María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

2 de diciembre de 2007

Dice Jesús :

Hermano mío, quiero que les digas a todos mis amados hermanos que habitan los distintos continentes, que Yo Soy el amor y la paz,  la esperanza y la luz que anida en cada uno de vuestros corazones.

Ssoy aquel que os ha de guiar rumbo a la libertad, aquel que ha de romper las cadenas que los unen a un mundo sin ningún valor, donde la mentira, el odio, el rencor, el egoísmo, el poder, la falta de humildad, y la mentira reinan en los corazones de muchos de vuestros hermanos.

Están tan alejados de mis palabras y de las enseñanzas que os dejaron y fueron marcándoles mis discípulos, del amor eterno de mi Madre. Hoy os digo con inmenso dolor que no comprendo vuestras actitudes, teniendo todo para vivir en total armonía y paz, viven atormentados y se dejan guiar y van tras las fuerzas del mal. No os dais cuenta que han de perder lo mas hermoso que vosotros tenéis, que es la pureza de vuestras almas, aquellas con las que han llegado a vuestro mundo.

Hermanos,  hoy no podéis ver la luz que hay en cada uno de vosotros, porque el malvado os ha enceguecido a través de mentiras y falsas promesas. Quiero que os dejeis guiar por mi Madre y que depositen en sus manos vuestros corazones. Que renuncien a todo y se consagren a ella. Y no os olvidéis amados hermanos de rezar el Santo Rosario, y llevarles en cada oración una rosa que es el beso que depositan con el mas puro y eterno amor.

Hermanos, abracen también la cruz que os ha tocado, y sean verdaderos adoradores de ella porque en ella se encuentra todo mi eterno amor por cada uno de vosotros. No me abandonen mas. Os espero junto a mi Padre y el Espíritu Santo, unidos por el amor, en una sola persona, un solo cuerpo un solo corazón.

Hoy amados hermanos míos junto a mi Madre, María Madre de la Iglesia, nos encontramos padeciendo el dolor de no tener el amor de muchos de vosotros. Dile a todos ellos que sigan mis pasos. Que misionen y evangelicen, para que todos unidos caminen rumbo a la nueva Iglesia, donde junto a María mi Madre, a los Santos Arcángeles y Ángeles, hermanos,  allí han de encontrarse con mi Inmaculado Corazón esperando a cada uno de vosotros. A todos aquellos que en un momento se han perdido en el valle de la oscuridad y el dolor. Hoy espero de cada uno una profunda y verdadera conversión.  

02/11/2007                                                                19:59hs.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )