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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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29 de agosto de 2008 Dice Santa María: Amados hijos, despierten del gran sueño por el que estáis atravesando y comiencen a ser verdaderos labradores de la tierra. Sean quien siembren sobre ella el fruto del más puro amor. Dejad que crezca y se extienda a traves de los continentes. Ayudad a que crezca cada día más, ayuden a que inunde los corazones de vuestros hermanos, que encuentren en él la sabiduría y la paciencia, el amor y la comprensión, la justicia y la bondad y especialmente que los lleve por el sendero de la paz. No busquéis mas enfrentamiento entre vosotros. No destruyan mas la tierra donde vosotros habitáis. No deis la espalda al hermano que necesita de cada uno de vosotros. Guía a los niños y jóvenes rumbo al sendero de la luz a traves de las palabras sagradas. Cumplan con los Mandamientos, y vivan en armonía y en eterna comunión con Cristo Jesús. Sean apóstoles, pero verdaderos, aquellos que están dispuestos a dar su vida por mi Iglesia, aquellos que no negarán jamáis vuestra fe. Por eso hoy os pido que se unan al gran rebaño, que lleguen hasta sus Pastores y les pidan que los guíen rumbo a la luz, al amor y la comprensión. Yo hijos os estoy esperando en mi morada para que juntos a mi amado Hijo marchemos rumbo a la liberación de las almas, para que sean libres y puedan gozar de la vida que mi amado Señor os entregó. Hijos confiesen vuestros pecados, y prepárense para la celebración, para la gran fiesta donde yo ingresaré en el corazón y en el alma de cada uno de vosotros, donde estaremos unidos y caminaremos llevando la palabra, y la paz donde no la hay. Para que entreguemos la justicia y le llevemos a nuestros hermanos la palabra del amor, aquellas por las cuales se deberán guiar. Vivan en comunión con vuestros Pastores, abrazad mi Iglesia y amadla. Respetad todos los Mandamientos y sed la luz de las nuevas generaciones porque de esa forma veráis crecer a mi Iglesia siendo gloriosa, caminante, peregrina y siendo luz para los continentes. Llegando a vuestros corazones la luz eterna de Cristo Jesús y la bendición del Padre, Hijo y Espíritu Santo, y mi llama de amor. Uniros a vuestro Pastor mayor, aquel que os guiara por el sendero eterno de la luz. Os amo, hijos volved a mí. Amén. Santa María Madre de la Iglesia. 29/08/2008 08:12 horas.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )