María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

3 de diciembre de 2007

Dice Santa María :

 Amados hijos, os pido que comiencen a vivir una nueva vida. Una vida unida al amor eterno de mi Hijo, junto a cada uno de vuestros hermanos, acompañándolos en el dolor, en la tristeza, en la enfermedad.

Sean verdaderos apóstoles de la palabra, sean misioneros de la paz  para los continentes que viven en continuas luchas en busca del poder, a costa de la preciosa sangre de mis hijos, dejando desolación tristeza y dolor, entre mis pequeños. 

Hijos, aprendan a amar la vida y amarse entre hermanos, guíen los pasos de todos aquellos que sufren la inmensa soledad. Acompáñenlos en la agonía, cuando ven que al pasar el tiempo van perdiendo el amor de los seres que han amado. Besen las manos de los ancianos, caminen de la mano de los niños y cuiden a los mas jóvenes de un mundo que los quiere corromper, guiados por Satanás y las fuerzas del mal.

Hijos acudan a mi Iglesia, hablen con vuestros Pastores, abrasen la cruz y vivan en comunión, con un alma pura y limpia para ser luz que ilumine el sendero de todos mis hijos perdidos en el valle de la oscuridad. Retornen hijos al amor de Cristo Jesús. Recen amados pequeños míos, oren por todos los desprotegidos, tengan un corazón misericordioso para entregarse a cada uno de ellos, para sentir en vuestros pechos el dolor y la tristeza y saber comprender, de esa forma, a cada hermano vuestro, a cada hijo amado.

Compartan el pan y el agua, el amor y las tristezas, desechen el odio, rencor, envidias, maldad, y amen hijos como nosotros los amamos. Abran sus corazones al la luz eterna de mi amado Señor.

 Hijos comiencen a vivir una nueva vida en plena armonía, paz y amor, y liberen de sus ataduras a todos aquellos que padecen el dolor de haber sido tentados por Satanás y se encuentran atrapados entre sus garras para acompañarlos a través de la oración devuelta a mi Iglesia, y haced que crezcan las conversiones en todos los continentes. Y mi amada Iglesia se levante sobre los continentes, y que sea el faro que ilumine las almas de todos mis pequeños para la gloria eterna de Cristo Jesús.

Nno os olvidéis amados míos, salgan a evangelizar, a misionar, a un mundo que vive en la mas profunda oscuridad. Abran mis templos, abracen la cruz con eterno amor y únanse en la eterna oración que mi hijo os dejo. No me abandonéis mas pequeños míos. Os amo y sufro al verlos alejarse de mi morada.  Amén.

 Santa María Madre De La Iglesia.

 03/12/2007                                                                            06:00hs.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )