María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

03 de julio de 2008

Dice Santa María :

- Hijo quiero hoy enseñarte el camino por el cual debéis llevar a todos mis pequeños.

JL - Madre, me es imposible hacer muchas veces lo que me pides ...

- No hay nada imposible hijo de realizar, aún cuando os colocan piedras en vuestro camino.

JL - No solo Madre es eso, sino que algunos Pastores no quieren reconocer lo que desde hace ya 30 años vengo revelándoles, que es tu presencia en mi vida.

- Déjalos hijo, que ellos solos irán abriendo sus corazones a mi amor. Que entenderán y comprenderán que la misión que tienes es escuchar, y guiarte a través de mis palabras. Pero no temas, no te sintáis solo, yo junto a mi amado Hijo siempre estaremos a vuestro lado.

JL - Madre no temo, es el dolor de muchas veces ver el sufrimiento por los cuales tienes que pasar.

- Hijo, debéis comprender que mi inmenso dolor es porque mis hijos se apartan de mi Iglesia y de mi amado Hijo. Mi dolor es porque son llevados entre engaños y palabras que no se encuentran en el libro Sagrado rumbo a otras religiones, donde no se profesa la Verdadera Palabra y donde quienes están al frente de ellos no están consagrados para poder guiar a los rebaños.

JL - Yo no sé cómo debo  proceder, como tengo que actuar muchas veces ... recordad que soy simplemente un hombre más que acude a tu morada, que te ama con todo mi corazón y que a su vez amo a mis hermanos y deseo y quiero ayudarlos para que encuentren el sendero de la luz.

- Hijo, yo te iré guiando como lo he hecho hasta ahora, con mi amado Hijo, con los ángeles y Arcángeles. En tus manos y en las manos de otros pequeños como vos, he depositado la llama de mi amor para que la entreguéis a cada uno de mis hijos. No temas por vuestros sacerdotes, ellos te han de escuchar porque yo he de abrir el corazón de aquellos que no comprenden o no quieren comprender que vuestra Madre es la que les está hablando y pidiendo que deben hacer una profunda evangelización, saliendo fuera de los muros de mi morada.

JL - Madre, yo, sabes bien, que intento en todo momento y que muchas veces soy injuriado, y muchas de sus palabras me lastiman y hieren en lo más profundo a  mi humilde corazón.

- Hijo, vos tenéis que pensar y meditar el sufrimiento de mi Hijo que llevo adelante la evangelización. El siendo santo y con un corazón lleno de amor y de pureza lo han crucificado. Y ha pasado por los más graves tormentos ... entonces pequeño mío, sigue, lee y medita las Sagradas Escrituras. Sigue rezando el Santo rosario y de esa forma os irais fortaleciendo siempre para seguir lo que humildemente os pido. Ese amor que tienes adentro de tu corazón, tienes que compartirlo con cada uno de vuestros hermanos, por cada uno de ellos que están sufriendo debéis seguir por el sendero de la evangelización siendo un misionero del amor, de la paz y la justicia. Debeis curar las enfermedades del alma y del cuerpo de cada uno de vuestros hermanos, y entregándoles la llama de mi eterno amor.

JL - Madre sufro porque no quiero fallarte. Todo lo contrario, quiero que todos mis hermanos escuchen tu palabra, que se unan, que sean verdaderos evangelizadores y que nos podamos tomar de la mano de nuestros Pastores para que nos guíen rumbo a la tierra prometida.

- Hijo eso os prometo que ha de suceder muy pronto, y que a través de la evangelización que yo os pido se salvaran muchas almas de mis pequeños, y que la luz misericordiosa de Cristo Jesús alumbrara a cada paso que deis en vuestro mundo. Tenéis que comprender que unidos a mis demás hijos, aquellos que fueron elegidos en distintas partes del mundo, que habitan los distintos continentes, al unirse sus almas se formaran en luz y el brillo será tan potente que junto a la luz de Cristo Jesús han de segar a Satanás y comenzara a perder la batalla.

JL - Madre yo os prometo que estoy dispuesto a dar mi vida por vos, por mi Padre y amado hermano Jesús. Yo te prometí que nada en el mundo me hará cambiar, te dije que voy a seguir los pasos de mi amado Jesús y que si tengo que perder mi vida lo haré en la defensa de mi Iglesia y en el amor de cada uno de mis hermanos.

- Hijo, jamás has de perder la vida, porque has de ganar la vida eterna, un lugar junto a mi corazón. Y vivirás en un mundo de amor, misericordia, paz y armonía. No temas, yo estaré siempre a vuestro lado. Yo he de guiar vuestros pasos. Yo te he de entregar todas las fuerzas para la gran batalla y tu ya tienes la llama de mi amor, para sembrar en los corazones de mis Hijos.

JL - Madre te amo, y tu lo sabes bien, quiero ofrecerte como siempre lo hago mi corazón, mi alma y todo mi ser para que a través de este humilde sirvo puedas llegar tus palabras a todos los continentes.

- Hijo, lo sé. Y se el amor que desde pequeño anidó en vuestro corazón. Y que te han lastimado y hecho sufrir. Pero por eso te he elegido, porque sé que jamás darás vuelta la cara ni a mi amado Señor, en el al Hijo y al Espíritu Santo, y que siempre has de estar a mi lado.

Hijo os amo, sigue el sendero. Sed un apóstol de la Palabra. Vive en comunión con mi amado hijo y libera las almas de aquellos que se encuentran en las tinieblas y junto a mis Pastores haced que vuelvan a mi rebaño. Hijo os amo. Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

03/07/2008                                                               04:30 Hora.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )