María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

05 de julio de 2008

Dice Santa María :

Hijitos míos, si vosotros os unís en eterna oración, si quitan de vuestros corazones todo pecado, si escuchan atentamente la palabra del libro Sagrado, verán entonces que toda tormenta y fuertes vientos han de cesar y volverá a nacer sobre toda la tierra la flor eterna del amor. El mar será sereno y el canto de las aves anunciarán una nueva vida, un nuevo amanecer. El sol ha de brillar con mas intensidad sobre los continentes y la luz divina de mi amado Señor ha de ingresar en las almas de cada uno de mis hijos. Lentamente se irán uniendo al gran rebaño todos aquellos que de el se han apartado. Vendrán buscando la verdad, el amor y la paz, para todas las almas. Se unirán a las voces de mis hijos en la eterna oración. Cantarán alabanzas a mi Hijo y  a través de El a mi amado Señor. Han de comenzar a caminar unidos bajo la bendición del Espíritu Santo, y serán la luz que ha de marcar sobre los distintos continentes, la unión de todos los hermanos.

Hijo, mi Iglesia, hoy levantada sobre la piedra angular, se transformará en el faro del mundo. La que ha de iluminar a todos aquellos que se encuentran perdidos en la inmensa oscuridad. Y la oración será el bálsamo para curar sus llagas y sus heridas. Y sus almas se han de transformar en inmensa luz de amor, misericordia y paz. Y entonces cada uno de ellos han de encontrar en este largo peregrinar el amor, que de mi Inmaculado Corazón parte y serán millones y millones de gargantas unificadas en la oración que mi Hijo os dejo. Podrán ver y gozar del nacimiento de un nuevo mundo, donde mi Señor junto al Hijo y el Espíritu Santo, con su infinito amor hará descender sobre cada uno de mis hijos la mas pura y divina bendición.

Hijos, únanse en el amor de Cristo Jesús, sean verdaderos hermanos e hijos de vuestro amado Padre y vengan todos a mi encuentro para cobijarlos bajo mi manto sagrado, e ir juntos, todos unidos, rumbo a la luz eterna del amor. Amen.  

Santa María Madre De La Iglesia.  

05/07/2008                                                                            14:55 Horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )