CA 99:
Mientras más obstinadamente me rechaza el hombre, más me deleito en
atraerlo a Mi Amor
Agrada más prevalecer que estar sujeto. Pero el prevalecer de una
hora, de un día y aun de toda una vida es breve y no se satisface;
mejor es prevalecer para siempre.
¿Prevalecí Yo cuando viví entre ustedes?
No, Me He sometido y Me agradó el hacerlo porque no era prudente
que Yo estuviese entre los hombres en posición de dominio y por eso
quise dejarme dominar. ¿Recuerdas los pasajes de Mi Pasión? ¿Ves cómo
dejé a todos la miseria de prevalecer?
Estaba tranquilo porque después Yo los habría dominado. Pero tenía
motivos mucho mayores para permanecer tranquilo, entre los cuales la
certeza de agradar a Mi Padre, cediendo a todos Mi derecho a
prevalecer.
¿Qué importaba ser injuriado, pospuesto a un Barrabás, puesto entre
los ladrones? Yo amaba y atendía al amor, no a los hombres que Me
escarnecían. Entonces quisieron no sólo humillarme, sino sellarme con
una marca de infamia: la Cruz. Vino bien también la Cruz, porque Yo
tenía gran sed de someterme.
Este es el ejemplo exterior. En cuanto al interior, tú sabes cómo
Me sometí no sólo a los hombres de aquel tiempo sino también a los de
todos los tiempos. Efectivamente, sobre Mí fue descargado y a Mí
adosado todo su pecado, al punto que aparecí como el solo ofensor de
Dios.
Es verdad que con milagros, con la Doctrina y el conjunto de Mi
Vida, se dio una efectiva supremacía (en sentido humano) sobre Mis
contemporáneos. Pero esto fue no sólo para confirmar Mi misión, sino
también para la vida Divina interior que poseía Mi Humanidad.
¿Puede el hombre imitarme?
Sí, lo puede también con cierta facilidad si está firme sin fijarse
quién es el que pide o impone el ceder. Este es el someterse de que
hablo, es el modo que hace ver a la mansedumbre y humildad de corazón,
ésta es la esperanza que He tenido para ustedes a fin de que con el
sometimiento obtengan Mi semejanza.
No, no atiendan al hombre, no se fijen en quién es, porque hoy es y
mañana Yo lo renuevo; atiendan en cambio a lo que Me agrada y a lo que
permanece en ustedes cuando sinceramente se rebajan por Amor Mío.
¡Grande sabiduría la humildad, grande sabiduría la mansedumbre!
¡Grande sabiduría el juego Mío con el cual les doy ocasión de
agradarme!
La ovejita buena ha dejado de balar porque en el pasto que se le ha
ofrecido encuentra ya su alimento y su llenura. Conforme a la promesa
ha recibido el amor y sólo con el cumplimiento de sus deberes ha
encontrado lo que deseaba. Una vida común, de acuerdo, pero vivida de
modo singular; una persona cualquiera en el mundo, pero muy distinta
en el Cielo.
Di tú a Mis otras ovejitas que dan balidos y que siguen ociosas,
como olvidando Mi mandamiento que es comerciar la moneda que He dado.
Quien entierra Mi moneda no tendrá aprobación, quien se está sin poner
empeño no tendrá ayuda. Quien se mueve, en cambio, y viene hacia Mí,
pastor óptimo, pasteará en Mis prados divinos.
Pero he aquí que el Pastor sube a una empinada montaña, donde la
hierba es más rara, pero el sabor mejor de la de los prados. Valiente
ovejita, come lo que encuentras detrás de sus huellas: es bueno el que
te guía y aprecia el esfuerzo de tus tiernas piernecillas. Y pues,
querrás detenerte? ¿por qué? Aquí hay poca hierba y si miras arriba te
sobreviene el vértigo. ¡No, arriba, arriba encontrarás mejor pasto:
sube Conmigo! hunde tus pies en el terreno pedregoso; sigue firme si
alguna piedra rueda más, no debes rodar, sino mira más arriba.
Hago tanto por tí que finalmente He abierto tus ojos. Te hago de
maestro, de médico, de pastor. Te empujo, te llevo, te hago volar, te
caliento, te desenredo, te hago arder. ¿qué no hago por tí?
Encuéntrame una cosa que todavía quisieras de Mí e inmediatamente te
la daré.
Si trabajas estás sumido en muchas cosas pequeñas; pues bien, ni
siquiera entonces te dejo en paz, aun porque a veces te mando al
enemigo de toda hora, Satanás que ruge. ¿Por qué te extrañas si te
hago gritar a los cuatro vientos: amor, amor, amor? ¿Por qué te
retraes al oír que te explico el misterio que te envuelve? Ahora es
así: tú temes casi Mi palabra porque hablo de tí. Pero dilo tú,
¿puedes negar que Yo te amo? ¿Puedes negar Mis obras en tí? ¿Tal vez
temes llegar a ser lo que no eres? Pero no las palabras sino las obras
dirán que el Cielo se complace en tí. No estas líneas sino Mi futura
testificación dirá el amor con el que te He ligado.
¿Quieres saber por qué te He hablado así?
Porque hasta ahora has tenido por firme lo que has hecho contra Mí
y porque Yo, por otro lado, tengo que demostrar que hasta un cúmulo de
miserias como tú eres, es objeto de grandes preocupaciones de parte
Mía y digo que, mientras más obstinado ha sido el hombre en
rechazarme, más Me deleito en atraerlo al amor. Más aún, mientras más
frágil es la base, más firmemente Me pongo a construir.
Los pecados son repugnantes, la obstinación es horrenda, pero Mi
amor puede hoy cantar con Mi amadísima Iglesia y contigo: ¡Oh feliz
culpa!
.
CA 100:
Si hablo yo ... ¡cállen las lenguas desconfiadas!
Mi Corazón siempre Misericordioso, rebosando generosidad, quiere
evitar a la humanidad su total y eterna ruina. Para salvarla se inmoló
en la Cruz.
Si en parte esta inmolación ha de ser ineficaz para ese mundo que
Me niega y crucifica, no sean los que llamo Míos quienes Me pongan
obstáculos ni acallen el sonido de Mi voz en el mensaje que Mi Corazón
envía al mundo, al corazón del hombre, para que éste conozca que está
cerca Mi llegada y con ella Mi salvación.
Si hablo Yo, callen las lenguas desconfiadas y escuchen
para que la mente pueda recoger el Espíritu que envío y apliquen el
corazón a Mi enseñanza. Porque si el hombre endurece su entendimiento
a Mis amonestaciones, será quebrantado cuando menos lo piense, pues al
multiplicarse los impíos, su crimen se multiplicará también
envolviendo a la humanidad en el justo y merecido castigo.
Ha de atenderse Mi voz, porque el que da una respuesta sin
escuchar, merece que lo entregue a la confusión y necedad.
Mi Iglesia, guía y sostén de Mi pueblo fiel, será exaltado en él
porque nunca se alejó de Mí. Mi justificación, brillando en Ella Mi
Cruz, será como antorcha que no extingue y con cuyo fuego se abrasará
la tierra entera.
.
| 19-1-96 |
San Miguel Arcángel |
CA 101:
Llega la hora de la liberación
Salud eterna y paz perpetua, en la luz de la gloriosa Virgen, a
todos Sus hijos...
Miguel, Arcángel divino, autorizado por la Altísima Sabiduría que
todo lo ve, lleva a los hombres este mensaje de Amor.
No confunda la pobre criatura su miseria con la eterna riqueza y
tornen a la cima los caídos del gran camino de Dios. Espere confiado
el que sufre porque llega la hora de la liberación.
He dicho paz y salud de parte de Aquella que Me guía y a la cual
debe el esplendor de Mi Cristo, en cuanto Madre de El hecho Hombre.
Nadie se atreva a molestar la obra salvadora de La que brilla sobre
todo mar borrascoso. Yo la sigo y no La precedo sino para allanarle el
camino.
En el Cielo Su nombre es dulcísimo, en la tierra es faro, en el
infierno dardo que disuelve la oscuridad de las tinieblas.
Vuelve a lo alto tu mente, en lo bajo el furor cesará.
.
CA 102:
¡Victoria a los hombres de buena voluntad!
Entre los primeros fulgores de la creación, surgió el hombre que
debía ser en el mundo creado, el representante Mío y de todas las
demás criaturas. Lo puse entre el Cielo y la tierra, en situación de
dominador y adorador: dominador de la tierra y adorador de la
Divinidad.
Adán, el primero y solo, no entendía nada sino lo poco que convenía
al inicio de esta obra Mía, toda dispuesta a respetar la libertad y la
pequeñez de la humanidad creada. Pero vine a realizar el
perfeccionamiento e indiqué el camino que se debía recorrer para
alcanzar el progreso para el cual Yo mismo daba la moción.
No Me detengo, ni siquiera ahora, después de tantos siglos
de trabajo en favor de la criatura y actúo para conducir, como por la
mano, a toda la humanidad hacia metas siempre nuevas. Muchos sueños de
desvanecen en sus mentes, justamente porque Yo Me opongo a los
propósitos que no son conformes a Mi Querer, y pues otros sueños son
inofensivos, dejo que sigan fijos en las mentes de algunos, pero estoy
dispuesto a dar ayuda a los que realmente llevan en sí los gérmenes
del futuro progreso de la humanidad.
El que juzga con precipitación no sabe cuáles son los
signos que dan la certeza de Mi ayuda y por eso se priva de entrar en
el designio que Yo estoy consolidando cada vez más, de dar al mundo,
al hombre predilecto, un mayor bien, una vital y benéfica actividad en
el seno de Mi Querer.
¡Qué gritos descompuestos alzan los hombres que Me
contradicen! Calma, paz, no se turben, criaturas Mías, porque están en
el error y grande error.
Y ustedes que dormitan meciéndose en el columpio de los
bienes que pasan, ¿qué conclusión sacan? ¿Por qué se adormecen
pensando que lo mejor es no meterse con quien Me contradice ni con
quien Me escucha? No pueden estar tranquilos así, porque hay alguien
que urge y Soy justamente Yo el que lo hace. Bajen del columpio y
adiéstresnse en el bien, haciendo cosas útiles a ustedes y a los demás
que se empeñan también por ustedes. Despierten, es hora.
Pero a quienes no se Me oponen, debo dirigir otro
razonamiento. Está bien la aceptación que Me ofrecen, pero hace falta
más. Deben saber que son instrumentos del bien, deben llevar a los
demás una palabra de innovación que no causa daño, sino bien y mucho.
Es decir, les hace falta persuasión de que Yo Soy el que los mueve, no
obstante sus imperfecciones, más aún Me deleito en transformarlos,
precisamente para que sirvan de ejemplo a todos.
Hoy se sienten solitarios, pero son muchos y pronto los reuniré
para formar un bloque granítico contra el cual se estrellará todo
error. Pronto tendrán al nuevo jefe que guiará su ejército y disipará
toda veleidad contraria. Para este fin He puesto a Miguel en el mundo,
pero él no está solo porque les He enviado a otros Arcángeles para
defenderlos y prestarles auxilio con su consejo y con su poder. Y
cuando todo esté maduro, bajará de lo alto la sentencia que es esta:
victoria a los hombres de buena voluntad.
.
CA 103:
Es grande la distancia entre su modo y el mío
Yo hago que la criatura se asome a los umbrales del mundo
desconocido que los domina, para comprender algún secreto y hacerlo
llevar a la tierra como intenso tesoro. ¡Qué compasión de aquellos que
no quieren entender Mi obra! ¡Qué ceguera impide conocer lo que más
interesa al alma que vive solitaria en la tierra!
Pero, ¿por qué la atraigo? ¿por qué Me manifiesto a ella? Comprenda
la criatura y aférrese a Mí: Yo quiero su esfuerzo y lo premiaré. Debe
decirme: mi Creador, no he comprendido bien lo que Tú pretendes, pero
me has hecho entender que me amas, por eso me fío de tí: acepto,
escucho, quiero, porque veo que Tú quieres. "¡Ah, si Me dijeran esto,
cuanto bien encontrarían los que titubean!
Por esto les hablo de renuncia a ustedes mismos e insisto siempre
en ello; es porque sé y veo que la causa por la cual no Me escuchan es
siempre una, es siempre el yo lleno de sí, no bien despojado de sí.
Les repito que es grande la distancia entre su modo y el Mío, entre
sus porqués y los Míos, por lo cual si no creen que los amo, no
conseguirán colmar el abismo que nos separa. Sin embargo, estoy con
ustedes todos los días, todas las horas, siempre y no Me entienden, no
Me creen. Yo los amo: recuérdenlo, piénsenlo. No es cosa vana. Mi amor
no es una frase vacía el decirles que los amo, sino llena, llena de
realidades y promesas. Yo los amo y ustedes también ámenme.
El que Me ama verá qué plenitud de verdad hay en estas Mis palabras
que pronuncio para darles el enésimo testimonio de Mí, porque Yo no
engaño, sino consolido toda su confianza aumentando continuamente Mis
dones y haciéndolos tan evidentes como para hacerles tocar con la mano
la verdad de Mi amor.
Criaturas, sean dóciles, crean en Mí y desconfíen continuamente de
ustedes. Se los aseguro, así Me encontrarán...
.
CA 104:
El hombre es verdadera imagen del Creador
En el seno materno se forman los cuerpos de criaturas que serán
racionales, si pertenecen a la humanidad... A la planta le falta el
instinto de la bestia, a la bestia el raciocinio del hombre; este, en
cambio, posee todo atributo de los tres reinos porque forma parte de
todo. Por eso se dice que el hombre es el Rey de la creación. Pero si
el hombre se degrada y baja al segundo reino, se hace deforme, es
decir, transforma las cualidades que lo hacen sobresalir en cualidades
inferiores y así llega a ser monstruoso y bestial.
Todo reino tiene su sensibilidad. El hombre, que está situado como
soberano entre el Cielo creado y la tierra que lo alberga, tiene la
capacidad de reflejar la perfección del Creador del cual es verdadera
imagen. Razona, ama y por tanto conoce y quiere... Por eso el hombre
se ve a sí mismo, se reproduce, se ama. Si pasa del acto de verse a sí
mismo a contemplarme a Mí, entonces podrá también hablar de Mí y por
tanto reproducirme y amarme.
De la naturaleza a la Gracia, de la Gracia a la Divinidad. Por
consiguiente, el hombre toca con los pies el reino vegetal, con las
manos el animal, con la cabeza y con el corazón, es decir con su alma,
a su Creador.
¡Cuántos halagos hacen al reino animal, cómo se recrean en el
vegetal! Cuando el hombre olvida quién es él, embrutece su ánimo que
está hecho a Mi semejanza, lo desfigura y envilece su naturaleza.
Viéndolo así, se lo ve verdaderamente monstruoso porque es como si se
pusiese una veta de fango en el rostro y metiese su cabeza dentro de
un saco. En cambio, cuando responde a la ley que le He dado, tiene una
belleza insuperada en la tierra. Es un pequeño Dios, rodeado de luz,
es un pequeño amorcito encendido de amor.
Oh ustedes, hombres que acostumbran olvidar su nobleza, si no se
sienten capaces de permanecer en la cumbre que corresponde a la
naturaleza que tienen, cobren ánimo porque es tanto el amor que les
tengo, que Yo mismo me He hecho Hombre como ustedes y esto por la
estima que tengo de Mi obra al levantarlos de la nada. ¿No les parece
motivo apropiado para no ensuciar la naturaleza excelsa que les He
dado?
Ustedes son como las flores por la vida vegetal que les He dado,
son como las aves por la participación que tienen del renio animal,
son como los ángeles por el espíritu que les He infundido y, más, son
como Yo por la participación que He querido tener de su naturaleza
humana.
¿No les parecen motivos suficientes éstos para considerarse
colocados en lo alto? ¿No es motivo suficiente conocer que el Creador
los quiere lejanos al resto de la Creación, porque deben estar
íntimamente unidos a Mí?
Pero Yo sé que tienen sus objeciones. Dicen, ¿cómo hacemos para
permanecer siempre en un estado, si estamos puestos en todos los
estados de la creación? He previsto y conozco sus dificultades de
diverso género.
Si Yo no hubiese puesto en ustedes el remedio, tendrían razón de
quejarse, porque sin apoyo, nadie puede sostenerse. He ideado ponerlos
en equilibrio entre los diversos reinos porque así podrán asemejarse
más a Mí, que no tengo apoyos. Pero antes, los He unido a Mí
haciéndome hombre, sino la caída hubiera sido inevitable.
Y he aquí al hombre, rey de la creación, representante de los
espíritus y de la materia que, moviéndose en la pendiente de la
Divinidad, demuestra las nobles y poderosas fuerzas que ha tenido.
Hele aquí en unión Conmigo, el primer hombre, escalando a las cimas de
la Gloria.
Criaturas, es grande lo que les digo, pero no es más grande que
ustedes mismos, porque pueden fijar la mirada y arrojarlos en Mí que
los aguardo afectuosamente. Son hombres, sí, todos hombres: pequeños,
si quieren, pero que pueden hacerse grandes uniéndose íntimamente a Mí
que les ofrezco la posibilidad de ser, no solamente imágenes Mías,
sino incluso como Yo mismo, cuando, llegados a la cumbre de Mi
conocimiento y sumergidos en Mi amor, lleguen a ser una sola cosa
Conmigo que Me hice una sola cosa con ustedes.
.
CA 105:
Honrad a Mi Madre en el cielo y en la tierra
Ave, Celestial Reina, coronada Madre del Verbo Eterno. El que
descendió de Tí y Al que le diste vida humana, Te exalta en los Cielos
de las eternas armonías, a Tí sublime armonía del Paraíso.
Ave, Madre llena de lirios, Tu Hijo saluda en tí al resplandor de
la Gracia y al portento de la Bondad. No quedará frustrada la mirada
del mísero que implora Tu ayuda; será compensado el ardor de Tus
hijos. Oh Madre que todo lo puedes, envía desde lo alto a estos Mis
hermanos, un testimonio de Tí. Socorre por Mi amor a la infancia
abandonada y más aún, dispensa Mi Luz a tantos pecadores.
Oh, Madre Mía, si así Te pido, Tú sabes por qué. Y el que Me
escucha sepa que así lo quiero Yo, porque deseo que todos sean
salvados por Ella. Y como todo poder es Mío, puedo y gozo en hacer
todopoderosa a Mi Madre. Honrad a María en el Cielo y en la tierra
.¡Así sea!
.
CA 106:
Son ya siglos que el hombre me llama y siempre con poco amor
Santo, soberano y glorioso es Mi Nombre en el Cielo y venerado en
la tierra. Al resonar de este Mi nombre, huye todo el infierno y el
que Me invoca, el que Me llama de corazón, encuentra lo que pierde, se
consuela en toda aflicción y abre el corazón a la esperanza.
He determinado dar a quien Me invoca con afecto, con fe, una
especial recompensa en el Cielo; tantas veces Me llamó en la tierra y
otras tantas será alabado por todos los bienaventurados en el Cielo.
Pero el que Me llama distraídamente o por costumbre, ¿qué quiere de Mí
si ni siquiera repara en Mi Nombre? Este Mi Nombre no da fuerza si no
Me aman; no puede suscitar sentimientos de piedad si no se pronuncia
con el corazón más que con los labios. ¿Quién conoce el poder que
encierra el Nombre que Me dio Mi Padre? ¿Quién conoce la dulzura que
contiene este nombre que fue revelado a Mi Madre Virgen?
Son ya siglos que el mundo Me llama y siempre con poco amor. ¡Qué
letanías de distraídos llegan a Mis oídos sensibles y atentos! Pero,
¿por qué no Me entienden, no reflexionan que sólo Yo tengo el santo,
el glorioso, el melifluo Nombre que es salvación y amor?
Llámenme siempre con confianza. Sin pensar si tienen Gracias que
pedirme, mientras menos Me pidan, más recibirán. Llámenme siempre
porque quiero estar cerca de ustedes y darles todo de Mí. A toda hora,
de noche, de día, en el trabajo, en todas partes, llámenme
apasionadamente: ¡Jesús!
.
CA 107:
Amor y Humildad
Exaltaré al humilde y lo conduciré derecho al término de sus
fatigas, sin que conozca las cualidades que llega a adquirir en su
camino hacia la completa luz.
El humilde Me agrada porque reproduce en sí Mi despojo, Mi
anonadamiento; Me agrada el humilde porque es el espejo de la verdad y
Yo considero su vida como una preciosa historia en la que están
escritas admirables e inspiradas cosas. No es verdadero y humilde el
que se esfuerza con palabras en declarar sus miserias, más bien
algunas veces esta especie de humildad recibe el premio ya en la
tierra; porque en el Cielo, Yo premiaré mucho mejor aquella otra
humildad que procede de la interna y firme persuasión de su nada y de
sus culpas.
El origen de la humildad está en el amor. Mientras más crece éste,
mayor es la humildad en el alma. Por tanto, aseguren el amor y
recibirán todo lo que se relaciona con la bella y santa humildad.
Sea uno sólo su ejercicio: crecer en el amor, del cual dependen
todas las demás virtudes. Y para crecer en el amor, ya saben cuál es
su parte. En efecto, Yo doy siempre mayor amor a los que se esfuerzan
en contradecirse. Estén alegres, la humildad no es abatimiento. Gocen
de Mi amor Divino, sin tristeza, sino alegres de su condición de
míseros que gozan de todas Mis infinitas riquezas...
.
CA 108:
Es dichoso el que se hace uno conmigo
En la región alta donde las cosas humanas se ven en el conjunto y
en la integridad de la verdad, viven los que tienen perfecta unión de
Voluntad Conmigo y que ansían de Mí la manifestación total y sola. Les
hablo del Cielo, de aquella región donde el amor reina indubitable y
donde el gozo es permanente. En contraposición con el reino del gozo,
está el reino en que el odio y el furor encienden a los que
voluntariamente Me repudian.
En el Cielo una es la Voluntad que dirige y sacia a todos los
espíritus bienaventurados, los cuales, por libres y puro amor, quieren
únicamente lo que a Mí Me agrada y esto, porque todo su querer
consiste precisamente, en el Mío: ninguna divergencia, sino por el
contrario, perfecta y pacífica armonía de quereres.
Ellos conocen lo que Yo quiero, porque Yo les manifiesto y libre
pero ardientemente, están dedicados al cumplimiento de lo que Me
agrada.
Puesto que Yo Soy el amor que ellos aman, Yo Soy Aquel en el cual
han disuelto sus facultades y a sí mismos por entero. Por tanto, no se
puede decir que hay muchas voluntades, si bien concordantes, sino una
sola Voluntad, porque el amor es uno.
En el infierno, en cambio, no hay alegría sino odio, no unión sino
desacuerdo completo. Ellos están en las completas tinieblas y están
por el amor que se tienen a sí mismos, amor que hace odiarme a Mí y a
todos.
Por eso la violencia suprema en el infierno... Ahora piensen en
estas cosas y reflexionen, que podrían ser como los bienaventurados o
bien como los condenados. Para ser bienaventurados es necesario
caminar por la vía de la sumisión, para ser condenados hay que ir por
el camino de la independencia absoluta, es decir de la rebelión; es
dichoso el que sale fuera de sí para contemplarme hasta hacerse uno
Conmigo. Condenado es el que permaneciendo en sí se hincha de tal
manera, que se hace monstruoso por el egoísmo.
Dirijan la mente a estas cosas y nada les sea más dulce conocer que
el hecho de que Yo los prevengo con mil apremios para atraerlos a Mí y
darles el libérrimo amor que reina en el Cielo...
.
CA 109:
Yo soy la fuente de la esencia que buscas
El hombre busca la esencia de las cosas y la querría sola, sin
mezcla de otras cosas que la hacen menos comprensible. Por eso Yo Me
regulo y trato de quitar al hombre lo que le estorba en la búsqueda de
la esencia de las cosas. ¿Pero qué sucede?. Que el hombre al sentir
escozor porque Yo estoy evaporando el líquido que acompaña la esencia,
se fastidia y grita, como si Yo no hubiese acogido su demanda.
Cómo puedo hacerlo encontrar lo que busca si no pongo al fuego lo
que le impide conocer justamente lo que busca, es decir la verdad?
Pon al fuego un poco de vino y hazlo hervir hasta reducirlo a un
poco de líquido y tendrás la esencia del vino. Sólo puedes ver y
sentir la esencia del vino que ha tenido que hervir un tanto, antes de
reducirse.
Ahora mira cuán frágil es la memoria del hombre y cuan inconstante
su propósito. Cuando lo invito a la fuente con la cual saciará su sed,
corre, vuela hacia Mí. En cambio, cuando le quito la sed mostrándole
la verdad, resopla porque no logra en seguida saborear la frescura del
agua.
Pero, aguarda, oh hombre impaciente e intolerante. Te He dicho que
esta es la fuente, pero no te He prometido que quitarías la sed de un
golpe. Debes llegar hasta Mi fuente para encontrar la esencia que
buscas. Lamentablemente, llegaremos siempre a lo mismo, por eso vuelvo
a invitarlo y dejo que el hombre sediento se cerciore de todo.
.
CA 110:
Yo quiero que te asemejes absolutamente a Mí
Piensa, hija Mía, si la pasividad a veces no es dañosa,
especialmente si se trata de quien tiene responsabilidades.
¿Quién te dice que debes actuar pasivamente cuando estás cierta de
que es en daño de quienes te He confiado? Es una puerta difícil de
cruzar, no lo niego, pero puedes muy bien hacerlo, desde el momento en
el cual Yo lo quiero y te ayudo cada vez más.
Tú que quisieras volar junto a Mí sin obstáculos, piensa a qué y a
cuántos obstáculos He dejado libre curso, cuando, hecho Hombre como
tú, Me sometí a todas las pruebas, a todas las incomodidades. ¿cuántos
fueron los que Me escucharon? pocos. ¿Cuántos fueron los que se Me
oponían? cuéntalos si puedes. ¿Y cómo terminó Mi vida, en el triunfo
de pocos o en la perfidia de muchos? ¿Y por eso tal vez He fallado?
¿Por esto Me He vuelto atrás?
Es así, Mi amada flor, así debe ser. Aprende de Mí y tendrás
verdadero descanso en tu alma sedienta de Mí y contrariada por los que
no saben lo que hacen. Yo quiero absolutamente que te asemejes a Mí,
de lo demás no debes preocuparte.
Ve tranquila por los senderos de Mi amor y produce cautamente pero
con seguridad, las obras que dan la unión Conmigo.
Sé siempre sabia amando, porque el amor es la más grande sabiduría.
Yo no te abandono y tú confía en Mí porque Estoy contigo. Soy tuyo, sé
Mía ¡Tú y Yo seremos sólo Yo!
.
CA 111:
¿Cómo pueden decir que me aman, si no hacen suyos mis sentimientos?
Nacido con la plantita y cultivado por ella, el veneno pasa a la
medicina y sigue viviendo como condensado. Pero como la medicina que
tiene una pequeña parte de veneno es capaz de dar salud, así Mis
amarguras, las que para Mí fueron las que envenenaron Mi espíritu, dan
salud a quien las recibe e inclusive a otros.
Esta lejana comparación de una idea de la vitalidad amarga
contenida en ciertas plantas, vitalidad que continúa una vez puesta y
transfundida en un cuerpo enfermo, al cual, si se le aplica
debidamente, le da la salud. Por tanto, lo que era gran peligro viene
a ser saludable remedio.
Yo Soy la planta acibarada que vivo de Mi propia vida y que en Mí
He encontrado el perfecto equilibrio entre las amarguras recibidas y
las dulzuras poseídas. He vivido tan plenamente que aun en el dolor
estaba plenamente satisfecho.
Pero He hecho que, dondequiera que se lleve Mi humor, se renueve Mi
vitalidad y por eso Mi dolorosa vida de Pasión. Yo Me He transplantado
a ustedes y en ustedes, con la dulzura, Mis amarguras. De modo que
pueden usufructuar del beneficio de ellas y apreciarme como Soy.
No importa qué se da al enfermo con tal que sea para su salud. Lo
que importa es sanar. Yo los sano y tanto mejor cuanto más asimilan
Mis cualidades. Pero el enfermo no puede permanecer inactivo,
recibiendo la medicina, debe de alguna manera contribuir a la salud.
Por lo tanto, Yo los dejo inactivos y quiero que Me ofrezcan su
intención de hacerse sanar por Mí, médico y medicina. Yo curo, ustedes
deben ser curados.
Sin embargo, algunos deben tener la propiedad de curar a
los otros, como si debieran sustituirme en curación, implorada o no.
Estos son los que obran milagros ocultos, los que hacen de medicina y
Yo elijo como Mis colaboradores directos. Para hacer esto deben tener
las propiedades Mías, es decir, las de la planta que contiene en sí el
amargo que cura; la sustancia que llaman veneno, pero que no es otra
cosa sino Mi virtud infusa y dada para bien del hombre al cual le
parece sólo veneno.
Mis amarguras, por tanto, deben recibir en todos los que Yo He
elegido y que señalaré un día a los favorecidos por esas mismas
amarguras.
Y si no les agrada el sentido figurado, como si no fuese verdad lo
que digo, entonces les diré: ¿Cómo pueden decir que Me aman si no
hacen suyos Mis sentimientos, Mis intereses, lo que fue para Mí
desgarradora amargura interior? ¿cómo pueden decir que Me aman, si no
están unidos en ciertas situaciones de dolor que Yo obro en ustedes
para su provecho y el de los otros? ¿Y cómo puedo creer que Me aman,
si Mi clamor, sediento de ustedes, no repercute en ustedes mismos?
Quien Me ama considera estas cosas. ¡Oh, no piense en sí, no lo
haga; debe preocuparse de Mí, sobre todo, a Mi Pasión debe dirigir su
mente y toda su alma. Entonces conocerá, por Mi divina inspiración,
qué significa estar unido a Mí en la soledad de los corazones
desamorados, distraídos y tremendamente ingratos. Tengo sed, repito
todavía hoy: ¡tengo sed! Nadie podrá borrar de sus almas Mi sed, si
pudieran probarla un sólo momento les digo que hasta Mis Sacerdotes
que se condenan no han olvidado esta sed Mía, porque por ellos es
causa de gran furor lo que un tiempo fue causa de amor divino. Por
tanto, ni siquiera ellos pueden olvidar. ¿Y cómo la olvidarán Mis
Bienaventurados si la sed de ellos fue causa de consuelo para Mí a
quien aman intensamente? Para ellos es el gozo que no pasa
eternamente, felicidad dulcísima que alegra su eterna estadía.
Amados Míos, a través de Mis palabras adviertan, en cuanto puedan,
que la sed de que hablo produce las amarguras a las cuales Me refería
antes. Las produce, porque ¿dónde están los que han dado alivio a
tanto deseo Mío de acoger almas? ¿Dónde están, si todos los pecadores
se han lanzado como locos a sus impiedades hasta no tener corazón ni
aún para nombrarme?
He aquí lo que quería decirles, Mis amadas almas, para su bien y
para el bien de todos. Ustedes podrán ver fácilmente que Soy Yo quien
mendiga el amor, Yo el que hace de víctima suya y Yo mismo el que Me
humillo y les suplico que sean Mis vasos en que pueda derramarme a
profusión. Lo hago sin ningún interés, sino por su sólo interés.
Escúchenme, al menos ustedes escúchenme, ahora que están puestos
como semilla fecunda entre las espinas de los hombres. Nada les sea
más caro que conocer estas Mis intenciones para con ustedes. Dejen las
dudas, vuelvan llenos de confianza a Mí que puedo y quiero hacerlos en
todo, semejantes a Mí.
.
CA 112:
¿Qué importa creer... si no se ama?
Seré crucificado en Mis discípulos cada vez que éstos soporten
privaciones de reputación o bien claras ofensas a su sincero amor.
Justamente estos dos puntos son los que los hacen semejantes a Mí,
porque la obra del Sanedrín contra Mí fue precisamente la de privarme
de la reputación crucificándome como un ladrón cualquiera en la Cruz,
a la vista de todos. Yo que Soy el mayor honor concedido al pueblo
judío, de este mismo pueblo debía recibir este ultraje. Y así, además
sufrí amargura de parte de cuantos ofendieron Mi sincero amor, antes
creyendo en El y luego despreciándolo.
Por eso les digo que Yo vuelvo a ser crucificado en Mis amados
porque ellos, con su aceptación renuevan Mis penas.
Es mejor que les diga, sin velos, estas cosas porque son obstáculos
tales que, mientras pueden acarrearles mucho bien podrían hacerlos
desistir y volver atrás. Pero, ¿por quién volverían atrás? Por causa
de algunos ciegos, como ustedes, que quieren clavarlos en una cruz de
ignominia, o bien traicionan el amor sincero con el cual los
benefician.
Es necesario que sepan estas cosas y deben considerarse para estar
preparados a recibirlas, pues ¿qué importa el creer si no se ama?
Creer solo no basta, hace falta amar, pero de verdad, porque en el
amor está la salvación, en el amor reside todo bien ya sea suyo, ya
Mío.
Son Mis discípulos, vasos elegidos en los que derramo la abundancia
de dones Celestiales. Recíbanlos, porque Me darán gran contento.
Ustedes no van arrastrados por la vía de Mi amor, los dejo libres
siempre y libremente deben aceptar cuanto les He dicho. Pero, atentos,
todo cae si se estancan, nada se puede hacer considerando las afrentas
desde el lado de la justicia humana. Mi caridad, es decir Mi afecto
por ustedes, está sobre la justicia del hombre y no atiende a ella. Lo
mismo deben hacer ustedes, lo mismo deben pensar, oh elegidos Míos a
quienes llegarán estás palabras. No se debilite su esfuerzo. Pídanme
esto y se lo concederé.
Si en la vida mortal experimentan estas cosas, ténganse por
privilegiados porque así es efectivamente en el Cielo, donde todo se
ve en Mi luz divina. Son privilegiados cuando se les da ocasión de
padecer, privilegiados como lo fui Yo al sufrir por ustedes.
Dénme su asentimiento modesta, pero firmemente. Son ya muchos
siglos que se los pido. No tarden más.
Si todo el mundo pudiese contar cuántas bellezas hay puestas como
base de Mis diversas manifestaciones, se oiría una música de alabanzas
y de amor a Mí y cada cual quedaría consolado por sí y por los demás.
Pero en el mundo rige la regla de las tinieblas y las criaturas no
saben hablar de Mis bellezas de efusión hacia ellas. Por eso gran
parte de Mi obra, no será conocida sino en el Cielo, ya concluida la
salvación.
De cuando en cuando, salgo fuera de lo ordinario para darles la
idea de que su situación no está cristalizada en las tinieblas, sino
que se desarrolla en pos de determinadas metas, desconocidas a
ustedes.
Cuánto aprecio la fe y la premio parcialmente en la tierra.
Y los conflictos de hoy son los acontecimientos trascendentales del
mañana, porque seguirme de verdad, significa poner como base de la
propia existencia no cosas fáciles sino conflictos consigo mismo y con
el mundo que los rodea. Tendré en cuenta justamente estos conflictos,
porque Yo obro de manera muy distinta de la criatura, la cual trata de
olvidar lo difícil y acomodarse en lo fácil. Pero al fin, de todo lo
que han huido será lo que permanezca. Es decir: la Cruz temida,
soportada con pena y, en todo caso, recibida con sentimientos de
conflicto, será la única cosa que quede para dar testimonio de
ustedes. Por tanto, la regla aunque no lógica directamente es: cada
uno vale tanto cuanto sabe sufrir.
Mírenme, estúdienme en los sufrimientos, porque es un gran bien el
conocerme en la Pasión Divina que Me quemó el alma. Vale mucho conocer
para poder estimar y amar. Compréndanme, ustedes que son los
preferidos de Mi amor doloroso. Valórenme, ustedes que han recibido
Mis efusiones divinas. Sólo con la comprensión y la valoración de todo
cuanto de Nosotros han recibido, tendrás la posibilidad de imitarme.
.
CA 113:
Mi Iglesia es amada, por eso ¡Amala!
El influjo de Mi intercesión divina expulsa hasta las últimas
tinieblas que pueden reinar en un alma, y por más miserable que pueda
ser, no ha habido quien no sea susceptible de mejoramiento. Lo digo
para confirmar a quienes no comprenden de amor Divino.
Cuando Pedro fue severamente juzgado por la cuestión de los
idolotitas, ¿quién obtuvo provecho, los jueces o el juzgador? Sólo
Pablo usó de caridad para juzgarlo, porque lo hizo por Mi amor, todos
los demás quedaron tan míseros o más que antes... Pero Pedro juzgaba
que estaba obrando bien y Yo no le hice reproches por Pablo, porque Me
habría ofendido, sino sencillamente, para dar al primer Pontífice la
libertad de acción que no piensa en la debilidad ajena y no se hace
instrumento aunque sea involuntario de escándalo o división a causa de
una cuestión puramente formal.
Asimismo sucede que, cuando Yo quiero dar un grado de mayor
perfección a un elegido Mío, hago que sus acciones sean reprendidas,
para que, sometiéndose a quien es menos que él, reciba el gran bien
que se contiene en admitir su debilidad o bien su flaqueza. Pero se
piensa que esta Mi Voluntad de humillar a Mi elegido, está
estrechamente ligada a determinados períodos de la vida espiritual y
no se da nunca en los inicios de la misma vida.
La verdad es siempre una, pero el hombre la conoce gradualmente
porque ciertas alturas dan vértigo a quien no está acostumbrado a
ellas.
Quiero hacerles una llamada de atención ¿por qué pierden el tiempo
construyendo barquitos de papel que se hunden?
Construyan más bien sólidas embarcaciones que resistan las
olas tempestuosas. ¿Los barquitos de papel? Hija Mía, son los sucesos
de los que no debes preocuparte en absoluto, porque ésta o aquella
cosa es muy diferente para otra persona. No permanezcas con quien te
quita la paz, no contribuyas a la guerra del mundo.
¡Oh, Mis queridos, cuánto los ama este Corazón ardiente. Su
honor es recibir injurias, deslealtades y desprecios principalmente de
los que deberían amarlos. ¡Tantos avisos, tantas advertencias Hija
Mía, cuando no podemos formar, enseñar la humildad del corazón,
esperamos... Esperen a que se descubran las cosas, no hay mejor aliado
que el tiempo. Para ellas, no hay peor enemigo que el tiempo. Llénense
de paz, no insistan...
En los ferrocarriles el riel es la salvación de los que ponen su
confianza en el conductor del tren. En estas sencillas palabras se
encierra el sentido de lo que hoy quiero decirte .
El tren representa a los hombres de buena voluntad; el conductor
Soy Yo; los rieles son la doctrina de la Iglesia y la sumisión a sus
Ministros.
El que está en posición viaje feliz y seguro hacia la meta. ¿De qué
serviría, en efecto, creer en Mí sin tener buena voluntad? ¿Y qué
fruto rendiría la buena voluntad si no está bien dirigida por la
doctrina infalible, cuyo depósito está en manos de los sucesores de
Pedro? Y finalmente, ¿de qué ayudaría conocer todas estas cosas sin
estar sometidos a Mi ministro que hace Mis veces?
Reflexiona sobre esto, porque la falta de reflexión lleva muchas
veces a consecuencias incalculables.
¿Crees tú que Yo Soy el dirigente del tren? Está bien. Entonces
déjate guiar verdaderamente, no de palabra, sino con hechos concretos;
no con la ayuda de impresiones sentimentales, sino de la que está
hecha de fe viva, esperanza sentida y caridad santa. De lo contrario,
¿cómo puedes decir que Me reconoces como tu superior, reformador y
sobre todo, como tu verdadero amor? Por eso, es necesario creer,
esperar y amar, de manera sustancial.
¿Crees tú que Yo He puesto, en tu interés los dos rieles que te He
dicho, que conciernen al magisterio de la Iglesia y la guía de Mis
Ministros? Está bien pero sé coherente porque no sólo debes creerlo
sino es necesario regirse diariamente por esa fe. Y entonces, estudia
lo que dice la Iglesia, sigue los consejos de Mis Ministros.
Así podrá correr velozmente el tren que te conduce a la vida divina
y así podrás experimentar cuán sabio es el pulso del conductor que Soy
justamente Yo.
Es necesario que Yo robustezca el amor que tienes a esta Iglesia en
la que He puesto la salvación y de la cual has extraído nutritivo
alimento. Debes amarla intensamente porque sabes que Me es amada, no
por otro motivo ni por consideración a la salvación que puedes
encontrar en ella. Me es amada, por eso ámala.
A Ella He confiado Mi Sangre, a Ella Me sujeto como a
amantísima Esposa, Ella posee todas Mis riquezas porque se las He
dado. Ámala intensamente porque la hice también para tí y le dí
autoridad y sabiduría para que te custodie en toda forma, en todo
caso, siempre. Quien no la ama, no es digno de Mí y el que la ama, se
asemeja a Mí porque Yo la amo infinitamente.
Es bello hacer el panegírico de los Santos, pero el
panegírico de Mi Iglesia, madre de todos los santos, Me toca a Mí y lo
haré un día a la vista del universo entero. Lo digo hoy que al
exterior brama la lucha contra Ella.
¿Quién quiere encontrar armas para darle muerte, si sus golpes le
están dando nuevo vigor? ¿Cómo harán para matarla, si Yo les advierto
que todo lo que traman servirá para hacer más conocida la belleza de
Mi Esposa?
Oh, no se muere en la Cruz, no se resucita del sepulcro, no se
obran milagros sin Mi Omnipotencia. Y si no hubiese resucitado podrían
esperar matar también a Mi Iglesia...
¡Oh, temerarios ilustres en la tierra, cómo temblarían viendo hoy
lo que será ustedes cuando, llegada la frustración de sus esperanzas
los ponga bajo los pies de Mi amada Esposa.
Oren todos, oren por sus perseguidores. Es la hora del infierno
que, para contrariarte, blasfema de Mi Nombre en la tierra, del
infierno que estudia, a través de la inteligencia humana, el modo de
torturar a Mis elegidos. He dicho que esta es la hora.
Fuera los temores, Mis amados. Yo He resucitado para tí. Recuérdalo
y piensa que nada ni nadie te privará de Mi efectiva victoria.
Te doy otro compañero además , Agustín, el ardiente. Alégrate por
el presente y por el futuro...
.
CA 114:
No pongan obstáculos a la sabiduría divina
Los instrumentos de las guerras humanas estallan cuando el hombre
da el impulso al artefacto preparado. A veces el artefacto puede
estallar antes de arribar la parte contraria y en ese caso, la
destrucción es inevitable para los que debían llevar el ataque lejos
de ellos mismos.
Este último caso es frecuente entre Mis enemigos, que no consideran
el peligro que pende sobre ellos al manejar los instrumentos
infernales de los que son depositarios.
Si las cosas fueran justamente como ellos desean, tendrían culpa
aunque no tanta cuanta tienen al ver que en sus manos explotan las
cosas que van maquinando. Los inconscientes se obstinan y no quieren
reflexionar en que alguien se opone a ellos y los adiestre. ¡Cuánto
deberá durar todavía este atrevimiento de los hombres ingratos con Mis
beneficios? Si el hombre se aferra de aquellas cosas que se han
dispuesto para su salvación, ¿cómo podrá creerse un pobrecillo?
¡Cuán de compadecer es la ceguera humana por la cual se pone un
obstáculo a la Sabiduría Divina! ¿Y, cómo pueden las almas que He
creado y redimido y que quisiera glorificar, alcanzar la paz sin
someterse a Mis advertencias, a los cuidados con que las rodeo? ¿Cómo
pueden declararse rectos los que Me ofenden de esta manera?
Pero no solamente Mis enemigos se oponen a Mí, sino también los que
He llamado a Mi seguimiento. También ellos devuelven mal por bien y
sólo Yo sé qué harían si no interviniera en otras formas.
Quisiera decirles a éstos que su situación es peligrosa e
insostenible, porque un sólo momento que los dejara solos, podría ser
fatal para siempre. Por eso, escúchenme, dejen sus preocupaciones y
muéstrense sencillos, no complicados.
Les aseguro que en sus mentes reinan las tinieblas; les advierto
que no tendrán nada de lo que engañosamente esperan de Mí porque Me
impiden, con su pereza espiritual, obrar en su favor. Basta de
advertencias, pasen a los hechos y prosperen en Mi amor. Yo no quiero
hacer todo porque los He hecho capaces de contribuir a Mi obra y no
pueden dar mejor rendimiento sino el que desinteresadamente les pido.
Pónganse a escucharme y no olviden la advertencia de su Maestro
¡Obren en unión Conmigo, siempre!
.
CA 115:
¿Cómo podrían estar solos si todos están en Mí?
Hija amada, mira desde lo alto de Mi sabiduría cuán admirable es
todo lo que Yo hago a favor de los hombres y reconoce Mi mano que
suele hacer partícipes de la vida a todas las criaturas, sin excluir a
ninguna. Ni malos, ni santos, ni tampoco las almas que están en el
Purgatorio permanecen inmóviles porque todos conciernen, quieran o no
a Mi obrar.
Yo estoy sentado en lo alto y desde lo alto muevo a todos a Mi
proyecto, aun a las almas olvidadas que no han recibido redención,
pero que no fueron deliberadamente amigas de Satanás, el opresor.
Por eso no están solos, porque están con todos los que Yo quiero.
¿Y cómo podrían estar solos, oh ciegos hombres, si están todos en Mí?
Me preguntas si recibo oraciones de las almas del Purgatorio. Sí,
ellas oran siempre, pero de modo sobrehumano, no divino, a la manera
como Adán podía rogarme antes de caer en pecado original y es una
oración hecha por instinto, porque no ven lo que Yo quiero. Las tengo
como ustedes acostumbran tener a sus hijos pequeños que no hablan pero
que saben por igual expresarse. Su oración, por tanto, está privada de
la unión Conmigo porque la hacen de por sí, su movimiento es aislado
pero íntegro y por eso acepto a Mí.
También ese reino se hará de escabel a Mí y se verá que también
ellos son capaces de buscar su felicidad pensando en Mí.
.
CA 116:
El enemigo me ha robado muchas almas
Las almas que andan errantes, son las que Satanás más busca e
induce a la perdición, con la sospecha de que Dios las ha abandonado y
que, en consecuencia, todo les está permitido..
Es bueno que sepan que Me ha robado muchas de aquellas almas y
otras muchas están a punto de perderse con él. Pero la obra de Mi
enemigo es fuertemente obstaculizada por Mí, sin lo cual, la
destrucción sería total. Y la obra de Satanás es tan engañosa que se
les escapa a los más despiertos. Es maestro en destrozar pacientemente
el bien que Yo voy haciendo en los corazones de los hombres y sería
invencible si Yo no lo detuviera un tanto.
Por lo mismo, sepan que el enemigo invisible hace todo esfuerzo por
hacerlos resbalar también a ustedes, amigos Míos, más aún, con ustedes
emplea astucias más sutiles porque debe tener en cuenta la obra de Mi
Gracia, la cual está en vela y se opone constantemente al enemigo de
todo bien. ¿Quieren caminar seguros por las aguas de su inestabilidad
humana? Escúchenme lo que les digo: no teman porque el amor destruye
la fe mientras que la confianza la refuerza. Bien sabía Yo lo que
implicaba Mi llamada y He valorado por anticipado toda eventualidad y
posibilidad. Y si los He llamado es cierto que pueden vencer las
astucias de Satanás, porque Yo les doy ayuda en toda ocasión.
Por eso estén firmes y tendrán el honor de la victoria. No les digo
si deben vencer al enemigo una, diez o mil veces; sólo les digo: estén
alerta y fíense de Mí.
Electa prole divina, la vida que obtienen en la lucha, vale la pena
conquistarla combatiendo. La vida que quiero darles es la vida de sus
almas que laten de amor. El objetivo, por lo tanto está claro:
combatir por Mi amor, vencer por Mi amor.
.
CA 117:
No teman las dificultades
Belleza y caridad viven fundidas en una sola manifestación que se
adapta a las necesidades presentes y se anima según las personas que
Yo elijo para tal manifestación.
No vive solitario el hombre que escucha Mi Palabra y camina
gradualmente hacia la luz que Yo le quiero conceder al término de su
viaje terrenal. Pero son necesarias algunas pausas, búsquedas de
itinerarios y, por lo tanto, perplejidades, por lo cual sería del todo
errado deducir que la pausa o perplejidad sean en perjuicio del viaje.
Veo tu estado de ánimo que teme la pausa y duda respecto del camino
que todavía debe hacer. Estás orientada hacia Mi manifestación y con
tal que sea plena, harías el gran sacrificio de destruir tus
manuscritos. Quiero que delante de Mí no se ponga ni siquiera una
brizna de paja y que Yo sea amado sin ninguna torcedura de tu parte.
Ciertamente, no imaginas cuánto contento Me das con esto, tanto
que, apenas Me pides por Mi Reino en la tierra, das a aquellos por
quienes Me ruegas, el bien que Mi Voluntad quería darles.
Es Mi vivir que arde en tí y para que viva Yo, tú debes morir: este
es tu trastorno y no otro. Estoy contigo.
.
CA 118:
Oren por las almas del purgatorio
Escribe, niña Mía que ya casi terminas tu tarea... Gozosa y
gloriosa el alma liberada, pasa de las penas del Purgatorio a las
delicias del Paraíso, rodeada de luces, cargada de Celestiales dones.
Cuando se pide la liberación de las almas purgantes, se mueve todo
el Cielo hacia Mí y si ve que Yo quiero liberar alguna, se une a la
oración que se hace en la tierra, en apoyo y complemento de la misma
oración. Y es necesario ese apoyo, porque con mucha frecuencia los
motivos que mueven a los viadores a pedirme la liberación de las almas
purgantes, son de orden puramente humano o insuficientemente
sobrenaturales.
Por eso, mientras recibo peticiones de la tierra, recibo también
peticiones del Cielo en favor de las almas del Purgatorio; pero los
Bienaventurados nunca piden sin ser escuchados, por lo cual, si no ven
que Yo quiero conceder la liberación, no piden nada. De ahí se signe
que la acogida favorable está condicionada, para todos a Mi Querer en
el cual, luego se genera el movimiento de oración, ya sea en ustedes,
ya en Mis Bienaventurados. Si se sienten movidos a orar es porque Yo
quiero dar liberación y gloria a algún alma, pero en el tiempo y con
el modo por Mí establecidos.
¿Quién piensa que Yo Soy el primero en querer el gozo de aquellas
almas salvadas pero sufrientes? ¿Quién reflexiona en que sin Mi Querer
no Me pedirían ni por una ni por otra alma del Purgatorio?
La criatura que está en la tierra, cree que hace todo por sí misma,
mientras que nada puede sin Mí. ¡Nada! ¿Quién de ustedes comprende la
nada? ¡Mas bien, muchos piensan que acumulando oraciones y oraciones,
se logra moverme, como si Yo fuese duro de Corazón y tuviese necesidad
de Mi criatura par socorrer!
Oren, oren siempre y pidan, les digo Yo: Pidan, pero con espíritu
humilde, sencillo, reconociendo que es Mi bondad la que puede obrar el
milagro de la liberación. Y sobre todo, oren por el motivo que Yo
quiero, porque ninguna razón humana puede igualar a Mi Voluntad que
dispone todo en ustedes para la acogida de la oración que Me hacen.
Para convencerlos de que es así, los invito a considerar que las
almas en penas, experimentan gran refrigerio por el hecho de que al
orar por ellas, lo hacen en Mi Voluntad. Consideren, que son
contrarias a ciertas oraciones de ustedes pidiendo inmediata
liberación. Ellas no quieren liberación sino cuando Yo la quiero.
Consideren también qué suma de sacrificios Me He impuesto, por amor
de ellas y cuan feliz soy, de haberlas llevado a salvo. Por eso
reflexionen bien en que Yo Soy la rueda motriz de sus oraciones que no
las hacen por casualidad o por idea suya, sino por Mi Voluntad.
¿De esto sigue que tal vez debo escucharlos en poco tiempo o
después de mucho tiempo? No es cuestión de tiempo, sino de
cumplimiento de Mis condiciones particulares que pongo, respecto del
alma que ha de ser liberada o de la persona o personas que Me
imploran.
No hay regla en cuanto a que, fuera de Mi liberalidad, la salvación
del alma purgante depende del cumplimiento de las condiciones puestas
por Mí. Y no es la última de estas condiciones la obtención de parte
del que Me implora, de un cierto grado de amor Divino que varía de
persona a persona. Todo está armoniosamente fusionado y Mi obra de
salvación tiene admirable corona en la liberación de las penas
agudísimas del Purgatorio.
Ciertamente el poder sobre aquellas almas es absoluta prerrogativa
Mía y la Iglesia en la tierra está plenamente en la verdad incluso en
esta materia como en todas las otras que son propias de los viadores.
¡Ah, si se comprendiera qué materno afán mueve a Mi Iglesia a orar por
los difuntos y sobre todo, si se comprendiera al menos un poco de
aquella conclusión de las oraciones que pone la Iglesia cuando implora
acogida por Mis méritos, o bien por el honor Mío.
En cambio podría continuar mucho camino, más bien Me limito
a decirles que las almas del Purgatorio, liberadas por Mí con sus
oraciones y con los ofrecimientos que Me hacen, los consideran como
queridísimos hermanos a los cuales deben su felicidad en plano
subordinado.
Por eso, no pueden ustedes imaginar qué gratitud les tienen
y cómo Me piden por ustedes... Ustedes las sacan de las penas más
fuertes que pueden existir en un alma buena y, ¿cómo no van a estarles
agradecidas por ello? Ven Mi bondad, pero ven también su ayuda y saben
corresponder por el don que se les hace, con un amor muy ardiente.
¡Oren por ellas, oren! Yo los escucharé y ellas les
ayudarán a evitar el purgatorio. Lo que hacen por ellas, recuerden, Yo
lo considero como hecho a Mí.
.
CA 119:
Hagan de sus hijos, verdaderos hijos de Dios
Hijitos Míos, confíenme sus pensas. Cuando les sobrevengan dolores
y angustias que parezcan no tener fin, recuerden Mi Asunción a los
Cielos.
El día en el cual el Vicario de Mi Hijo declaró el dogma de Mi
Asunción, puso en Mi frente la última esplendorosa diadema y la ha
puesto de manera solemnísima en la tierra.
Yo He tenido todo en Jesús, nada Me Ha negado y nada más podía
darme, porque llevándome al Cielo, Ha querido darme todo bien a Mí, Su
Madre. No podía quedar en la tierra este cuerpo Mío, porque habiendo
sido ya glorificado el Cuerpo Santísimo que estuvo lleno de llagas,
también el Mío que lo engendró debía estar junto al Suyo. Especial
amor, gloria única Me Ha sido reservada.
Amados, su Madre los mira benigna, no se desesperen. Yo proveo de
todo, les aseguro que Yo proveo de todo lo que necesitan a quienes
aman a Mi Jesús, porque toda mirada de amor que Le dan es para Mí una
llama que arde en Mi Corazón Inmaculado... Ustedes piensen en Jesús y
Yo pienso en ustedes...
No abandonen sus hijos, tendrán que dar cuenta de ellos muy pronto
al Señor, hagan de ellos verdaderos hijos de Dios.
Renueven sus actos de fe, renuncien a la maldad, a la soberbia y al
orgullo destructor. Hagan una cadena, para atajar la maldad que vomita
aquel patrón de la traición y del engaño.
Intenten lo último, hagan un retiro, solamente el grupo. Orarán
mucho y leerán todos los mensajes que se les dieron con respecto a la
división que vendría. Analícenlos con amor, ábranse los ojos entre
ustedes. No se dejen atacar con el engaño.
No sean sepulcros blanqueados porque todo cuanto hacen en la tierra
es conocido en el Cielo, no hay nada oculto ante la Divina Mirada del
Padre.
Ustedes Mis pequeños son las rosas y claveles que He sembrado en Mi
pequeño jardín. Muchos hijos Míos se han convertido en abono fértil y
los bendigo por esta santa obra con la que Me ayudan a salvar cientos
y cientos de almas para el Reino de la Gran Promesa. Sigan trabajando
con sencillez, humildad y desinterés material.
Hijos Míos, todo se está cumpliendo, ya empiezan a pasar las
pruebas de la pobreza, pero Mis pequeños, les ruego que mientras más
grandes sean sus necesidades, más generosos sean con su prójimo,
solamente así tendrán abundancia de gracias y bendiciones de Dios.
Por favor, antes de reunirse a orar, rocíen el recinto con agua
bendita y recen el Credo que es una oración poderosa contra las
insidias de Satanás y sus esbirros. Cuando les sea posible, quemen un
poco de incienso, no mucho, rezando el Gloria. Aquí los acompañarán
cantando los Coros Celestiales.
En medio de las tempestades y de las tormentas, Yo seré su Refugio.
En medio del tiempo gélido, Yo seré su calor. Pero quiero advertirles
que vendrán grandes pruebas de fidelidad, serán probados en la fe,
serán tentados a dudar sobre la Divina Voluntad del Padre y de la
Misericordia del Hijo, serán tentados a dudar de la Luz del Espíritu
Santo, de Mi pureza y de la presencia de los santos ángeles.
Su Madre les suplica que sean fuertes, que confíen en la Santísima
Trinidad, que acepten la compañía de sus Ángeles Guardianes, que hagan
devoción a los Santos y Mártires que gozan de la Gloria del Cielo.
No caigan en la falsedad de los fanatismos, el enemigo es mucho más
astuto que todos ustedes. Tengan en sus mentes y en sus corazones la
Pasión y Muerte de Mi Divino Hijo.
.
CA 120:
La confianza es obra del amor y la esperanza
Siempre verde la esperanza, porque no palidece con el fluctuar de
las cosas humanas, no se desvanece con el viento de las contrariedades
y no cambia bajo la lluvia de las contradicciones. He aquí explicado
el misterio.
La esperanza se apoya sólidamente, después de haber hecho
experiencia con la desesperación sensible: Denme su inestabilidad y Yo
les daré Mi estabilidad. ¿Dónde está entonces su dificultad? Toda ella
reside en esperar contra todo cálculo humano y esperar después de
haber imaginado todo cuanto era posible. No se puede ir más allá.
El confiar es obra de la esperanza, añadido el amor. Más aún
confiar es un acto completo en el cual la fe, esperanza y amor, se
unen admirablemente. Es tan divino el unir, confiando, estas tres
virtudes; que Mi Corazón exulta y concede con largueza cuanto se Me
pide confiadamente.
¿Por qué, tiemblas, oh hijo Mío, por qué tiemblas, oh inexperto en
las vías propias de los que se adelantan al cumplimiento de sus
estudios? ¿Por qué quieres despertarme si duermo tan bien sobre tu
barquilla agitada por las olas y por el viento? No, no intentes
despertarme, no Me digas nada, porque Yo no duermo en verdad, sólo
descanso en tí. Soy tan combatido en otras partes, ¿por qué no quieres
que repose en tu barquilla?
Temes las palabras, temes el rigor de la estación inclemente ¿Y qué
mayor razón para confiar en Mí? Anda tranquilo, no te abandono.
.
CA 121:
Sigan Mi Amor divino
La resonancia divina que se produce en cada uno de ustedes que
escuchan Mi Palabra, es obra toda Mía y nadie, ni siquiera ustedes
mismos, podrían añadir a este sentimiento ni aun la más pequeña
vibración. Soy Yo el que obro, dejen obrar a su Dios en el templo que
Me He hecho, creándolos semejantes a Mí y regenerarlos a la nueva vida
para participarles luego Mi misma Vida.
¿No ven que Yo tengo razón de incitarlos e instruirlos
convenientemente sobre el modo de seguir Mis normas de amor? Háganlas
y llegarán a ese punto bellísimo, al que los He predestinado.
Muchas cosas les digo y todas apropiadas a sus queridas almas; tal
vez les digo tantas que tienen dificultad en la elección. Pero, como
todas son buenas, tómenlas así como vienen y, mediten. El tema
dominante es el amor. Y es así, el amor Me domina y quiero que los
domine también a ustedes. Den oídos a estas exhortaciones y todo se
entenderá, nada quedará olvidado, pues si se dedican al amor, como
consecuencia tendrán todo con ustedes y nada se les podrá escapar
porque cada vez volverá Mi lección sobre la necesidad de hacer todas
las cosas con humildad. Volverá la lección sobre el deber de socorrer
a sus amados, en el amor encontrarán las razones esenciales de todo
acto de virtud, del pesar de haberme ofendido en el pecado. Más aún,
les digo que, amando, su espíritu se llenará de todas las virtudes sin
que reparen en ello.
Por lo tanto, les pido amor. ¿Y quién les da el amor si ustedes ni
siquiera una migaja tienen de su parte? Ya lo saben Mis pequeños,
pídanmelo; deseen amar y Yo estaré feliz de hacerlos grandes en el
amor.
¡Cuán alegre es el corazón del amante! ¿Y por qué? Porque ve feliz
al amado y también porque es cierto que todo lo que le pida el amado,
se lo dará. Por eso el amante es tranquilo. Sabe que recibe de Mí
todas las ayudas y por lo mismo cuida sólo de sostenerse en Mis
brazos, estando todo lo demás en orden.
La vida que les doy tiene este preciso objeto, amarme. ¿De qué
sirve entonces, todo lo demás? Vale, sólo si sirve para amarme, ya que
si su vida apunta a un fin diferente de Mí, se engaña y trata de
engañar.
Poco a poco pasarán a considerar estas palabras que digo por su
cariño, porque estoy muy interesado en que no se les escapen y en que
las capten todas y las transformen en obras de amor.
Miren Mis amados: no He dicho obras de bien porque habría sido lo
mismo; He dicho obras de amor, para que se quite de su mente el
concepto de utilidad, el cálculo de lo sobrenatural; en una palabra
para que se aleje, lo más posible, el amor de concupiscencia, el cual,
si es santo en las obras de bien, sin embargo no es amor divino sino
amor al bien propio.
¿Quieren méritos? ¿Quieren recabar buen fruto de sus obras?
Háganlas sin pensar en ustedes, sino en Mí que se los propongo. Los
méritos serán enormes, más grandes que los perseguidos por amor de
casta concupiscencia. ¿El premio? Muy grande, será más grande que el
procurado con la limitada visión del bien propio, o de la otra
criatura.
Por eso, piensen y sigan Mi amor Divino y tendrán mucho más de lo
que esperan.
.
CA 122:
Trabajen para Jesús junto Conmigo
He sufrido mucho, hijos Míos al ver que la espuma infernal, con el
permiso de Dios, habría iniciado la gran lucha contra Mi filiación
Divina. Fueron días de gran tristeza los que pasé, porque sufre mucho
el corazón de una madre al saber por anticipado los peligros de sus
hijos. Así He podido sufrir por ustedes cuando supe del gran asalto
que el infierno desencadena sobre el mundo actual. Y oré por ustedes.
Pero hoy que ha llegado la hora y que no Me encuentro ya en el
estado de pasividad, sino en el de la Gloria y el gozo, no es menor Mi
cuidado por ustedes. En la tierra podía hasta llorar de pena, aquí en
el Cielo, aún en la inmensa felicidad que Me está reservada, estoy
pensando en ustedes, amados hijos, estoy dispensándoles abundante
ayuda. Ahora puedo lo que no podía en la tierra, ahora quiero
probarles quién es su Madre. A Mis hijos agradecidos, a los que He
prevenido con Mi bendición, dirijo estas exhortaciones cálidas de amor
materno, el más sincero, de un amor sin igual entre todas las madres.
Hijos que han crecido de verdad en Mis brazos, sean sencillos, no
busquen la materia, sino el espíritu. Pongan esta atención que tanto
Me agrada: trabajen para Jesús junto Conmigo. Yo no los dejo nunca,
pero ustedes, esfuércense por ser más Míos. Juntos hagamos muchas
cosas buenas y también bellas, porque Yo les enseñaré todas las cosas
que agradan a Jesús. Sólo sean sencillos...
Sean generosos como Jesús. Yo Me entregué toda a El, ustedes
convénzanse de ello. Intenten, darse también un poco más a El, más de
lo que han hecho hasta ahora y se harán verdaderos hijos Míos, es
decir generosos. Los sabios del mundo se juzgan alegres si pueden
ayudar a sus amigos, ¿cuánto más ustedes, sin pensar en nada, si
entregan todas sus energías a Jesús, su verdadero amigo?
Por eso, sean sencillos y generosos y podrán vencer al infierno en
todas sus astucias. Pero recuerden Mi deseo de trabajar junto a
ustedes. Si hacen así, les prometo victoria, les prometo que nada les
hará daño si Me dan oídos. Reflexionen en que el mismo Jesús quiso
estar junto a Mí por treinta años porque Me amaba tiernamente.
Hijos Míos, Yo hago Mi deber de Madre, hagan ustedes lo que les
corresponde, como buenos y diligentes hijos Míos. Lo quiere Dios, lo
quiero también Yo.