María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

13 de agosto de 2008

Dice Santa María:

Amados hijos, mi corazón está ardiendo de amor por cada uno de vosotros. En mis manos tengo las rosas más hermosas de mi jardín celestial, para entregarles a cada uno de vosotros pequeños míos, os amo, y deseo que hoy me acompañes junto con los ángeles y arcángeles.

Quiero que me acompañes a través del mundo y de toda vuestra tierra, sembrando la semilla del amor y de la paz, quiero sentir el calor eterno de sus corazones. Os quiero proteger bajo mi manto de misericordia y amor, quiero estar unido a cada uno a través de la llama de mi amor.

Hijos, pequeños míos mi corazón, quiero decirles que vuelvan a mi Iglesia, que compartan la alegría de mi Hijo y de mi Señor al verlos a todos unidos orando y entregándoles las palabras del más puro y profundo amor.

Yo, vuestra amada Madre, os quiero pedir la unión de todos vosotros amados pequeños, para cambiar el mundo donde viven y que crezcan las vocaciones entre mis pequeños, donde los corazones que se han apartado del sendero vuelvan a la unidad y al amor de Cristo Jesús, y se unan al gran rebaño donde vuestros Pastores los conducirán rumbo a la luz divina de mi Señor.

Os amo pequeños míos, cuiden de mi Iglesia, cuiden de mi Hijo amado y predilecto aquel que se encuentra en el sillón de Pedro, escuchen sus palabras y sigan tras sus pasos, levanten unidos a él y a mis Hijos predilecto la gran Iglesia, gloriosa en la tierra como en el Reino de los Cielos.  Y dile hijo al gran Pastor que lo amo y que María vuestra Madre y de todos mis pequeños se encuentra siempre a su lado.

Hoy pequeños míos mi corazón rebosa de alegría y de misericordia y eterno amor por cada uno de vosotros, acompáñenme con una simple oración, regálenme amados pequeños esa rosa de sus labios que tanto deseo escuchar. Os amo  hijos, os amo. Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

15/08/2008                                                             08:00 HORAS.

Dice Santa María:

Querido hijo, quiero que digas al mundo y a todos vuestros hermanos que vuestra Madre se encuentra muy feliz porque veo en un grupo de mis hijos e hijas que están trabajando, y llevando mis palabras junto a las de Cristo Jesús al mundo entero.

Veo que lucháis contra las fuerzas del mal que os atacan día y noche, pero no os vence y no os vencerá jamás amados pequeños porque vuestra Madre esta a vuestro lado, y la inmensa felicidad que llena mi corazón de alegría es ver lo que estáis haciendo por vuestros hermanos, aquellos que sufren enfermedades del cuerpo y del alma, a través de las cadenas de oraciones que estáis formando con amor y  las lleváis a cabo ingresando en todos los continentes. Eso amados pequeños es lo que vuestra Madre os pide, unido a los Cenáculos y el rezo del Santo Rosario, vosotros amados pequeños están haciendo crecer en todos los continentes la fe, el amor, la misericordia y la paz, junto a la justicia que ha de envolver las almas de todas mis criaturas.

Vosotros, después de miles de años, han hecho llegar de vuelta al corazón de mis criaturas la palabras del libro Sagrado, el amor misericordioso de Cristo Jesús y la llama eterna de mi amor.

Amados pequeños, os falta mucho camino por recorrer, pero hoy se que lo haréis. Se que vuestro corazón esta guiado por la luz del amor y la misericordia, y el Espíritu Santo los une en eterna bendición junto  al Padre y al Hijo. Que solo tenéis en vuestras manos la fuerza del eterno amor de Cristo Jesús, y lo estáis llevando a cada corazón que se encontraba lastimado, y de esa forma regresarán a mi Iglesia, y de esa forma sanarán sus heridas, y se unirán en el eterno amor.

Hijos no os detengáis. Que nadie calle ya mi voz, que nadie detenga la evangelización y sed verdaderos discípulos de Cristo Jesús. Y a mis Hijos predilectos, hoy, en este día tan maravilloso para vuestra Madre, os pido que se unan en el amor de aquellas criaturas que he  elegido para que junto a vosotros evangelicen a un mundo que se encontraba en la más profunda tiniebla.

Hijos, pequeños míos os amo, y mi corazón en este día se encuentra feliz, sigan por  el sendero de la luz y lleven al gran rebaño, para que de esa forma se pueda desterrar al ángel desterrado por mi Señor.

Únanse a vuestros Pastores, cuiden de mi Hijo predilecto, sean eternos custodios de mi Iglesia, y hablen con la lengua de la verdad y el amor.  Os pido que proclamen al mundo entero estas mis palabras, que lleguen hasta los lugares más apartados de todos los continentes.

Hijos, me han entregado en estos días las rosas más hermosas que en vuestro corazón anidaban. Os amo y os bendigo. Amén.

Santa María Madre De La Iglesia.

15/08/2008                                                             13:00Horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )