María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

11 de agosto de 2008

Dice Santa María:

Amado Hijo,

 quiero que lleves a todos mis pequeños y a mis Hijos e hijas predilectos de mi corazón el siguiente mensaje.

Diles que mi corazón arde de amor por todos vosotros, que la llama, cada día que va transcurriendo, es mas pura y fuerte y solo quiero hacerles entrega de este amor de Madre de cada uno de vosotros. Os amo pequeños míos y siento mucho dolor en mi corazón. Siento que lo atraviesan miles de dagas por ver como os apartan muchos a vosotros de mi lado. Como no queréis escuchar mis palabras ... como me separáis de mi amada Iglesia ... y parten, siendo guiados por falsos profetas...

Yo les he dicho queridos pequeños que encontrareis siempre en el libro de las Sagradas Escrituras toda la Verdad mas pura. Que lo leáis. Y mediten de cada una de las palabras que se encuentran allí. Que concurran a mi Iglesia, que os confeséis y vivais con un alma y un corazón envuelto en la mas inmensa y pura verdad, misericordia y amor. Porque es la única forma de poder llevar adentro de vuestros cuerpos a mi amado Hijo, a traves de la luz divina que parte de su Corazón Inmaculado, iluminando un mundo de tinieblas y dolor.

Amados hijos, todavía no os dais cuenta del dolor por el que nos hacen atravesar cuando vemos que se marchan del gran rebaño, cuando no quieren oír la voz de la Verdad ... cuando blasfeman contra mi Iglesia, y mis Hijos predilectos ... cuando no vienen a encontrarse con Cristo Jesús ... amados pequeños cuanto tiempo mas os encontraran perdidos y segados por el ángel desterrado por mi Señor?¿cuanto tiempo mas tendrán encadenadas vuestras almas con falsas promesas?

Abrid vuestros ojos amados pequeños y rompan las cadenas y liberen vuestras almas y comiencen a caminar por el sendero de la luz, de la misericordia, de la justicia y de la paz. Recen pequeños míos, recen el Santo Rosario, por todos aquellos que sufren, por todas las almas del purgatorio, por vuestras propias almas para que puedan encontrar la verdadera paz, que se encuentra en Cristo Jesús. Abrasadlo, y únanse a El en el gran banquete que os tiene preparado, en la Eucaristía. Comed de su Carne y bebed de su Sangre, y llevad al mundo su amor junto a la palabra vivificadora para vivir en eterna comunión.

Hijos sigan a vuestros Pastores, y a mis Hijos predilectos. Sean verdaderos discípulos de mi Hijo y cuiden, amen y escuchen las palabras de mi Hijo, aquel que se encuentra en el sillón de Pedro. Cuiden de el, escúchenlo y pongan en sus manos sus corazones para que los llene de luz y los guié rumbo al encuentro con Cristo Jesús y con vuestra amada Madre que tanto os amo. Vosotros Hijos míos sois la nueva sangre que ha de salvar y levantar mi Iglesia. Sois vosotros quienes harán mi Iglesia, gloriosa en la tierra como lo es en el Reino de los Cielos.

Hijo, os pido que este mensaje que os doy sea escuchado en todos los continentes, y mediten de cada palabra que en el encontrareis, os amo. Gloria por los siglos de los siglos a Cristo Jesús. Amen. 

Santa María Madre De La Iglesia.  

11/08/2008                                                                                        20:41 Horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )