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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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23 de agosto de 2008 Dice Santa María: Amados Hijos, os vengo convocando día tras día a la oración, a la conversión, al amor, al encuentro entre cada uno de vosotros con vuestro amado Padre y en El con mi Hijo, y no entendéis y pareciera que no comprenden mis pedidos, mis palabras ... les hablo a cada uno de vosotros con las palabras mas sencillas y llenas de amor de mi corazó. Os repito hasta la suplica que debéis de cambiar todas vuestras formas de vivir, vuestras formas de actuar en vuestro mundo, en unirse todos y amarse y de se esa forma amar a cada uno de mis pequeños. Quiero amado hijo que hagáis comprender a todos vuestros hermanos, a todos aquellos que se apartaron del sendero, que deben volver, que tienen que venir a mi Iglesia, y realizar un examen profunda de vuestras conciencias, y despojarse de todo pecado, para poder en el gran banquete recibir el Cuerpo y la Sangre de mi amado Hijo. El os esta esperando porque quiere morar adentro de vuestros corazones. El quiere caminar a vuestro lado y ser luz para todos aquellos que se alejaron de su sendero. El quiere a traves de cada uno de vosotros evangelizar al mundo, junto a sus apóstoles los sacerdotes, aquellos que tienen que guiarlos y escuchar a cada uno de sus pequeños, pero no comprendéis. No escucháis mis suplicas, y siguen por el sendero de las tinieblas, aquel que encadena a vuestras almas. No puedo comprender amados hijos, no los comprendo, teniendo en vuestras manos todo para vivir en eterna paz, amor, misericordia y justicia, buscáis la destrucción de vuestras vidas entregando vuestras almas al ángel desterrado y llevando a todos los continentes al final ... Muchos de vosotros con engaños y mentiras parten a otras religiones, quizás también cansados y os comprendo de no encontrar en algunos Pastores la palabra y la paz que deberían darles, pero tenéis que comprender que ellos también son hombres y muchas veces tienen inmensas peleas con las fuerzas del mal. Hijos, muchos habláis del fin de vuestros días, de vuestro mundo, que mi amado Señor llevara a la tierra el final de los días, os equivocáis. Vuestra Madre junto a mi amado Hijo y a mi amado Señor junto al Espíritu Santo os amamos, y jamás os llevaremos al final, sois vosotros mismos pequeños que llevan a la destrucción vuestro mundo, a traves de prepararse para inmensas guerras, para volver a las pestes porque aquellos que tienen que cuidar de sus pueblos los someten al hambre, la desolación, la injusticia, y el dolor, y los llevan a volver los tiempos atrás, y derraman sobre todos vuestros hermanos, el odio, el rencor, la envidia, que hacen crecer en los corazones de muchos de vosotros, llevándolos al enfrentamiento total. Vosotros estáis llevando al mundo al final de sus días, y no os dais cuenta. No nosotros. Amados pequeños quiero que comprendan cada palabra, que reflexionen y vuelvan a mis brazos, vuelvan a la oración, a caminar tras los pasos de mi Hijo, abrasad vuestras cruces, a decir simplemente "Padre te amo y quiero consagrar mi humilde corazón a vos, fuente eterna del amor". No os pedimos otra cosa que vivir en comunión y respectando y haciendo respetar los Sagrados Mandamientos, para que puedan gozar cada uno de vosotros de una vida en el paraíso que mi Señor os a dejado. Queridos Hijos predilectos e hijas de mi Corazón, en vuestras manos os dejo junto a mis pequeños que se encuentran en los distintos continentes, que vuestra Madre os ha elegido, realizar la mas grande EVANGELIZACIÓN, de todos los tiempos, unidos a vuestro Pastor, aquel que tiene la llama de mi corazón y la luz de Cristo Jesús, aquel que ocupa el Sillón de Pedro. Unanse a el, escuchen sus palabras, y obedecedlo en todo, porque el Espíritu Santo descenderá sobre todos vosotros llenándolos de bendiciones y tendréis que comenzar a peregrinar por distintos senderos rumbo a la liberación de las almas y llevando la palabra recubierta del eterno amor de mi corazón. En vuestras manos esta la fuerza de la fe, la fuerza de la nueva EVANGELIZACIÓN, y en vosotros pequeños escuchar y seguir por el sendero de la luz y de la oración. Recen hijos el SANTO ROSARIO, recen y conságrense al SAGRADO CORAZÓN DE CRISTO JESÚS. Vivan en libertad y armonía, y llevad la misericordia, la justicia y la paz, al corazón de todos mis hijos. Querido Hijo que mis palabras lleguen a cada uno de mis siervos, a cada uno de mis Hijos predilectos, de mis pequeños. Ahora es el tiempo, no debéis y no podéis dejar pasar mas ni un solo minuto, ni horas ni días. Ahora es el tiempo de comenzar, y vosotros seréis lo que tienen que hacer comprender cual es el camino verdadero a cada uno de ellos. De esa forma mi amada IGLESIA, será GLORIOSA y TRIUNFANTE como lo es en el REINO DE LOS CIELOS. Os amo. Pequeños míos os amo. Amen. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 23/08/2008 11:19 Horas.
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )