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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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26 de agosto de 2008 Dice Jesús: Hermanos, dadme la oportunidad de ingresar en vuestro corazón, de tomarlos de la mano y caminar junto a cada uno de vosotros. Dejadme mostrarles en toda su plenitud el mundo que vosotros habitáis, y permitidme a aquellos que se apartaron del sendero de mi luz guiarlos de mi mano rumbo a ella. Porque si n , vuestras almas sentirán el dolor y la oscuridad a los cuales los va llevando. Hermanos, os amo. Yo di mi vida por cada uno de vosotros, y os digo que volvería a entregarla para salvarlos de vuestros pecados. El sufrimiento de mi corazón es muy fuerte, porque veo en los ojos de mi amada Madre las lágrimas de ver a sus hijos apartados de ella y de su amada Iglesia. Yo, vuestro hermano, he elegido junto a mi amada Madre en distintos lugares de vuestros continentes, a hermanos que lleven mi palabra a través de los labios de mi Madre, que Ella les ha entregado su llama de amor y que cada día que transcurre los convoca a rezar y a entregarse en las manos de mi amado Padre. Queridos hermanos, tienen que caminar todos juntos unidos en el gran rebaño, rumbo a la luz divina de mi Padre, haciendo fuerte y gloriosa en la tierra como en el Reino de los Cielos mi Iglesia, la Iglesia que mi Madre levantó junto a los Apóstoles. Por eso debéis escucharla, amados hermanos y seguir sus palabras, y vosotros, aquellos que se han consagrado y llevan en sus manos mi amor, mi misericordia, y la luz para guiar al gran rebaño, escuchen las palabras, mediten de ella, y no os ofendáis porque muchas veces os reprende. Pero es que algunos se apartan del sendero y os hace equivocar el sendero que debéis seguir vosotros y a su vez guían por un rumbo equivocado a mis hermanos. Vuelvan todos a unirse en la fe, en el amor, en la misericordia y en la paz. Escuchad la voz de mi Madre, os ruego, recen el Santo Rosario como Ella les pide, vengan a su morada, confiesen vuestros pecados, comulguen, coman de mi Carne y beban de mi Sangre, porque Yo amados hermanos, quiero vivir en vuestros corazones, en vuestras almas, y caminar junto a cada uno de vosotros rumbo a la luz divina de mi Señor.
Dice Santa María: -Amados Hijos, yo vuestra Madre , hoy junto a mi amado Hijo Jesús, les ruego que vuelvan al sendero, que abrasen la cruz con eterno amor, que construyan un mundo nuevo y una nueva civilización basada en las Sagradas Escrituras, y respetando y haciendo respetar todos los preceptos, acompañando a vuestros Pastores, y ayudándolos a guiar el rebaño a las tierras fértiles, donde la luz bendice a cada uno de vosotros. Abrasad a vuestro Pastor Mayor, escuchadlo y cuidad de él, os repito pequeños míos cuiden de el, y no permitan que manchen mi Iglesia. Sean, hijos, verdaderos apóstoles de la oración y de la palabra y llevad por el mundo la palabra, junto a la llama eterna de mi amor. Hijos, yo vuestra Madre, junto a mi Hijo Jesú,s os bendecimos y os pedimos: recen, únanse en la eterna oración y vuelvan a nuestros brazos. Vuelvan a nuestros corazones, junto a mi amado Señor y el Espíritu Santo. Os amamos hijos míos, y siempre estaremos al lado de cada uno de vosotros dándoles nuestra eterna bendición. Amén. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA, EN UNIDAD CON SU AMADO HIJO JESÚS. 26/08/2008 08:30 HORAS.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )