María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

01 de agosto de 2008

Dice Santa María :

Amados hijos, quiero entregarles la llama de mi eterno amor a cada uno de vosotros. Quiero sentir vuestra presencia junto a mí y caminar al lado de cada uno de vosotros, pequeños. Porque fuisteis elegidos para Evangelizar y os quiero decir que sepáis que os amo. Que deseo acompañarlos en todos los momentos de vuestra vida, estar juntos en la unidad del amor, la misericordia y la paz.

Vosotros sois mis pequeños mas amados, aquellos que muchas veces sufren y padecen inmensos dolores y también grandes soledades pero os encontráis siempre al lado de vuestra Madre, rezando por todos aquellos que se encuentran perdidos en el inmenso abismo de la oscuridad y el dolor.

Vosotros sois quienes  llevan por el mundo mis palabras. Vosotros sois  los mensajeros de la paz, y quienes evangelizan en un mundo que se encuentra entre inmensas brumas y dudas. Dudas porque se ha dejado de misionar a través de los continentes, porque se ha permitido que otros hermanos salieran al encuentro de las almas que se encontraban solas a llevarlas rumbo a otros senderos donde no se encuentra la verdadera luz de Cristo Jesús.

Pero hoy, unidos a mis pastores, junto a mi iglesia, peregrina y caminante, vuelvan a empezar sus pasos rumbo a la evangelización más grande y llena de amor. Donde los acompaña la palabras del Padre, del Hijo y bajo la inmensa bendición del  Espíritu Santo. Donde estoy junto a cada uno de vosotros. Donde os guio para que llevéis a los corazones todas las palabras  y el fuego eterno de mi amor. Os amo hijos por eso fuisteis elegidos, junto a  mis hijas predilectas aquellas que rezan y se han consagrado a Cristo Jesús, aquellas que desde distintas partes de vuestro mundo padecen frio, y hambre y están unidas también al gran dolor. A ellas os quiero decir que os amo amadas pequeñas mías, os quiero entregar una rosa de mi jardín celestial, y a vosotros hijos predilectos a todos aquellos que se encuentra alejado,s que comparten el dolor con sus hermanos, aquellos que comparten un trozo de pan pero viven feliz con amor, porque sus almas están llenas de luz,  a todos ellos mis  hijos predilectos, quiero que sepáis que vuestra Madre os ama. Y sepan que vuestra Madre siempre ha de estar a vuestro lado, acompañándolos en los momentos de gran soledad por la cual tenéis que transitar.

Únanse todos amados hijos e hijas, a quien está en el sillón de Pedro, ámenlo, y escuchen su voz porque a través de el les habla mi amado Hijo. Para que guíen a sus rebaños por el sendero del amor, juntos a mis pequeños y pequeñas que se encuentran en distintos lugares de vuestro mundo. A quienes yo les entrego los mensajes. Para que unidos a cada uno de vosotros formen y levanten sobre todos los continentes la gran Nación basada en la piedra angular  de mi Iglesia,  guiada a través del libro Sagrado  y respetando los Sagrados Mandamientos y preceptos que deberán de cumplir.

Hijos, hoy unidos en mi humilde corazón de Madre de La Iglesia y de todos vosotros, os digo simplemente que se amen unos a otros y Evangelicen amados míos. Evangelicen, y veréis levantarse sobre la faz de la tierra la nueva nación basada en el amor, la misericordia, la justicia y la paz de mi amado Señor.

No permitan que se separen mas mis hijos del gran rebaño y entre todos vosotros condúzcanlos al gran sendero de la luz. Os amo. Amén.  

Santa María Madre  De  La Iglesia.

O1/08/2008                                                               07:00 Horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )