María Madre de la Iglesia
Revelación privada a José Luís Belmonte

 

4 de junio de 2008

Dice Santa María :

Cada día que transcurre, pequeño mío, os sigo pidiendo que en el encuentro con vuestros hermanos les hagas comprender que si no se entregan en los brazos de Cristo Jesús, si no rezan el Santo Rosario, si no cambian la forma de vida que van llevando, cada día que transcurre y lentamente, la inmensa oscuridad irá cubriendo todos los continentes. Porque vosotros sois los que os vais  apartando del amor de mi amado Señor, de mi Hijo. Ya no escuchan sus palabras, ya no meditan y no realizan un examen de conciencia. No acuden a mi Iglesia a hablar con mi amado Hijo a decirle  simplemente "os vengo a decir Jesús que aquí estoy a vuestro pies implorándote que perdones mis pecados", y os aseguro pequeños míos que os perdonará, porque mi Hijo, el Padre y el Espíritu  Santo, en una sola persona, son la fuente más grande del amor.

Y vuestro Padre sigue extendiendo los tiempos con inmenso dolor, esperando que vosotros salgáis a evangelizar sobre toda la tierra, para que muchos de sus hijos se arrepientan y vuelvan al gran rebaño donde mi Hijo, a través de sus Pastores, os esperan para cobijarlos y guiarlos rumbo a la inmensa luz del mas divino amor.

Hijos, si vosotros no cambiais, grandes tempestades se desatarán sobre vuestros continentes. El cielo no cesará de llorar sobre la tierra. El mar se embravecerá. La tierra seguirá en continuo movimiento y las cumbres abrirán sus inmensas bocas derramando fuego y dolor sobre las poblaciones.

Pero hijos, tenéis que comprender que todo a de cesar, si se unen en la eterna oración, si caminan todos juntos al amor de Cristo Jesús. Si se dan la mano y se tratan como verdaderos hermanos que sois.

Hijos, los amamos y no queremos verlos sufrir ya mas. Queremos que seáis libres criaturas que viven en total armonía y paz. No permitan que el ángel desterrado les quite vuestras almas, que los encadene y los lleve a la oscuridad. Libérense amados pequeños. Pero solamente lo podríais hacer si os entregais en los brazos de mi amado Señor. Si os arrepentís de vuestros pecados. Si vuelven al gran banquete que día a día Cristo Jesús les ofrece en la Eucaristía, dejando ingresar en vuestras almas a mi Hijo y con él la luz del más puro infinito amor.

Dejad amados hijos que vuestra Madre os ayude a caminar rumbo a la llama de mi amor, rumbo a la liberación de vuestras almas, rumbo al encuentro con la armonía, la justicia y la paz para todas vuestras almas. Hijos en la sencillez de mis palabras encontrarán el verdadero sendero para vivir en eterna comunión con Cristo Jesús. Amén. Amén. Amén.

Santa María Madre De La Iglesia.

04/06/2008                                                                           07:05 horas.

 

Dice Jesús:

Hijo, paz, amor y misericordia llevo en mi corazón para entregarles a cada uno de vosotros. Y quiero caminar a vuestro lado mostrándote la inmensidad del mundo donde vosotros vivís. Quiero que tomes mi mano hermano mío y caminemos juntos. Te he de mostrar lo que han hecho mis hermanos a través de todos estos tiempos.

Quiero mostrarte el dolor que han llevado al corazón de muchas mujeres por las pérdidas de sus amados hijos en los campos de batalla, los ataques que realizan a cada instante contra la naturaleza, los desvíos de ríos, la pérdida de inmensos bosques, la miseria que han implantado en vuestro mundo aquellos que creen tener todo el poder en sus manos. La agresividad que hay entre vosotros, la falta de obediencia y unidad que debéis tener, el abandono de muchos de vuestros hermanos de mi Iglesia, de realizar todo acto de tortura y dolor en nombre de un mundo mejor.

Os mostrare aquellos que dicen al mundo que vienen en mi nombre o que son mensajeros de mi amada Madre. Aquellos que castigan y torturan a los mas débiles. Y después de haberte mostrado los continentes, de ver el dolor, la miseria, el hambre, la injusticia, quiero que ya no le pidas a todos aquellos que tienen que estar al lado de sus rebaños, diles que tienen que comenzar a vivir en el dolor con ellos, tienen que saciar el hambre, la sed, tienen que detener las guerras y todo destello de maldad que hoy vive en el alma y el corazón de muchos de mis hermanos, de los mas débiles y desprotegidos. Mis discípulos tienen que estar junto a sus rebaños, y si tienen que dar sus vidas por ellos que lo hagan, porque no la han de perder. Todo lo contrario hermano mío, la han de encontrar en el Reino de los Cielos, y serán recibidos por las trompetas celestiales junto al coro de ángeles y se abrirán las puertas de los cielos, porque hermano ese sí es un verdadero hijo de mi amado Padre y un verdadero discípulo del amor y de la fe.

Os pido hermano que evangelicen, como yo lo he hecho, que salgan a caminar por todo lugar de vuestro mundo llevando la palabra en vuestras manos, el amor, la misericordia y la paz. Que cuiden de mis rebaños, que los guíen por el sendero del amor y que vivan en eterna comunión con mi Padre y con mi amada Madre. Hermano, os pido que salgas a luchar contra todo aquello que está  encegueciendo a todos mis hermanos, para que sus ojos se abran a la realidad, y vuelvan a unirse como fue en el principio de la vida. Y vivan  bajo la bendición eterna del Espíritu Santo sobre cada uno de ellos. En vuestras manos os dejo mi pedido, os dejo mi corazón y con él la luz de la misericordia, la paz y el eterno amor por cada uno de vosotros. Amén. Amén. Amén.

04/06/2008                                                                           09:20horas.

 

Dice Santa María:

Hijo, os pido desde mi corazón de Madre de todos vosotros, oración. Hijo, oración y entrega total a vuestros hermanos. Acompáñalos en el dolor. Guíalos por el sendero del amor y de la luz. Tiéndele vuestra mano y camina a su lado. Llévalos y muéstrales todo lo que os he dicho, que sepan del dolor, del sufrimiento que padecerán en dicho mundo si siguen transitando por el sendero equivocado.

Que se unan hijos a rezar el Santo Rosario, que se amen realmente como hermanos que sois sin distinción de religión o de credo. Todos vosotros sois hermanos y hoy tenéis que estar totalmente unidos. Ayuden a los niños, a los jóvenes y ancianos. Guíenlos, por la senda de la palabra. Evangelicen. Hijo os ruego, pídele a vuestros Pastores que salgan a evangelizar. No lo están haciendo. Están haciendo perder las ovejas del gran rebaño. Luchen contra las fuerzas del mal. Vivan  amando y conságrense hijos como ya le he dicho a Cristo Jesús.

Trabajen unidos desde mi morada, y salgan a buscar a las ovejas perdidas. Denle de comer y de beber del libro de la verdad y la vida, y hagan que crezcan las conversiones. Sean humildes hijos y austeros en sus vidas, y amen a sus hermanos como mi amado Hijo, junto al Padre y el Espíritu Santo, los ama a cada uno de vosotros, en un amor profundo y grande. Abriendo vuestros brazos para cobijarlos a cada uno de ellos y entregadle la llama de mi eterno amor.

Hijo os ruego que se unan para liberar el mundo. Os amo. Amén. Amén. Amén.

Santa María Madre de la Iglesia.

04/06/2008                                                               10:39 horas.

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )