María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

02 de julio de 2008

Dice Santa María :

Amado hijo, os digo siempre, en cada momentos que nos encontramos a través de la palabra, del amor que me profesáis como hijo que he elegido para llevar mi palabra al mundo, y el amor que os entrego como Madre vuestra, que el mundo tiene que cambiar.

Y veo con inmenso dolor que durante años os hablo a distintos hijos, en todos los continentes, pidiéndole lo mismo que a ti, que nos sois escuchados ... y cada día se pierden mas almas y cada momento desertan del gran rebaño mas y mas ovejas ... cada día hay menos sembradores en mi Iglesia ... cada día se callan mas gargantas en proclamar las palabras escritas en el libro Sagrado ... cada minuto se pierden mas almas en la inmensa oscuridad ...

Se que os pido y os seguiré haciendo, de que se evangelice en todos los continentes. Y hoy os pido que les digas a vuestros hermanos, mis hijos predilectos, aquellos con quienes yo te he unido, que tienen que salir juntos todos a hacer una profunda evangelización, a través de la unión. Y buscar a vuestros demás hermanos para unirse en una verdadera fuerza que a través de la palabra derrotará a Satanás. Debéis estar unidos. Tenéis que realizar encuentros en distintas lugares de vuestra tierra, y llegar a los corazones de todos mis pequeños. Si vosotros, hijo, luchais por separado, jamás serán oídos. Entre mis hijos predilectos hay algunos que no os escucharan, y os darán la espalda, porque no entienden que primero tienen que ser humildes y descender del pedestal donde algunos de ellos se encuentran, para compartir con cada uno de sus rebaños, escuchándolos, ayudándolos y  protegiéndolos de las fuerzas del mal. Darles un lugar a aquellos que no tienen un lugar donde morar, cobijándolos en mi Iglesia, compartiendo un trozo de pan. Que están abandonados por las calles, aquellos pequeños que necesitan una palabra de amor, que los guíen ... tienen que escucharlos, tienen que acompañarlos en todo momento, tienen que evangelizar, Hijo, llevar la palabra puerta por puerta, tienen que unirse en la oración, en el Santo Rosario, tienen que hacer que mis pequeños vuelvan a mi morada, que confiesen sus pecados, que abrasen la cruz y que compartan la gran mesa de Cristo Jesús, a través del pan y el vino convertidos en la Carne y la Sangre de mi Hijo. El también tiene sed del amor de cada uno de vosotros, y vosotros tenéis que volver, para salvar vuestras almas.

Hijo, defiendan mi Iglesia, escuchen a aquel que hoy se encuentra en el trono de Pedro. Ayúdenlo para que aquellos hijos que no siguen lo que les dice, recapaciten y vuelvan realmente a ser verdaderos apóstoles y se coloquen al frente de los rebaños. Si no hijo, seguirá sobre todos los continentes el dolor, y la inmensa niebla envolviendo las almas de muchos de mis pequeños.

Tienen que unirse, os pido, hijo desde mi Inmaculado Corazón. Llama a un encuentro a todos aquellos hermanos que igual que vos están en distintas partes del mundo y diles que yo SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA, los convoco desde mi humildad y mi amor de Madre de todos a salvar la tierra y las almas de todos mis hijos, de lo contrario el castigo ha de llegar ... junto al dolor y la desolación.

Os amo Hijo. Oren, y mediten cada palabra que os he dicho. Hijo lucha por la unión en el eterno amor de Cristo Jesús, Amen.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

02/07/2008                                                                                    06:58Horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )