran rebaño a la deriva. -Hijo, no te encuentras solo, yo y mi amado Hijo estamos a vuestro lado. Te daremos la fuerza que os faltan, te acompañaremos por los distintos senderos y serás luz para vuestros hermanos y veras que ellos mis pequeños te van acompañar. Tienes que seguir ,tienes que llegar al corazón de cada uno de mis Hijos, tienes que hacer sentir en sus cuerpos la llama de mi amor. Hijo en vos hemos depositado y en vuestros hermanos en distintas partes de vuestro mundo a través de los años, que os fuimos eligiendo, la confianza , el amor, la luz para que no se pierdan mas almas, para que no se marchen del gran rebaño, para que acudan a mi Iglesia, y estén siempre presente en la mesa del Señor. Hijo, vosotros sois los misioneros del amor de Cristo Jesús, sois el grito de vuestra Madre, y las lagrimas del dolor que anida en mi corazón. Porque los veo sufrir, no os dais cuenta del inmenso dolor que envuelve todo mi corazón, no os dais cuenta amado hijo de la necesidad que tengo que mis hijos vuelvan a mí , a mi Hijo y a mi Señor, que mi Iglesia, cada día que transcurre se encuentran más solas, y ya no escuchan las palabras Sagradas, no os dais cuenta de la solead de quien se encuentra en el trono de Pedro, tienen que unirse hijos a el, acompañarlo y cuidarlo de las fuerzas del mal. JL - Madre, por eso el dolor envuelve también todo mi cuerpo, no quiero fallar a la promesa que te he hecho, quiero que el mundo se detenga y comprenda que tenemos que hablar en vez de gritarnos, que tenemos que apostar por la vida, en vez de matar, que tenemos que abrazar la paz en vez de crear guerras, y que tenemos que vivir en armonía en nuestro corazón abrazados a nuestras familias a nuestros hijos, esposas, padres, que debemos retornar a la vida desde la luz de Cristo Jesús. Pero es difícil Madre de llevar adelante cada una de estas cosas, en un mundo que está envuelto entre tinieblas, que las fuerzas del mal, se apoderan días tras días de más de nuestros hermanos, que quienes tienen que evangelizar muchas veces no lo hacen. Madre, no quiero que te enojes conmigo. Yo no estoy diciendo algo malo, es la verdad, es lo que veo, es lo que siento en mi humilde corazón, yo quiero servirte Madre, desde mi pequeñez, quiero abrasarte estar unido a tu corazón y al de Cristo Jesús, quiero que el mundo cambie y podamos vivir en la eterna misericordia de nuestro hermano tu hijo amado Madre. - Hijo sigue el sendero de la luz, siembra la semilla del amor, y de la palabra, y veras que irán creciendo las conversiones, y se ha de extender sobre todos los continentes, la palabra y renacerá la fuerza de la fe, del amor y la misericordia. Seca tus lagrimas y toma mis fuerzas toma la llama de mi amor, recibe la bendición del Espíritu Santo y sal desde tu lugar a evangelizar, a misionar, a ser un peregrino de mi eterno amor, llena los corazones de mis pequeños de luz y volverán a mi Iglesia, volverán al amor de Mi Señor, volverá a florecer la rosa más hermosa sobre todos los continentes, y seréis libres unidos a la luz misericordiosa de Cristo Jesús vuestro salvador. Hijo, os necesito, necesito de cada uno de vosotros, tienen que comenzar a partir de este instante la evangelización que ha de envolver a todo el mundo bajo el manto eterno de mi amor, y la luz misericordiosa de mi amado Señor, seca vuestras lagrimas y llena vuestro corazón de luz, y camina a través de la palabra, a través del amor, de la justicia y de la misericordia, para que se levante sobre los continentes la nueva Iglesia gloriosa, triunfante, junto a mis Pastores, juntos al amor eterno de mi amado Señor. Os Amo. Sigue adelante hijo, junto a mis demás pequeños, luchen únanse en el eterno amor de Cristo Jesús vuestro salvador. Amén. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 07/07/2008 03:00Horas. De la madrugada. Dice Santa María : Hijo, escucha en el silencio de la noche la voz de vuestro Padre guiándote a través del Hijo y del Espíritu Santo. Sube a lo más alto de la montaña y siéntate mirando la inmensidad del cielo y veras los rayos misericordiosos del amor, que te han de guiar rumbo al sendero al que deberás llevar a todos mis amados pequeños. Escucha en el silencio la voz que anida en vuestro corazón, y ora hijo con toda vuestra alma, abandona todo y sigue a mi amado Hijo, a través de largos días e inmensas noches, abraza la cruz y llévala en lo más alto. Amala hijo porque de esa forma amaras a mi hijo y en el estarás junto a mi amado Señor. A través del dolor te ira mostrando un mundo distinto. Que las lágrimas y el llanto te enseñen que debes vivir para amar, para cobijar entre vuestros brazos a todos aquellos que padecen en la más profunda soledad, en vuestros hermanos perdidos entre las tinieblas queriendo volver tras los pasos del gran Pastor. Debes guiarlos, rumbo al gran encuentro. Debes ser aquel que los conduzca y en cada palabra llévales mi amor, de mi Hijo y el de mi amado Señor. Lleva en tus manos la luz que ha de iluminar el mundo, y la llama que os dará calor, y en ese calor estará siempre la presencia del amor. Lleva la paz en vuestra alma y el corazón y entrégales a cada uno de ellos, para que puedan vivir en eterna comunión. Que mi Hijo os acompañe en cada paso de debéis dar, que mis palabras os enseñen el sendero que deberéis transitar. Que mi corazón este siempre a vuestro lado entregándoles eternamente la paz. Espero hijo que acompañes en tu andar a cada hermano, a cada hijo uniéndolos en la luz divina de la misericordia y la eterna paz. El amor envolverá al mundo, y vosotros seréis testigos y apóstoles de un nuevo mundo basado en la piedra angular, basado en la palabra misericordiosa de Cristo Jesús y siguiendo las palabras Sagradas del amor. Gloria eterna por los siglos de los siglos a Cristo Jesús la luz eterna del amor. Amén. Santa María Madre De La Iglesia. 07/07/2008 12:05 Horas. |
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )