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María Madre de la Iglesia |
| Revelación privada a José Luís Belmonte |
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20 de junio de 2008 Dice Santa María : Hijo, la luz ha de brillar con más intensidad sobre cada uno de vosotros. Los vientos soplaran sobre la tierra, y inmensas nubes cubrirán todos los continentes. Por un instante solamente. Luego verán aparecer sobre la inmensidad inmensos rayos de distintos colores, y verán cómo se irán abriendo las puertas del Reino de los Cielos. Han de escuchar el canto de los ángeles, y a los querubines danzar. Las trompetas celestiales han de anunciar un nuevo día, pero es un día que jamás ninguno de vosotros os ha de olvidar porque podrías ver donde mi Señor habita junto al Hijo y el Espíritu Santo, donde los Santos, Ángeles y Arcángeles se encuentran rodeados de todas aquellas almas puras que están bajo la luz divina de mi Señor, y aquellos que pasaron en la tierra siendo verdaderos apóstoles del amor de Dios. Han de escuchar mi voz y oirán llamándolos a cada uno de vosotros a que os preparéis para la gran batalla, para la batalla final, que ha de liberar vuestras almas y la tierra de la presencia de Satanás, y de las fuerzas del mal. Muy pronto se ha de cumplir lo os prometo, por eso pequeños míos prepárense para esa batalla, sean verdaderos soldados de mi Iglesia, y discípulos de Cristo Jesús. No tengáis miedo si estáis en gracia, y encolúmnense para marchar rumbo a la victoria final. Hoy tienen que comenzar a debilitar al ángel desterrado a través del Santo Rosario, comulgando, confesando vuestros pecados, compartiendo de la mesa de mi Señor, tienen que cumplir con los Sagrados Mandamientos y ser sumisos, humildes y vivir en total armonía y comunión con mi Hijo y en él con el Padre y el Espíritu Santo, entregándoles vuestros cuerpos para que el pueda morar en cada uno de vosotros y se han de convertir en luz y esa luz se ha de unir a la luz misericordiosa de mi Señor, junto a la llama de mi amor cegando para siempre al Ángel desterrado, y avanzaremos rumbo a la batalla final. Yo amados hijos iré al frente de mis milicias celestiales, y he de aplastar la cabeza de la víbora y los liberare, de las fuertes ataduras, os devolveré la libertad para vivir en un mundo basado en el amor y la paz, la misericordia y la verdad y mi Iglesia será la luz que iluminara a todos los rebaños en los distintos continentes, junto a mis Pastores marcharan a las praderas a orar, a encontrarse con mi amado Hijo, a revivir la firme decisión de ser verdaderos cristianos e hijos del Padre, y seréis devuelto bendecidos con las aguas y descenderá sobre todos vosotros el Espíritu Santo para ingresar en cada cuerpo y serán luz que ha de iluminar las nuevas generaciones, junto al gran Pastor que se encuentra en el trono de Pedro, a quien debéis seguir, para levantar junto a todos ustedes una nueva Iglesia gloriosa y triunfante como es en el Reino de los Cielos. Por eso amados pequeños únanse en eterna oración y conságrense a Cristo Jesús. Hijos sean libres, vivan en el amor en la unidad, en la paz, ámense uno a los otros. Tengan en sus corazones la misericordia y la luz. Brillen como estrellas en la noche, y marquen todo el sendero para el encuentro con vuestro amado Padre mi Señor. Hijos os amo, recen siempre el Santo Rosario y Evangelicen, Hijos, os pido, para salvar muchas almas que si no se perderán en la inmensa oscuridad. Amén. SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. 20/06/2008 07:10 Horas. Dice Santa María : Yo, amados hijos, puedo leer en el corazón de cada uno de vosotros. Puedo saber de vuestros pensamientos. De vuestros miedos y traiciones. Se quien realmente me ama y quien viene hasta mis pies a pedirme para ver si realmente vuestra Madre puede concederle lo que algunos de mis pequeños pretenden. Muchos de vosotros me ponen a prueba. Quieren ver en el cielo o en la tierra una prueba de mi presencia. Van al encuentro y en vez de prepararse con el corazón y vuestras almas a recibirme estáis todo ese tiempo observando si podéis ver algo. Yo os pregunto, ¿vosotros estáis seguro que tienen fe? ¿vosotros estáis seguro que son verdaderos soldados de Cristo Jesús? Si lo estáis, ¿como es que necesitan un milagro para poder creer? Yo no creo, amados míos, de aquellos hijos que necesitan ver para creer. Es que vuestras almas están vacías y secas de la palabra, del amor, de la pureza y la misericordia. No busquéis amados míos milagros o demostraciones porque cuanto más lo busquen menos las verán. Yo os amo, como los ama vuestro Padre y mi Hijo, pero no os daremos ninguna prueba para que puedan creer y poner en vuestras manos vuestros corazones. Vosotros sois nuestros hijos y nosotros los conocemos, y sabemos todo lo que os ocurre. Sabemos de vuestros padecimientos y sufrimientos. Pero pequeños, no os creáis que os dejamos solos mas allá de la poca fe que anida en vuestros corazones. Siempre estamos y estaremos al lado de cada uno. Pero hoy les ruego que vuelvan al rebaño. Que vengan a mi morada. Que confiesen vuestros pecados. Que comulguen y vivan dentro de la ley de mi amado Señor, y no esperéis verme. Cuando vosotros menos penséis yo he de estar a vuestro lado. Yo os mostrare mi presencia. Yo os entregare el perfume de mis más hermosas rosas del jardín celestial, y los abrigare con mi llama de amor. Os digo esto hijo para que les transmitas a todos mis pequeños, para que comprendan que los amo. Pero sufro porque algunos de ellos no se entregan realmente en mis brazos con total amor, si no ven antes un milagro, y realmente eso, hijos míos, llena mi corazón de dolor. Os amo, vuelvan y sigan tras los pasos de Cristo Jesús rumbo a la luz de mi amado Señor. Amén. Santa María Madre De La Iglesia. 20/06/2008 10:22Horas. Yo, hermanos míos, jamás os he dejado. He estado a través de miles de años entre cada uno de vosotros y no os dais cuenta. Paso a vuestro lado y ni siquiera me miráis. Trato de darles mi mano y muchas veces la han rechazado ... Vosotros os preguntáis continuamente donde esta Jesús, porque no os encontráis a mi lado, que me siento enfermo, y no comprenden que siempre he estado al lado de cada uno de vosotros. Todos vosotros dicen que no me pueden ver, y tenéis necesidad de que este a vuestro lado. ¿No os preguntasteis si vosotros sois los que no quieren verme ? Porque cuantas veces ,amados hermanos, me han dado vuelta la cara en ese mendigo que estiro su mano. Cuantas veces fuiste a visitar a ese hermano que se encuentra en una sala de un hospital, en un siquiátrico, o cuantas veces jugaste con ese niño que con ojos inmensos te estaba invitando a compartir simplemente un juego. Cuantas veces le diste de comer aquel que golpeo la puerta de vuestro hogar pidiéndote un trozo de pan o algo para beber. Cuantas veces acariciaste los cabellos de un anciano ... miles de veces o quizás muy pocas ... Pero os voy a decir algo queridos hermanos, en cada uno de ellos me encuentro yo. Aquel que llamas a tu presencia, y pides muchas veces desesperado mi presencia y siempre he estado a vuestro lado. Por eso hermanos míos quiero pedirles, que abran vuestros corazones y extiendan sus manos para unirlas a las mías y de esa forma quiero que caminemos juntos por el sendero de la vida de cada uno de vosotros. Yo sufro con cada uno, siento vuestros dolores, siento vuestros miedos, y lloro ... sí hermanos. Lloro. Porque los veo tan alejados de mi, perdidos en la inmensidad de un mundo que está totalmente envuelto en inmensas neblinas. Un mundo que no quiere ver, que nada os importa, y que solo piensan en alcanzar la gloria, sin importarles como o de qué forma. Siento dolor de vuestro alejamiento. Siento tristeza de ver como se pierden mas y mas almas. Quiero guiarlos como Pastor que soy de cada uno de vosotros. Hoy amados hermanos, les pido que comiencen a mirar con los ojos del alma. Que abran sus corazones y que vuelvan al gran rebaño. Hermanos los amo. Y os digo si vosotros vierais el sufrimiento de mi amado Padre y de mi Madre, quienes sufren por todos sus hijos, por el dolor que vosotros les dan al apartarse muchas veces de su morada, de estar presente ... Ellos solo quieren de cada hijo una oración, porque esa oración hermanos míos es una caricia, un beso. Hoy solo les pido que me dejen ingresar en vuestros cuerpos, a través del pan y el vino consagrados en el altar. Limpien vuestras almas de todo pecado. Abran sus corazones a la luz y déjense llevar amados hijos por el amor, la misericordia y la paz. Déjenme guiarlos a través de la montañas y valles rumbo a la tierra fértil donde la semilla del amor a de germinar. Hermanos, vuelvan al amor de mi Padre y en él a mi amor y del Espíritu Santo. Vuelvan a la llama de amor de mi Madre. Os necesitamos nosotros a cada uno de vosotros y vosotros nos necesitan para ingresar a la vida eterna en el Reino de los Cielos. Hoy os pido que nos unamos en eterna comunión. Quiero hermanos míos que piensen lo que hoy os vengo a decir, en las palabras sencillas y simples, para que ningún hijo no pueda comprender que los estoy llamando a que vuelvan a mi Inmaculado Corazón. Amén. 20/06/2008 14:30 horas. |
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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»
(Papa Urbano VIII, 1636 )