María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

04 de agosto de 2008

Dice Santa María :

Queridos hijos, se de la inmensa labor que os toca. Se que tienen que emprender un largo camino y en él se han de encontrar con muchos obstáculos, pero seguid avanzando rumbo a la nueva evangelización. En vuestras manos se encuentra la luz que ha de brillar sobre todos los continentes y la llama de amor que abrasará a todos vuestros hermanos. Vosotros sabéis lo que vuestra madre os a pedido, lo que desea de cada uno de nuestros hijos, de aquellos que he elegido para llevar mi palabra a un mundo que no ve ni escucha, y se encuentra en la total oscuridad. Vosotros junto a mis Hijos e hijas predilectas comenzarán el sendero rumbo al camino de la luz. Yo os guiare a cada uno de vosotros. No tengáis miedo, hijos, ha comenzado el momento de la gran siembra. Ya la tierra está preparada, y vosotros solo tenéis que depositar la semilla. Yo junto a mis amados ángeles nos hemos de preocupar que germine. Y llegara a través de cada uno de vosotros, pequeños míos, a los corazones de mis pequeños.

Ya estáis en el sendero. Ya han comenzado a caminar y ya han abrasado sus primeros frutos. Yo vuestra Madre, unida a Cristo Jesús, estamos felices, porque sabemos de vuestra lealtad y amor hacia nosotros. Sabemos de vuestra consagración al Corazón Inmaculado de mi Hijo, y que seguirán luchando contra todo aquello que quiera callar la voz de mi Iglesia.

Os pido a cada uno de vosotros, amados pequeños, que sigan uniéndose a mas hijos que yo he elegido en vuestro mundo. Verán que lentamente se irán encolumnando uno tras el otro hasta formar una legión. Unidos en el Corazón de Cristo Jesús y en el mío vuestra Madre.

Hijos, sigan avanzando. Recen el Santo Rosario todos unidos. Formen cenáculos en todas partes del mundo, y cuiden de cada uno de vuestros Pastores, y de aquel que se encuentra sentado en el sillón de Pedro. Sean fieles a mi Iglesia, a vuestras Pastores. Escuchen la voz de ellos y cuiden de cada una de mi morada.

Hijos, os amo. Mi corazón se encuentra feliz y sé que estaréis en la lucha hasta desterrar de la faz de la tierra al ángel desterrado por mi Señor y a las fuerzas del mal.

Hijos, mi Iglesia será gloriosa en la tierra como lo es en el Reino de los Cielos, y el mundo cambiará, y reinará la paz, la misericordia, la justicia, la verdad y el amor entre todos mis hijos y Naciones.

Os amo. Pequeños de mi corazón.

Santa María Madre De La Iglesia.

04/08/2008                                                             10:27 Horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )