Immaculate Heart of Mary La Gran Cruzada

del

Amor y Misericordia

Sacred Heart of Jesus
Revelación privada a Catalina Rivas

La Gran Cruzada del Amor

PARTE 4

19-1-96 Jesús

CA 99: Mientras más obstinadamente me rechaza el hombre, más me deleito en atraerlo a Mi Amor

Agrada más prevalecer que estar sujeto. Pero el prevalecer de una hora, de un día y aun de toda una vida es breve y no se satisface; mejor es prevalecer para siempre.

¿Prevalecí Yo cuando viví entre ustedes?

No, Me He sometido y Me agradó el hacerlo porque no era prudente que Yo estuviese entre los hombres en posición de dominio y por eso quise dejarme dominar. ¿Recuerdas los pasajes de Mi Pasión? ¿Ves cómo dejé a todos la miseria de prevalecer?

Estaba tranquilo porque después Yo los habría dominado. Pero tenía motivos mucho mayores para permanecer tranquilo, entre los cuales la certeza de agradar a Mi Padre, cediendo a todos Mi derecho a prevalecer.

¿Qué importaba ser injuriado, pospuesto a un Barrabás, puesto entre los ladrones? Yo amaba y atendía al amor, no a los hombres que Me escarnecían. Entonces quisieron no sólo humillarme, sino sellarme con una marca de infamia: la Cruz. Vino bien también la Cruz, porque Yo tenía gran sed de someterme.

Este es el ejemplo exterior. En cuanto al interior, tú sabes cómo Me sometí no sólo a los hombres de aquel tiempo sino también a los de todos los tiempos. Efectivamente, sobre Mí fue descargado y a Mí adosado todo su pecado, al punto que aparecí como el solo ofensor de Dios.

Es verdad que con milagros, con la Doctrina y el conjunto de Mi Vida, se dio una efectiva supremacía (en sentido humano) sobre Mis contemporáneos. Pero esto fue no sólo para confirmar Mi misión, sino también para la vida Divina interior que poseía Mi Humanidad.

¿Puede el hombre imitarme?

Sí, lo puede también con cierta facilidad si está firme sin fijarse quién es el que pide o impone el ceder. Este es el someterse de que hablo, es el modo que hace ver a la mansedumbre y humildad de corazón, ésta es la esperanza que He tenido para ustedes a fin de que con el sometimiento obtengan Mi semejanza.

No, no atiendan al hombre, no se fijen en quién es, porque hoy es y mañana Yo lo renuevo; atiendan en cambio a lo que Me agrada y a lo que permanece en ustedes cuando sinceramente se rebajan por Amor Mío. ¡Grande sabiduría la humildad, grande sabiduría la mansedumbre! ¡Grande sabiduría el juego Mío con el cual les doy ocasión de agradarme!

La ovejita buena ha dejado de balar porque en el pasto que se le ha ofrecido encuentra ya su alimento y su llenura. Conforme a la promesa ha recibido el amor y sólo con el cumplimiento de sus deberes ha encontrado lo que deseaba. Una vida común, de acuerdo, pero vivida de modo singular; una persona cualquiera en el mundo, pero muy distinta en el Cielo.

Di tú a Mis otras ovejitas que dan balidos y que siguen ociosas, como olvidando Mi mandamiento que es comerciar la moneda que He dado. Quien entierra Mi moneda no tendrá aprobación, quien se está sin poner empeño no tendrá ayuda. Quien se mueve, en cambio, y viene hacia Mí, pastor óptimo, pasteará en Mis prados divinos.

Pero he aquí que el Pastor sube a una empinada montaña, donde la hierba es más rara, pero el sabor mejor de la de los prados. Valiente ovejita, come lo que encuentras detrás de sus huellas: es bueno el que te guía y aprecia el esfuerzo de tus tiernas piernecillas. Y pues, querrás detenerte? ¿por qué? Aquí hay poca hierba y si miras arriba te sobreviene el vértigo. ¡No, arriba, arriba encontrarás mejor pasto: sube Conmigo! hunde tus pies en el terreno pedregoso; sigue firme si alguna piedra rueda más, no debes rodar, sino mira más arriba.

Hago tanto por tí que finalmente He abierto tus ojos. Te hago de maestro, de médico, de pastor. Te empujo, te llevo, te hago volar, te caliento, te desenredo, te hago arder. ¿qué no hago por tí? Encuéntrame una cosa que todavía quisieras de Mí e inmediatamente te la daré.

Si trabajas estás sumido en muchas cosas pequeñas; pues bien, ni siquiera entonces te dejo en paz, aun porque a veces te mando al enemigo de toda hora, Satanás que ruge. ¿Por qué te extrañas si te hago gritar a los cuatro vientos: amor, amor, amor? ¿Por qué te retraes al oír que te explico el misterio que te envuelve? Ahora es así: tú temes casi Mi palabra porque hablo de tí. Pero dilo tú, ¿puedes negar que Yo te amo? ¿Puedes negar Mis obras en tí? ¿Tal vez temes llegar a ser lo que no eres? Pero no las palabras sino las obras dirán que el Cielo se complace en tí. No estas líneas sino Mi futura testificación dirá el amor con el que te He ligado.

¿Quieres saber por qué te He hablado así?

Porque hasta ahora has tenido por firme lo que has hecho contra Mí y porque Yo, por otro lado, tengo que demostrar que hasta un cúmulo de miserias como tú eres, es objeto de grandes preocupaciones de parte Mía y digo que, mientras más obstinado ha sido el hombre en rechazarme, más Me deleito en atraerlo al amor. Más aún, mientras más frágil es la base, más firmemente Me pongo a construir.

Los pecados son repugnantes, la obstinación es horrenda, pero Mi amor puede hoy cantar con Mi amadísima Iglesia y contigo: ¡Oh feliz culpa!

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19-1-96 Jesús

CA 100: Si hablo yo ... ¡cállen las lenguas desconfiadas!

Mi Corazón siempre Misericordioso, rebosando generosidad, quiere evitar a la humanidad su total y eterna ruina. Para salvarla se inmoló en la Cruz.

Si en parte esta inmolación ha de ser ineficaz para ese mundo que Me niega y crucifica, no sean los que llamo Míos quienes Me pongan obstáculos ni acallen el sonido de Mi voz en el mensaje que Mi Corazón envía al mundo, al corazón del hombre, para que éste conozca que está cerca Mi llegada y con ella Mi salvación.

Si hablo Yo, callen las lenguas desconfiadas y escuchen para que la mente pueda recoger el Espíritu que envío y apliquen el corazón a Mi enseñanza. Porque si el hombre endurece su entendimiento a Mis amonestaciones, será quebrantado cuando menos lo piense, pues al multiplicarse los impíos, su crimen se multiplicará también envolviendo a la humanidad en el justo y merecido castigo.

Ha de atenderse Mi voz, porque el que da una respuesta sin escuchar, merece que lo entregue a la confusión y necedad.

Mi Iglesia, guía y sostén de Mi pueblo fiel, será exaltado en él porque nunca se alejó de Mí. Mi justificación, brillando en Ella Mi Cruz, será como antorcha que no extingue y con cuyo fuego se abrasará la tierra entera.

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19-1-96 San Miguel Arcángel

CA 101: Llega la hora de la liberación

Salud eterna y paz perpetua, en la luz de la gloriosa Virgen, a todos Sus hijos...

Miguel, Arcángel divino, autorizado por la Altísima Sabiduría que todo lo ve, lleva a los hombres este mensaje de Amor.

No confunda la pobre criatura su miseria con la eterna riqueza y tornen a la cima los caídos del gran camino de Dios. Espere confiado el que sufre porque llega la hora de la liberación.

He dicho paz y salud de parte de Aquella que Me guía y a la cual debe el esplendor de Mi Cristo, en cuanto Madre de El hecho Hombre. Nadie se atreva a molestar la obra salvadora de La que brilla sobre todo mar borrascoso. Yo la sigo y no La precedo sino para allanarle el camino.

En el Cielo Su nombre es dulcísimo, en la tierra es faro, en el infierno dardo que disuelve la oscuridad de las tinieblas.

Vuelve a lo alto tu mente, en lo bajo el furor cesará.

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19-1-96 Jesús

CA 102: ¡Victoria a los hombres de buena voluntad!

Entre los primeros fulgores de la creación, surgió el hombre que debía ser en el mundo creado, el representante Mío y de todas las demás criaturas. Lo puse entre el Cielo y la tierra, en situación de dominador y adorador: dominador de la tierra y adorador de la Divinidad.

Adán, el primero y solo, no entendía nada sino lo poco que convenía al inicio de esta obra Mía, toda dispuesta a respetar la libertad y la pequeñez de la humanidad creada. Pero vine a realizar el perfeccionamiento e indiqué el camino que se debía recorrer para alcanzar el progreso para el cual Yo mismo daba la moción.

No Me detengo, ni siquiera ahora, después de tantos siglos de trabajo en favor de la criatura y actúo para conducir, como por la mano, a toda la humanidad hacia metas siempre nuevas. Muchos sueños de desvanecen en sus mentes, justamente porque Yo Me opongo a los propósitos que no son conformes a Mi Querer, y pues otros sueños son inofensivos, dejo que sigan fijos en las mentes de algunos, pero estoy dispuesto a dar ayuda a los que realmente llevan en sí los gérmenes del futuro progreso de la humanidad.

El que juzga con precipitación no sabe cuáles son los signos que dan la certeza de Mi ayuda y por eso se priva de entrar en el designio que Yo estoy consolidando cada vez más, de dar al mundo, al hombre predilecto, un mayor bien, una vital y benéfica actividad en el seno de Mi Querer.

¡Qué gritos descompuestos alzan los hombres que Me contradicen! Calma, paz, no se turben, criaturas Mías, porque están en el error y grande error.

Y ustedes que dormitan meciéndose en el columpio de los bienes que pasan, ¿qué conclusión sacan? ¿Por qué se adormecen pensando que lo mejor es no meterse con quien Me contradice ni con quien Me escucha? No pueden estar tranquilos así, porque hay alguien que urge y Soy justamente Yo el que lo hace. Bajen del columpio y adiéstresnse en el bien, haciendo cosas útiles a ustedes y a los demás que se empeñan también por ustedes. Despierten, es hora.

Pero a quienes no se Me oponen, debo dirigir otro razonamiento. Está bien la aceptación que Me ofrecen, pero hace falta más. Deben saber que son instrumentos del bien, deben llevar a los demás una palabra de innovación que no causa daño, sino bien y mucho. Es decir, les hace falta persuasión de que Yo Soy el que los mueve, no obstante sus imperfecciones, más aún Me deleito en transformarlos, precisamente para que sirvan de ejemplo a todos.

Hoy se sienten solitarios, pero son muchos y pronto los reuniré para formar un bloque granítico contra el cual se estrellará todo error. Pronto tendrán al nuevo jefe que guiará su ejército y disipará toda veleidad contraria. Para este fin He puesto a Miguel en el mundo, pero él no está solo porque les He enviado a otros Arcángeles para defenderlos y prestarles auxilio con su consejo y con su poder. Y cuando todo esté maduro, bajará de lo alto la sentencia que es esta: victoria a los hombres de buena voluntad.

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19-1-96 Jesús

CA 103: Es grande la distancia entre su modo y el mío

Yo hago que la criatura se asome a los umbrales del mundo desconocido que los domina, para comprender algún secreto y hacerlo llevar a la tierra como intenso tesoro. ¡Qué compasión de aquellos que no quieren entender Mi obra! ¡Qué ceguera impide conocer lo que más interesa al alma que vive solitaria en la tierra!

Pero, ¿por qué la atraigo? ¿por qué Me manifiesto a ella? Comprenda la criatura y aférrese a Mí: Yo quiero su esfuerzo y lo premiaré. Debe decirme: mi Creador, no he comprendido bien lo que Tú pretendes, pero me has hecho entender que me amas, por eso me fío de tí: acepto, escucho, quiero, porque veo que Tú quieres. "¡Ah, si Me dijeran esto, cuanto bien encontrarían los que titubean!

Por esto les hablo de renuncia a ustedes mismos e insisto siempre en ello; es porque sé y veo que la causa por la cual no Me escuchan es siempre una, es siempre el yo lleno de sí, no bien despojado de sí.

Les repito que es grande la distancia entre su modo y el Mío, entre sus porqués y los Míos, por lo cual si no creen que los amo, no conseguirán colmar el abismo que nos separa. Sin embargo, estoy con ustedes todos los días, todas las horas, siempre y no Me entienden, no Me creen. Yo los amo: recuérdenlo, piénsenlo. No es cosa vana. Mi amor no es una frase vacía el decirles que los amo, sino llena, llena de realidades y promesas. Yo los amo y ustedes también ámenme.

El que Me ama verá qué plenitud de verdad hay en estas Mis palabras que pronuncio para darles el enésimo testimonio de Mí, porque Yo no engaño, sino consolido toda su confianza aumentando continuamente Mis dones y haciéndolos tan evidentes como para hacerles tocar con la mano la verdad de Mi amor.

Criaturas, sean dóciles, crean en Mí y desconfíen continuamente de ustedes. Se los aseguro, así Me encontrarán...

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19-1-96 Jesús

CA 104: El hombre es verdadera imagen del Creador

En el seno materno se forman los cuerpos de criaturas que serán racionales, si pertenecen a la humanidad... A la planta le falta el instinto de la bestia, a la bestia el raciocinio del hombre; este, en cambio, posee todo atributo de los tres reinos porque forma parte de todo. Por eso se dice que el hombre es el Rey de la creación. Pero si el hombre se degrada y baja al segundo reino, se hace deforme, es decir, transforma las cualidades que lo hacen sobresalir en cualidades inferiores y así llega a ser monstruoso y bestial.

Todo reino tiene su sensibilidad. El hombre, que está situado como soberano entre el Cielo creado y la tierra que lo alberga, tiene la capacidad de reflejar la perfección del Creador del cual es verdadera imagen. Razona, ama y por tanto conoce y quiere... Por eso el hombre se ve a sí mismo, se reproduce, se ama. Si pasa del acto de verse a sí mismo a contemplarme a Mí, entonces podrá también hablar de Mí y por tanto reproducirme y amarme.

De la naturaleza a la Gracia, de la Gracia a la Divinidad. Por consiguiente, el hombre toca con los pies el reino vegetal, con las manos el animal, con la cabeza y con el corazón, es decir con su alma, a su Creador.

¡Cuántos halagos hacen al reino animal, cómo se recrean en el vegetal! Cuando el hombre olvida quién es él, embrutece su ánimo que está hecho a Mi semejanza, lo desfigura y envilece su naturaleza. Viéndolo así, se lo ve verdaderamente monstruoso porque es como si se pusiese una veta de fango en el rostro y metiese su cabeza dentro de un saco. En cambio, cuando responde a la ley que le He dado, tiene una belleza insuperada en la tierra. Es un pequeño Dios, rodeado de luz, es un pequeño amorcito encendido de amor.

Oh ustedes, hombres que acostumbran olvidar su nobleza, si no se sienten capaces de permanecer en la cumbre que corresponde a la naturaleza que tienen, cobren ánimo porque es tanto el amor que les tengo, que Yo mismo me He hecho Hombre como ustedes y esto por la estima que tengo de Mi obra al levantarlos de la nada. ¿No les parece motivo apropiado para no ensuciar la naturaleza excelsa que les He dado?

Ustedes son como las flores por la vida vegetal que les He dado, son como las aves por la participación que tienen del renio animal, son como los ángeles por el espíritu que les He infundido y, más, son como Yo por la participación que He querido tener de su naturaleza humana.

¿No les parecen motivos suficientes éstos para considerarse colocados en lo alto? ¿No es motivo suficiente conocer que el Creador los quiere lejanos al resto de la Creación, porque deben estar íntimamente unidos a Mí?

Pero Yo sé que tienen sus objeciones. Dicen, ¿cómo hacemos para permanecer siempre en un estado, si estamos puestos en todos los estados de la creación? He previsto y conozco sus dificultades de diverso género.

Si Yo no hubiese puesto en ustedes el remedio, tendrían razón de quejarse, porque sin apoyo, nadie puede sostenerse. He ideado ponerlos en equilibrio entre los diversos reinos porque así podrán asemejarse más a Mí, que no tengo apoyos. Pero antes, los He unido a Mí haciéndome hombre, sino la caída hubiera sido inevitable.

Y he aquí al hombre, rey de la creación, representante de los espíritus y de la materia que, moviéndose en la pendiente de la Divinidad, demuestra las nobles y poderosas fuerzas que ha tenido. Hele aquí en unión Conmigo, el primer hombre, escalando a las cimas de la Gloria.

Criaturas, es grande lo que les digo, pero no es más grande que ustedes mismos, porque pueden fijar la mirada y arrojarlos en Mí que los aguardo afectuosamente. Son hombres, sí, todos hombres: pequeños, si quieren, pero que pueden hacerse grandes uniéndose íntimamente a Mí que les ofrezco la posibilidad de ser, no solamente imágenes Mías, sino incluso como Yo mismo, cuando, llegados a la cumbre de Mi conocimiento y sumergidos en Mi amor, lleguen a ser una sola cosa Conmigo que Me hice una sola cosa con ustedes.

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19-1-96 Jesús

CA 105: Honrad a Mi Madre en el cielo y en la tierra

Ave, Celestial Reina, coronada Madre del Verbo Eterno. El que descendió de Tí y Al que le diste vida humana, Te exalta en los Cielos de las eternas armonías, a Tí sublime armonía del Paraíso.

Ave, Madre llena de lirios, Tu Hijo saluda en tí al resplandor de la Gracia y al portento de la Bondad. No quedará frustrada la mirada del mísero que implora Tu ayuda; será compensado el ardor de Tus hijos. Oh Madre que todo lo puedes, envía desde lo alto a estos Mis hermanos, un testimonio de Tí. Socorre por Mi amor a la infancia abandonada y más aún, dispensa Mi Luz a tantos pecadores.

Oh, Madre Mía, si así Te pido, Tú sabes por qué. Y el que Me escucha sepa que así lo quiero Yo, porque deseo que todos sean salvados por Ella. Y como todo poder es Mío, puedo y gozo en hacer todopoderosa a Mi Madre. Honrad a María en el Cielo y en la tierra .¡Así sea!

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19-1-96 Jesús

CA 106: Son ya siglos que el hombre me llama y siempre con poco amor

Santo, soberano y glorioso es Mi Nombre en el Cielo y venerado en la tierra. Al resonar de este Mi nombre, huye todo el infierno y el que Me invoca, el que Me llama de corazón, encuentra lo que pierde, se consuela en toda aflicción y abre el corazón a la esperanza.

He determinado dar a quien Me invoca con afecto, con fe, una especial recompensa en el Cielo; tantas veces Me llamó en la tierra y otras tantas será alabado por todos los bienaventurados en el Cielo. Pero el que Me llama distraídamente o por costumbre, ¿qué quiere de Mí si ni siquiera repara en Mi Nombre? Este Mi Nombre no da fuerza si no Me aman; no puede suscitar sentimientos de piedad si no se pronuncia con el corazón más que con los labios. ¿Quién conoce el poder que encierra el Nombre que Me dio Mi Padre? ¿Quién conoce la dulzura que contiene este nombre que fue revelado a Mi Madre Virgen?

Son ya siglos que el mundo Me llama y siempre con poco amor. ¡Qué letanías de distraídos llegan a Mis oídos sensibles y atentos! Pero, ¿por qué no Me entienden, no reflexionan que sólo Yo tengo el santo, el glorioso, el melifluo Nombre que es salvación y amor?

Llámenme siempre con confianza. Sin pensar si tienen Gracias que pedirme, mientras menos Me pidan, más recibirán. Llámenme siempre porque quiero estar cerca de ustedes y darles todo de Mí. A toda hora, de noche, de día, en el trabajo, en todas partes, llámenme apasionadamente: ¡Jesús!

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19-1-96 Jesús

CA 107: Amor y Humildad

Exaltaré al humilde y lo conduciré derecho al término de sus fatigas, sin que conozca las cualidades que llega a adquirir en su camino hacia la completa luz.

El humilde Me agrada porque reproduce en sí Mi despojo, Mi anonadamiento; Me agrada el humilde porque es el espejo de la verdad y Yo considero su vida como una preciosa historia en la que están escritas admirables e inspiradas cosas. No es verdadero y humilde el que se esfuerza con palabras en declarar sus miserias, más bien algunas veces esta especie de humildad recibe el premio ya en la tierra; porque en el Cielo, Yo premiaré mucho mejor aquella otra humildad que procede de la interna y firme persuasión de su nada y de sus culpas.

El origen de la humildad está en el amor. Mientras más crece éste, mayor es la humildad en el alma. Por tanto, aseguren el amor y recibirán todo lo que se relaciona con la bella y santa humildad.

Sea uno sólo su ejercicio: crecer en el amor, del cual dependen todas las demás virtudes. Y para crecer en el amor, ya saben cuál es su parte. En efecto, Yo doy siempre mayor amor a los que se esfuerzan en contradecirse. Estén alegres, la humildad no es abatimiento. Gocen de Mi amor Divino, sin tristeza, sino alegres de su condición de míseros que gozan de todas Mis infinitas riquezas...

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19-1-96 Jesús

CA 108: Es dichoso el que se hace uno conmigo

En la región alta donde las cosas humanas se ven en el conjunto y en la integridad de la verdad, viven los que tienen perfecta unión de Voluntad Conmigo y que ansían de Mí la manifestación total y sola. Les hablo del Cielo, de aquella región donde el amor reina indubitable y donde el gozo es permanente. En contraposición con el reino del gozo, está el reino en que el odio y el furor encienden a los que voluntariamente Me repudian.

En el Cielo una es la Voluntad que dirige y sacia a todos los espíritus bienaventurados, los cuales, por libres y puro amor, quieren únicamente lo que a Mí Me agrada y esto, porque todo su querer consiste precisamente, en el Mío: ninguna divergencia, sino por el contrario, perfecta y pacífica armonía de quereres.

Ellos conocen lo que Yo quiero, porque Yo les manifiesto y libre pero ardientemente, están dedicados al cumplimiento de lo que Me agrada.

Puesto que Yo Soy el amor que ellos aman, Yo Soy Aquel en el cual han disuelto sus facultades y a sí mismos por entero. Por tanto, no se puede decir que hay muchas voluntades, si bien concordantes, sino una sola Voluntad, porque el amor es uno.

En el infierno, en cambio, no hay alegría sino odio, no unión sino desacuerdo completo. Ellos están en las completas tinieblas y están por el amor que se tienen a sí mismos, amor que hace odiarme a Mí y a todos.

Por eso la violencia suprema en el infierno... Ahora piensen en estas cosas y reflexionen, que podrían ser como los bienaventurados o bien como los condenados. Para ser bienaventurados es necesario caminar por la vía de la sumisión, para ser condenados hay que ir por el camino de la independencia absoluta, es decir de la rebelión; es dichoso el que sale fuera de sí para contemplarme hasta hacerse uno Conmigo. Condenado es el que permaneciendo en sí se hincha de tal manera, que se hace monstruoso por el egoísmo.

Dirijan la mente a estas cosas y nada les sea más dulce conocer que el hecho de que Yo los prevengo con mil apremios para atraerlos a Mí y darles el libérrimo amor que reina en el Cielo...

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20-1-96 Jesús

CA 109: Yo soy la fuente de la esencia que buscas

El hombre busca la esencia de las cosas y la querría sola, sin mezcla de otras cosas que la hacen menos comprensible. Por eso Yo Me regulo y trato de quitar al hombre lo que le estorba en la búsqueda de la esencia de las cosas. ¿Pero qué sucede?. Que el hombre al sentir escozor porque Yo estoy evaporando el líquido que acompaña la esencia, se fastidia y grita, como si Yo no hubiese acogido su demanda.

Cómo puedo hacerlo encontrar lo que busca si no pongo al fuego lo que le impide conocer justamente lo que busca, es decir la verdad?

Pon al fuego un poco de vino y hazlo hervir hasta reducirlo a un poco de líquido y tendrás la esencia del vino. Sólo puedes ver y sentir la esencia del vino que ha tenido que hervir un tanto, antes de reducirse.

Ahora mira cuán frágil es la memoria del hombre y cuan inconstante su propósito. Cuando lo invito a la fuente con la cual saciará su sed, corre, vuela hacia Mí. En cambio, cuando le quito la sed mostrándole la verdad, resopla porque no logra en seguida saborear la frescura del agua.

Pero, aguarda, oh hombre impaciente e intolerante. Te He dicho que esta es la fuente, pero no te He prometido que quitarías la sed de un golpe. Debes llegar hasta Mi fuente para encontrar la esencia que buscas. Lamentablemente, llegaremos siempre a lo mismo, por eso vuelvo a invitarlo y dejo que el hombre sediento se cerciore de todo.

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20-1-96 Jesús

CA 110: Yo quiero que te asemejes absolutamente a Mí

Piensa, hija Mía, si la pasividad a veces no es dañosa, especialmente si se trata de quien tiene responsabilidades.

¿Quién te dice que debes actuar pasivamente cuando estás cierta de que es en daño de quienes te He confiado? Es una puerta difícil de cruzar, no lo niego, pero puedes muy bien hacerlo, desde el momento en el cual Yo lo quiero y te ayudo cada vez más.

Tú que quisieras volar junto a Mí sin obstáculos, piensa a qué y a cuántos obstáculos He dejado libre curso, cuando, hecho Hombre como tú, Me sometí a todas las pruebas, a todas las incomodidades. ¿cuántos fueron los que Me escucharon? pocos. ¿Cuántos fueron los que se Me oponían? cuéntalos si puedes. ¿Y cómo terminó Mi vida, en el triunfo de pocos o en la perfidia de muchos? ¿Y por eso tal vez He fallado? ¿Por esto Me He vuelto atrás?

Es así, Mi amada flor, así debe ser. Aprende de Mí y tendrás verdadero descanso en tu alma sedienta de Mí y contrariada por los que no saben lo que hacen. Yo quiero absolutamente que te asemejes a Mí, de lo demás no debes preocuparte.

Ve tranquila por los senderos de Mi amor y produce cautamente pero con seguridad, las obras que dan la unión Conmigo.

Sé siempre sabia amando, porque el amor es la más grande sabiduría. Yo no te abandono y tú confía en Mí porque Estoy contigo. Soy tuyo, sé Mía ¡Tú y Yo seremos sólo Yo!

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20-1-96 Jesús

CA 111: ¿Cómo pueden decir que me aman, si no hacen suyos mis sentimientos?

Nacido con la plantita y cultivado por ella, el veneno pasa a la medicina y sigue viviendo como condensado. Pero como la medicina que tiene una pequeña parte de veneno es capaz de dar salud, así Mis amarguras, las que para Mí fueron las que envenenaron Mi espíritu, dan salud a quien las recibe e inclusive a otros.

Esta lejana comparación de una idea de la vitalidad amarga contenida en ciertas plantas, vitalidad que continúa una vez puesta y transfundida en un cuerpo enfermo, al cual, si se le aplica debidamente, le da la salud. Por tanto, lo que era gran peligro viene a ser saludable remedio.

Yo Soy la planta acibarada que vivo de Mi propia vida y que en Mí He encontrado el perfecto equilibrio entre las amarguras recibidas y las dulzuras poseídas. He vivido tan plenamente que aun en el dolor estaba plenamente satisfecho.

Pero He hecho que, dondequiera que se lleve Mi humor, se renueve Mi vitalidad y por eso Mi dolorosa vida de Pasión. Yo Me He transplantado a ustedes y en ustedes, con la dulzura, Mis amarguras. De modo que pueden usufructuar del beneficio de ellas y apreciarme como Soy.

No importa qué se da al enfermo con tal que sea para su salud. Lo que importa es sanar. Yo los sano y tanto mejor cuanto más asimilan Mis cualidades. Pero el enfermo no puede permanecer inactivo, recibiendo la medicina, debe de alguna manera contribuir a la salud. Por lo tanto, Yo los dejo inactivos y quiero que Me ofrezcan su intención de hacerse sanar por Mí, médico y medicina. Yo curo, ustedes deben ser curados.

Sin embargo, algunos deben tener la propiedad de curar a los otros, como si debieran sustituirme en curación, implorada o no. Estos son los que obran milagros ocultos, los que hacen de medicina y Yo elijo como Mis colaboradores directos. Para hacer esto deben tener las propiedades Mías, es decir, las de la planta que contiene en sí el amargo que cura; la sustancia que llaman veneno, pero que no es otra cosa sino Mi virtud infusa y dada para bien del hombre al cual le parece sólo veneno.

Mis amarguras, por tanto, deben recibir en todos los que Yo He elegido y que señalaré un día a los favorecidos por esas mismas amarguras.

Y si no les agrada el sentido figurado, como si no fuese verdad lo que digo, entonces les diré: ¿Cómo pueden decir que Me aman si no hacen suyos Mis sentimientos, Mis intereses, lo que fue para Mí desgarradora amargura interior? ¿cómo pueden decir que Me aman, si no están unidos en ciertas situaciones de dolor que Yo obro en ustedes para su provecho y el de los otros? ¿Y cómo puedo creer que Me aman, si Mi clamor, sediento de ustedes, no repercute en ustedes mismos?

Quien Me ama considera estas cosas. ¡Oh, no piense en sí, no lo haga; debe preocuparse de Mí, sobre todo, a Mi Pasión debe dirigir su mente y toda su alma. Entonces conocerá, por Mi divina inspiración, qué significa estar unido a Mí en la soledad de los corazones desamorados, distraídos y tremendamente ingratos. Tengo sed, repito todavía hoy: ¡tengo sed! Nadie podrá borrar de sus almas Mi sed, si pudieran probarla un sólo momento les digo que hasta Mis Sacerdotes que se condenan no han olvidado esta sed Mía, porque por ellos es causa de gran furor lo que un tiempo fue causa de amor divino. Por tanto, ni siquiera ellos pueden olvidar. ¿Y cómo la olvidarán Mis Bienaventurados si la sed de ellos fue causa de consuelo para Mí a quien aman intensamente? Para ellos es el gozo que no pasa eternamente, felicidad dulcísima que alegra su eterna estadía.

Amados Míos, a través de Mis palabras adviertan, en cuanto puedan, que la sed de que hablo produce las amarguras a las cuales Me refería antes. Las produce, porque ¿dónde están los que han dado alivio a tanto deseo Mío de acoger almas? ¿Dónde están, si todos los pecadores se han lanzado como locos a sus impiedades hasta no tener corazón ni aún para nombrarme?

He aquí lo que quería decirles, Mis amadas almas, para su bien y para el bien de todos. Ustedes podrán ver fácilmente que Soy Yo quien mendiga el amor, Yo el que hace de víctima suya y Yo mismo el que Me humillo y les suplico que sean Mis vasos en que pueda derramarme a profusión. Lo hago sin ningún interés, sino por su sólo interés.

Escúchenme, al menos ustedes escúchenme, ahora que están puestos como semilla fecunda entre las espinas de los hombres. Nada les sea más caro que conocer estas Mis intenciones para con ustedes. Dejen las dudas, vuelvan llenos de confianza a Mí que puedo y quiero hacerlos en todo, semejantes a Mí.

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20-1-96 Jesús

CA 112: ¿Qué importa creer... si no se ama?

Seré crucificado en Mis discípulos cada vez que éstos soporten privaciones de reputación o bien claras ofensas a su sincero amor. Justamente estos dos puntos son los que los hacen semejantes a Mí, porque la obra del Sanedrín contra Mí fue precisamente la de privarme de la reputación crucificándome como un ladrón cualquiera en la Cruz, a la vista de todos. Yo que Soy el mayor honor concedido al pueblo judío, de este mismo pueblo debía recibir este ultraje. Y así, además sufrí amargura de parte de cuantos ofendieron Mi sincero amor, antes creyendo en El y luego despreciándolo.

Por eso les digo que Yo vuelvo a ser crucificado en Mis amados porque ellos, con su aceptación renuevan Mis penas.

Es mejor que les diga, sin velos, estas cosas porque son obstáculos tales que, mientras pueden acarrearles mucho bien podrían hacerlos desistir y volver atrás. Pero, ¿por quién volverían atrás? Por causa de algunos ciegos, como ustedes, que quieren clavarlos en una cruz de ignominia, o bien traicionan el amor sincero con el cual los benefician.

Es necesario que sepan estas cosas y deben considerarse para estar preparados a recibirlas, pues ¿qué importa el creer si no se ama? Creer solo no basta, hace falta amar, pero de verdad, porque en el amor está la salvación, en el amor reside todo bien ya sea suyo, ya Mío.

Son Mis discípulos, vasos elegidos en los que derramo la abundancia de dones Celestiales. Recíbanlos, porque Me darán gran contento. Ustedes no van arrastrados por la vía de Mi amor, los dejo libres siempre y libremente deben aceptar cuanto les He dicho. Pero, atentos, todo cae si se estancan, nada se puede hacer considerando las afrentas desde el lado de la justicia humana. Mi caridad, es decir Mi afecto por ustedes, está sobre la justicia del hombre y no atiende a ella. Lo mismo deben hacer ustedes, lo mismo deben pensar, oh elegidos Míos a quienes llegarán estás palabras. No se debilite su esfuerzo. Pídanme esto y se lo concederé.

Si en la vida mortal experimentan estas cosas, ténganse por privilegiados porque así es efectivamente en el Cielo, donde todo se ve en Mi luz divina. Son privilegiados cuando se les da ocasión de padecer, privilegiados como lo fui Yo al sufrir por ustedes.

Dénme su asentimiento modesta, pero firmemente. Son ya muchos siglos que se los pido. No tarden más.

Si todo el mundo pudiese contar cuántas bellezas hay puestas como base de Mis diversas manifestaciones, se oiría una música de alabanzas y de amor a Mí y cada cual quedaría consolado por sí y por los demás. Pero en el mundo rige la regla de las tinieblas y las criaturas no saben hablar de Mis bellezas de efusión hacia ellas. Por eso gran parte de Mi obra, no será conocida sino en el Cielo, ya concluida la salvación.

De cuando en cuando, salgo fuera de lo ordinario para darles la idea de que su situación no está cristalizada en las tinieblas, sino que se desarrolla en pos de determinadas metas, desconocidas a ustedes.

Cuánto aprecio la fe y la premio parcialmente en la tierra. Y los conflictos de hoy son los acontecimientos trascendentales del mañana, porque seguirme de verdad, significa poner como base de la propia existencia no cosas fáciles sino conflictos consigo mismo y con el mundo que los rodea. Tendré en cuenta justamente estos conflictos, porque Yo obro de manera muy distinta de la criatura, la cual trata de olvidar lo difícil y acomodarse en lo fácil. Pero al fin, de todo lo que han huido será lo que permanezca. Es decir: la Cruz temida, soportada con pena y, en todo caso, recibida con sentimientos de conflicto, será la única cosa que quede para dar testimonio de ustedes. Por tanto, la regla aunque no lógica directamente es: cada uno vale tanto cuanto sabe sufrir.

Mírenme, estúdienme en los sufrimientos, porque es un gran bien el conocerme en la Pasión Divina que Me quemó el alma. Vale mucho conocer para poder estimar y amar. Compréndanme, ustedes que son los preferidos de Mi amor doloroso. Valórenme, ustedes que han recibido Mis efusiones divinas. Sólo con la comprensión y la valoración de todo cuanto de Nosotros han recibido, tendrás la posibilidad de imitarme.

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20-1-96 Jesús

CA 113: Mi Iglesia es amada, por eso ¡Amala!

El influjo de Mi intercesión divina expulsa hasta las últimas tinieblas que pueden reinar en un alma, y por más miserable que pueda ser, no ha habido quien no sea susceptible de mejoramiento. Lo digo para confirmar a quienes no comprenden de amor Divino.

Cuando Pedro fue severamente juzgado por la cuestión de los idolotitas, ¿quién obtuvo provecho, los jueces o el juzgador? Sólo Pablo usó de caridad para juzgarlo, porque lo hizo por Mi amor, todos los demás quedaron tan míseros o más que antes... Pero Pedro juzgaba que estaba obrando bien y Yo no le hice reproches por Pablo, porque Me habría ofendido, sino sencillamente, para dar al primer Pontífice la libertad de acción que no piensa en la debilidad ajena y no se hace instrumento aunque sea involuntario de escándalo o división a causa de una cuestión puramente formal.

Asimismo sucede que, cuando Yo quiero dar un grado de mayor perfección a un elegido Mío, hago que sus acciones sean reprendidas, para que, sometiéndose a quien es menos que él, reciba el gran bien que se contiene en admitir su debilidad o bien su flaqueza. Pero se piensa que esta Mi Voluntad de humillar a Mi elegido, está estrechamente ligada a determinados períodos de la vida espiritual y no se da nunca en los inicios de la misma vida.

La verdad es siempre una, pero el hombre la conoce gradualmente porque ciertas alturas dan vértigo a quien no está acostumbrado a ellas.

Quiero hacerles una llamada de atención ¿por qué pierden el tiempo construyendo barquitos de papel que se hunden?

Construyan más bien sólidas embarcaciones que resistan las olas tempestuosas. ¿Los barquitos de papel? Hija Mía, son los sucesos de los que no debes preocuparte en absoluto, porque ésta o aquella cosa es muy diferente para otra persona. No permanezcas con quien te quita la paz, no contribuyas a la guerra del mundo.

¡Oh, Mis queridos, cuánto los ama este Corazón ardiente. Su honor es recibir injurias, deslealtades y desprecios principalmente de los que deberían amarlos. ¡Tantos avisos, tantas advertencias Hija Mía, cuando no podemos formar, enseñar la humildad del corazón, esperamos... Esperen a que se descubran las cosas, no hay mejor aliado que el tiempo. Para ellas, no hay peor enemigo que el tiempo. Llénense de paz, no insistan...

En los ferrocarriles el riel es la salvación de los que ponen su confianza en el conductor del tren. En estas sencillas palabras se encierra el sentido de lo que hoy quiero decirte .

El tren representa a los hombres de buena voluntad; el conductor Soy Yo; los rieles son la doctrina de la Iglesia y la sumisión a sus Ministros.

El que está en posición viaje feliz y seguro hacia la meta. ¿De qué serviría, en efecto, creer en Mí sin tener buena voluntad? ¿Y qué fruto rendiría la buena voluntad si no está bien dirigida por la doctrina infalible, cuyo depósito está en manos de los sucesores de Pedro? Y finalmente, ¿de qué ayudaría conocer todas estas cosas sin estar sometidos a Mi ministro que hace Mis veces?

Reflexiona sobre esto, porque la falta de reflexión lleva muchas veces a consecuencias incalculables.

¿Crees tú que Yo Soy el dirigente del tren? Está bien. Entonces déjate guiar verdaderamente, no de palabra, sino con hechos concretos; no con la ayuda de impresiones sentimentales, sino de la que está hecha de fe viva, esperanza sentida y caridad santa. De lo contrario, ¿cómo puedes decir que Me reconoces como tu superior, reformador y sobre todo, como tu verdadero amor? Por eso, es necesario creer, esperar y amar, de manera sustancial.

¿Crees tú que Yo He puesto, en tu interés los dos rieles que te He dicho, que conciernen al magisterio de la Iglesia y la guía de Mis Ministros? Está bien pero sé coherente porque no sólo debes creerlo sino es necesario regirse diariamente por esa fe. Y entonces, estudia lo que dice la Iglesia, sigue los consejos de Mis Ministros.

Así podrá correr velozmente el tren que te conduce a la vida divina y así podrás experimentar cuán sabio es el pulso del conductor que Soy justamente Yo.

Es necesario que Yo robustezca el amor que tienes a esta Iglesia en la que He puesto la salvación y de la cual has extraído nutritivo alimento. Debes amarla intensamente porque sabes que Me es amada, no por otro motivo ni por consideración a la salvación que puedes encontrar en ella. Me es amada, por eso ámala.

A Ella He confiado Mi Sangre, a Ella Me sujeto como a amantísima Esposa, Ella posee todas Mis riquezas porque se las He dado. Ámala intensamente porque la hice también para tí y le dí autoridad y sabiduría para que te custodie en toda forma, en todo caso, siempre. Quien no la ama, no es digno de Mí y el que la ama, se asemeja a Mí porque Yo la amo infinitamente.

Es bello hacer el panegírico de los Santos, pero el panegírico de Mi Iglesia, madre de todos los santos, Me toca a Mí y lo haré un día a la vista del universo entero. Lo digo hoy que al exterior brama la lucha contra Ella.

¿Quién quiere encontrar armas para darle muerte, si sus golpes le están dando nuevo vigor? ¿Cómo harán para matarla, si Yo les advierto que todo lo que traman servirá para hacer más conocida la belleza de Mi Esposa?

Oh, no se muere en la Cruz, no se resucita del sepulcro, no se obran milagros sin Mi Omnipotencia. Y si no hubiese resucitado podrían esperar matar también a Mi Iglesia...

¡Oh, temerarios ilustres en la tierra, cómo temblarían viendo hoy lo que será ustedes cuando, llegada la frustración de sus esperanzas los ponga bajo los pies de Mi amada Esposa.

Oren todos, oren por sus perseguidores. Es la hora del infierno que, para contrariarte, blasfema de Mi Nombre en la tierra, del infierno que estudia, a través de la inteligencia humana, el modo de torturar a Mis elegidos. He dicho que esta es la hora.

Fuera los temores, Mis amados. Yo He resucitado para tí. Recuérdalo y piensa que nada ni nadie te privará de Mi efectiva victoria.

Te doy otro compañero además , Agustín, el ardiente. Alégrate por el presente y por el futuro...

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21-1-96 Jesús

CA 114: No pongan obstáculos a la sabiduría divina

Los instrumentos de las guerras humanas estallan cuando el hombre da el impulso al artefacto preparado. A veces el artefacto puede estallar antes de arribar la parte contraria y en ese caso, la destrucción es inevitable para los que debían llevar el ataque lejos de ellos mismos.

Este último caso es frecuente entre Mis enemigos, que no consideran el peligro que pende sobre ellos al manejar los instrumentos infernales de los que son depositarios.

Si las cosas fueran justamente como ellos desean, tendrían culpa aunque no tanta cuanta tienen al ver que en sus manos explotan las cosas que van maquinando. Los inconscientes se obstinan y no quieren reflexionar en que alguien se opone a ellos y los adiestre. ¡Cuánto deberá durar todavía este atrevimiento de los hombres ingratos con Mis beneficios? Si el hombre se aferra de aquellas cosas que se han dispuesto para su salvación, ¿cómo podrá creerse un pobrecillo?

¡Cuán de compadecer es la ceguera humana por la cual se pone un obstáculo a la Sabiduría Divina! ¿Y, cómo pueden las almas que He creado y redimido y que quisiera glorificar, alcanzar la paz sin someterse a Mis advertencias, a los cuidados con que las rodeo? ¿Cómo pueden declararse rectos los que Me ofenden de esta manera?

Pero no solamente Mis enemigos se oponen a Mí, sino también los que He llamado a Mi seguimiento. También ellos devuelven mal por bien y sólo Yo sé qué harían si no interviniera en otras formas.

Quisiera decirles a éstos que su situación es peligrosa e insostenible, porque un sólo momento que los dejara solos, podría ser fatal para siempre. Por eso, escúchenme, dejen sus preocupaciones y muéstrense sencillos, no complicados.

Les aseguro que en sus mentes reinan las tinieblas; les advierto que no tendrán nada de lo que engañosamente esperan de Mí porque Me impiden, con su pereza espiritual, obrar en su favor. Basta de advertencias, pasen a los hechos y prosperen en Mi amor. Yo no quiero hacer todo porque los He hecho capaces de contribuir a Mi obra y no pueden dar mejor rendimiento sino el que desinteresadamente les pido.

Pónganse a escucharme y no olviden la advertencia de su Maestro ¡Obren en unión Conmigo, siempre!

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21-1-96 Jesús

CA 115: ¿Cómo podrían estar solos si todos están en Mí?

Hija amada, mira desde lo alto de Mi sabiduría cuán admirable es todo lo que Yo hago a favor de los hombres y reconoce Mi mano que suele hacer partícipes de la vida a todas las criaturas, sin excluir a ninguna. Ni malos, ni santos, ni tampoco las almas que están en el Purgatorio permanecen inmóviles porque todos conciernen, quieran o no a Mi obrar.

Yo estoy sentado en lo alto y desde lo alto muevo a todos a Mi proyecto, aun a las almas olvidadas que no han recibido redención, pero que no fueron deliberadamente amigas de Satanás, el opresor.

Por eso no están solos, porque están con todos los que Yo quiero. ¿Y cómo podrían estar solos, oh ciegos hombres, si están todos en Mí?

Me preguntas si recibo oraciones de las almas del Purgatorio. Sí, ellas oran siempre, pero de modo sobrehumano, no divino, a la manera como Adán podía rogarme antes de caer en pecado original y es una oración hecha por instinto, porque no ven lo que Yo quiero. Las tengo como ustedes acostumbran tener a sus hijos pequeños que no hablan pero que saben por igual expresarse. Su oración, por tanto, está privada de la unión Conmigo porque la hacen de por sí, su movimiento es aislado pero íntegro y por eso acepto a Mí.

También ese reino se hará de escabel a Mí y se verá que también ellos son capaces de buscar su felicidad pensando en Mí.

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21-1-96 Jesús

CA 116: El enemigo me ha robado muchas almas

Las almas que andan errantes, son las que Satanás más busca e induce a la perdición, con la sospecha de que Dios las ha abandonado y que, en consecuencia, todo les está permitido..

Es bueno que sepan que Me ha robado muchas de aquellas almas y otras muchas están a punto de perderse con él. Pero la obra de Mi enemigo es fuertemente obstaculizada por Mí, sin lo cual, la destrucción sería total. Y la obra de Satanás es tan engañosa que se les escapa a los más despiertos. Es maestro en destrozar pacientemente el bien que Yo voy haciendo en los corazones de los hombres y sería invencible si Yo no lo detuviera un tanto.

Por lo mismo, sepan que el enemigo invisible hace todo esfuerzo por hacerlos resbalar también a ustedes, amigos Míos, más aún, con ustedes emplea astucias más sutiles porque debe tener en cuenta la obra de Mi Gracia, la cual está en vela y se opone constantemente al enemigo de todo bien. ¿Quieren caminar seguros por las aguas de su inestabilidad humana? Escúchenme lo que les digo: no teman porque el amor destruye la fe mientras que la confianza la refuerza. Bien sabía Yo lo que implicaba Mi llamada y He valorado por anticipado toda eventualidad y posibilidad. Y si los He llamado es cierto que pueden vencer las astucias de Satanás, porque Yo les doy ayuda en toda ocasión.

Por eso estén firmes y tendrán el honor de la victoria. No les digo si deben vencer al enemigo una, diez o mil veces; sólo les digo: estén alerta y fíense de Mí.

Electa prole divina, la vida que obtienen en la lucha, vale la pena conquistarla combatiendo. La vida que quiero darles es la vida de sus almas que laten de amor. El objetivo, por lo tanto está claro: combatir por Mi amor, vencer por Mi amor.

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21-1-96 Jesús

CA 117: No teman las dificultades

Belleza y caridad viven fundidas en una sola manifestación que se adapta a las necesidades presentes y se anima según las personas que Yo elijo para tal manifestación.

No vive solitario el hombre que escucha Mi Palabra y camina gradualmente hacia la luz que Yo le quiero conceder al término de su viaje terrenal. Pero son necesarias algunas pausas, búsquedas de itinerarios y, por lo tanto, perplejidades, por lo cual sería del todo errado deducir que la pausa o perplejidad sean en perjuicio del viaje.

Veo tu estado de ánimo que teme la pausa y duda respecto del camino que todavía debe hacer. Estás orientada hacia Mi manifestación y con tal que sea plena, harías el gran sacrificio de destruir tus manuscritos. Quiero que delante de Mí no se ponga ni siquiera una brizna de paja y que Yo sea amado sin ninguna torcedura de tu parte.

Ciertamente, no imaginas cuánto contento Me das con esto, tanto que, apenas Me pides por Mi Reino en la tierra, das a aquellos por quienes Me ruegas, el bien que Mi Voluntad quería darles.

Es Mi vivir que arde en tí y para que viva Yo, tú debes morir: este es tu trastorno y no otro. Estoy contigo.

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21-1-96 Jesús

CA 118: Oren por las almas del purgatorio

Escribe, niña Mía que ya casi terminas tu tarea... Gozosa y gloriosa el alma liberada, pasa de las penas del Purgatorio a las delicias del Paraíso, rodeada de luces, cargada de Celestiales dones.

Cuando se pide la liberación de las almas purgantes, se mueve todo el Cielo hacia Mí y si ve que Yo quiero liberar alguna, se une a la oración que se hace en la tierra, en apoyo y complemento de la misma oración. Y es necesario ese apoyo, porque con mucha frecuencia los motivos que mueven a los viadores a pedirme la liberación de las almas purgantes, son de orden puramente humano o insuficientemente sobrenaturales.

Por eso, mientras recibo peticiones de la tierra, recibo también peticiones del Cielo en favor de las almas del Purgatorio; pero los Bienaventurados nunca piden sin ser escuchados, por lo cual, si no ven que Yo quiero conceder la liberación, no piden nada. De ahí se signe que la acogida favorable está condicionada, para todos a Mi Querer en el cual, luego se genera el movimiento de oración, ya sea en ustedes, ya en Mis Bienaventurados. Si se sienten movidos a orar es porque Yo quiero dar liberación y gloria a algún alma, pero en el tiempo y con el modo por Mí establecidos.

¿Quién piensa que Yo Soy el primero en querer el gozo de aquellas almas salvadas pero sufrientes? ¿Quién reflexiona en que sin Mi Querer no Me pedirían ni por una ni por otra alma del Purgatorio?

La criatura que está en la tierra, cree que hace todo por sí misma, mientras que nada puede sin Mí. ¡Nada! ¿Quién de ustedes comprende la nada? ¡Mas bien, muchos piensan que acumulando oraciones y oraciones, se logra moverme, como si Yo fuese duro de Corazón y tuviese necesidad de Mi criatura par socorrer!

Oren, oren siempre y pidan, les digo Yo: Pidan, pero con espíritu humilde, sencillo, reconociendo que es Mi bondad la que puede obrar el milagro de la liberación. Y sobre todo, oren por el motivo que Yo quiero, porque ninguna razón humana puede igualar a Mi Voluntad que dispone todo en ustedes para la acogida de la oración que Me hacen.

Para convencerlos de que es así, los invito a considerar que las almas en penas, experimentan gran refrigerio por el hecho de que al orar por ellas, lo hacen en Mi Voluntad. Consideren, que son contrarias a ciertas oraciones de ustedes pidiendo inmediata liberación. Ellas no quieren liberación sino cuando Yo la quiero.

Consideren también qué suma de sacrificios Me He impuesto, por amor de ellas y cuan feliz soy, de haberlas llevado a salvo. Por eso reflexionen bien en que Yo Soy la rueda motriz de sus oraciones que no las hacen por casualidad o por idea suya, sino por Mi Voluntad.

¿De esto sigue que tal vez debo escucharlos en poco tiempo o después de mucho tiempo? No es cuestión de tiempo, sino de cumplimiento de Mis condiciones particulares que pongo, respecto del alma que ha de ser liberada o de la persona o personas que Me imploran.

No hay regla en cuanto a que, fuera de Mi liberalidad, la salvación del alma purgante depende del cumplimiento de las condiciones puestas por Mí. Y no es la última de estas condiciones la obtención de parte del que Me implora, de un cierto grado de amor Divino que varía de persona a persona. Todo está armoniosamente fusionado y Mi obra de salvación tiene admirable corona en la liberación de las penas agudísimas del Purgatorio.

Ciertamente el poder sobre aquellas almas es absoluta prerrogativa Mía y la Iglesia en la tierra está plenamente en la verdad incluso en esta materia como en todas las otras que son propias de los viadores. ¡Ah, si se comprendiera qué materno afán mueve a Mi Iglesia a orar por los difuntos y sobre todo, si se comprendiera al menos un poco de aquella conclusión de las oraciones que pone la Iglesia cuando implora acogida por Mis méritos, o bien por el honor Mío.

En cambio podría continuar mucho camino, más bien Me limito a decirles que las almas del Purgatorio, liberadas por Mí con sus oraciones y con los ofrecimientos que Me hacen, los consideran como queridísimos hermanos a los cuales deben su felicidad en plano subordinado.

Por eso, no pueden ustedes imaginar qué gratitud les tienen y cómo Me piden por ustedes... Ustedes las sacan de las penas más fuertes que pueden existir en un alma buena y, ¿cómo no van a estarles agradecidas por ello? Ven Mi bondad, pero ven también su ayuda y saben corresponder por el don que se les hace, con un amor muy ardiente.

¡Oren por ellas, oren! Yo los escucharé y ellas les ayudarán a evitar el purgatorio. Lo que hacen por ellas, recuerden, Yo lo considero como hecho a Mí.

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21-1-96 María

CA 119: Hagan de sus hijos, verdaderos hijos de Dios

Hijitos Míos, confíenme sus pensas. Cuando les sobrevengan dolores y angustias que parezcan no tener fin, recuerden Mi Asunción a los Cielos.

El día en el cual el Vicario de Mi Hijo declaró el dogma de Mi Asunción, puso en Mi frente la última esplendorosa diadema y la ha puesto de manera solemnísima en la tierra.

Yo He tenido todo en Jesús, nada Me Ha negado y nada más podía darme, porque llevándome al Cielo, Ha querido darme todo bien a Mí, Su Madre. No podía quedar en la tierra este cuerpo Mío, porque habiendo sido ya glorificado el Cuerpo Santísimo que estuvo lleno de llagas, también el Mío que lo engendró debía estar junto al Suyo. Especial amor, gloria única Me Ha sido reservada.

Amados, su Madre los mira benigna, no se desesperen. Yo proveo de todo, les aseguro que Yo proveo de todo lo que necesitan a quienes aman a Mi Jesús, porque toda mirada de amor que Le dan es para Mí una llama que arde en Mi Corazón Inmaculado... Ustedes piensen en Jesús y Yo pienso en ustedes...

No abandonen sus hijos, tendrán que dar cuenta de ellos muy pronto al Señor, hagan de ellos verdaderos hijos de Dios.

Renueven sus actos de fe, renuncien a la maldad, a la soberbia y al orgullo destructor. Hagan una cadena, para atajar la maldad que vomita aquel patrón de la traición y del engaño.

Intenten lo último, hagan un retiro, solamente el grupo. Orarán mucho y leerán todos los mensajes que se les dieron con respecto a la división que vendría. Analícenlos con amor, ábranse los ojos entre ustedes. No se dejen atacar con el engaño.

No sean sepulcros blanqueados porque todo cuanto hacen en la tierra es conocido en el Cielo, no hay nada oculto ante la Divina Mirada del Padre.

Ustedes Mis pequeños son las rosas y claveles que He sembrado en Mi pequeño jardín. Muchos hijos Míos se han convertido en abono fértil y los bendigo por esta santa obra con la que Me ayudan a salvar cientos y cientos de almas para el Reino de la Gran Promesa. Sigan trabajando con sencillez, humildad y desinterés material.

Hijos Míos, todo se está cumpliendo, ya empiezan a pasar las pruebas de la pobreza, pero Mis pequeños, les ruego que mientras más grandes sean sus necesidades, más generosos sean con su prójimo, solamente así tendrán abundancia de gracias y bendiciones de Dios.

Por favor, antes de reunirse a orar, rocíen el recinto con agua bendita y recen el Credo que es una oración poderosa contra las insidias de Satanás y sus esbirros. Cuando les sea posible, quemen un poco de incienso, no mucho, rezando el Gloria. Aquí los acompañarán cantando los Coros Celestiales.

En medio de las tempestades y de las tormentas, Yo seré su Refugio. En medio del tiempo gélido, Yo seré su calor. Pero quiero advertirles que vendrán grandes pruebas de fidelidad, serán probados en la fe, serán tentados a dudar sobre la Divina Voluntad del Padre y de la Misericordia del Hijo, serán tentados a dudar de la Luz del Espíritu Santo, de Mi pureza y de la presencia de los santos ángeles.

Su Madre les suplica que sean fuertes, que confíen en la Santísima Trinidad, que acepten la compañía de sus Ángeles Guardianes, que hagan devoción a los Santos y Mártires que gozan de la Gloria del Cielo.

No caigan en la falsedad de los fanatismos, el enemigo es mucho más astuto que todos ustedes. Tengan en sus mentes y en sus corazones la Pasión y Muerte de Mi Divino Hijo.

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21-1-96 Jesús

CA 120: La confianza es obra del amor y la esperanza

Siempre verde la esperanza, porque no palidece con el fluctuar de las cosas humanas, no se desvanece con el viento de las contrariedades y no cambia bajo la lluvia de las contradicciones. He aquí explicado el misterio.

La esperanza se apoya sólidamente, después de haber hecho experiencia con la desesperación sensible: Denme su inestabilidad y Yo les daré Mi estabilidad. ¿Dónde está entonces su dificultad? Toda ella reside en esperar contra todo cálculo humano y esperar después de haber imaginado todo cuanto era posible. No se puede ir más allá.

El confiar es obra de la esperanza, añadido el amor. Más aún confiar es un acto completo en el cual la fe, esperanza y amor, se unen admirablemente. Es tan divino el unir, confiando, estas tres virtudes; que Mi Corazón exulta y concede con largueza cuanto se Me pide confiadamente.

¿Por qué, tiemblas, oh hijo Mío, por qué tiemblas, oh inexperto en las vías propias de los que se adelantan al cumplimiento de sus estudios? ¿Por qué quieres despertarme si duermo tan bien sobre tu barquilla agitada por las olas y por el viento? No, no intentes despertarme, no Me digas nada, porque Yo no duermo en verdad, sólo descanso en tí. Soy tan combatido en otras partes, ¿por qué no quieres que repose en tu barquilla?

Temes las palabras, temes el rigor de la estación inclemente ¿Y qué mayor razón para confiar en Mí? Anda tranquilo, no te abandono.

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21-1-96 Jesús

CA 121: Sigan Mi Amor divino

La resonancia divina que se produce en cada uno de ustedes que escuchan Mi Palabra, es obra toda Mía y nadie, ni siquiera ustedes mismos, podrían añadir a este sentimiento ni aun la más pequeña vibración. Soy Yo el que obro, dejen obrar a su Dios en el templo que Me He hecho, creándolos semejantes a Mí y regenerarlos a la nueva vida para participarles luego Mi misma Vida.

¿No ven que Yo tengo razón de incitarlos e instruirlos convenientemente sobre el modo de seguir Mis normas de amor? Háganlas y llegarán a ese punto bellísimo, al que los He predestinado.

Muchas cosas les digo y todas apropiadas a sus queridas almas; tal vez les digo tantas que tienen dificultad en la elección. Pero, como todas son buenas, tómenlas así como vienen y, mediten. El tema dominante es el amor. Y es así, el amor Me domina y quiero que los domine también a ustedes. Den oídos a estas exhortaciones y todo se entenderá, nada quedará olvidado, pues si se dedican al amor, como consecuencia tendrán todo con ustedes y nada se les podrá escapar porque cada vez volverá Mi lección sobre la necesidad de hacer todas las cosas con humildad. Volverá la lección sobre el deber de socorrer a sus amados, en el amor encontrarán las razones esenciales de todo acto de virtud, del pesar de haberme ofendido en el pecado. Más aún, les digo que, amando, su espíritu se llenará de todas las virtudes sin que reparen en ello.

Por lo tanto, les pido amor. ¿Y quién les da el amor si ustedes ni siquiera una migaja tienen de su parte? Ya lo saben Mis pequeños, pídanmelo; deseen amar y Yo estaré feliz de hacerlos grandes en el amor.

¡Cuán alegre es el corazón del amante! ¿Y por qué? Porque ve feliz al amado y también porque es cierto que todo lo que le pida el amado, se lo dará. Por eso el amante es tranquilo. Sabe que recibe de Mí todas las ayudas y por lo mismo cuida sólo de sostenerse en Mis brazos, estando todo lo demás en orden.

La vida que les doy tiene este preciso objeto, amarme. ¿De qué sirve entonces, todo lo demás? Vale, sólo si sirve para amarme, ya que si su vida apunta a un fin diferente de Mí, se engaña y trata de engañar.

Poco a poco pasarán a considerar estas palabras que digo por su cariño, porque estoy muy interesado en que no se les escapen y en que las capten todas y las transformen en obras de amor.

Miren Mis amados: no He dicho obras de bien porque habría sido lo mismo; He dicho obras de amor, para que se quite de su mente el concepto de utilidad, el cálculo de lo sobrenatural; en una palabra para que se aleje, lo más posible, el amor de concupiscencia, el cual, si es santo en las obras de bien, sin embargo no es amor divino sino amor al bien propio.

¿Quieren méritos? ¿Quieren recabar buen fruto de sus obras? Háganlas sin pensar en ustedes, sino en Mí que se los propongo. Los méritos serán enormes, más grandes que los perseguidos por amor de casta concupiscencia. ¿El premio? Muy grande, será más grande que el procurado con la limitada visión del bien propio, o de la otra criatura.

Por eso, piensen y sigan Mi amor Divino y tendrán mucho más de lo que esperan.

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21-1-96 María

CA 122: Trabajen para Jesús junto Conmigo

He sufrido mucho, hijos Míos al ver que la espuma infernal, con el permiso de Dios, habría iniciado la gran lucha contra Mi filiación Divina. Fueron días de gran tristeza los que pasé, porque sufre mucho el corazón de una madre al saber por anticipado los peligros de sus hijos. Así He podido sufrir por ustedes cuando supe del gran asalto que el infierno desencadena sobre el mundo actual. Y oré por ustedes.

Pero hoy que ha llegado la hora y que no Me encuentro ya en el estado de pasividad, sino en el de la Gloria y el gozo, no es menor Mi cuidado por ustedes. En la tierra podía hasta llorar de pena, aquí en el Cielo, aún en la inmensa felicidad que Me está reservada, estoy pensando en ustedes, amados hijos, estoy dispensándoles abundante ayuda. Ahora puedo lo que no podía en la tierra, ahora quiero probarles quién es su Madre. A Mis hijos agradecidos, a los que He prevenido con Mi bendición, dirijo estas exhortaciones cálidas de amor materno, el más sincero, de un amor sin igual entre todas las madres.

Hijos que han crecido de verdad en Mis brazos, sean sencillos, no busquen la materia, sino el espíritu. Pongan esta atención que tanto Me agrada: trabajen para Jesús junto Conmigo. Yo no los dejo nunca, pero ustedes, esfuércense por ser más Míos. Juntos hagamos muchas cosas buenas y también bellas, porque Yo les enseñaré todas las cosas que agradan a Jesús. Sólo sean sencillos...

Sean generosos como Jesús. Yo Me entregué toda a El, ustedes convénzanse de ello. Intenten, darse también un poco más a El, más de lo que han hecho hasta ahora y se harán verdaderos hijos Míos, es decir generosos. Los sabios del mundo se juzgan alegres si pueden ayudar a sus amigos, ¿cuánto más ustedes, sin pensar en nada, si entregan todas sus energías a Jesús, su verdadero amigo?

Por eso, sean sencillos y generosos y podrán vencer al infierno en todas sus astucias. Pero recuerden Mi deseo de trabajar junto a ustedes. Si hacen así, les prometo victoria, les prometo que nada les hará daño si Me dan oídos. Reflexionen en que el mismo Jesús quiso estar junto a Mí por treinta años porque Me amaba tiernamente.

Hijos Míos, Yo hago Mi deber de Madre, hagan ustedes lo que les corresponde, como buenos y diligentes hijos Míos. Lo quiere Dios, lo quiero también Yo.


Lectura de los mensajes de este libro:

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.»

(Papa Urbano VIII, 1636 )

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