CA 65:
Había una vez un Hombre...
¿Quieren Mis amadas almas escuchar las palabras de Su Maestro?
Abran bien los oídos y al mismo tiempo hagan como María a Mis pies.
Tengo muchas Marías a Mis pies y si comenzaran a moverse, Me causaría
disgusto su movimiento, su afanarse por poco alimento, por cosas que
no son de verdadero valor. Empero, ustedes, estimen la elección y
escuchen la historia que les relato:
Había una vez, un hombre alto y fuerte, que iba por los pueblos y
ciudades enseñando cosas nunca oídas. Aquel hombre era atractivo y
todo el que lo oía quedaba asombrado. Daba consejos, hablaba de su
Padre, llamaba hermanos a todos los que lo escuchaban; parecía que el
tiempo pasado con El había sido siempre corto. De manera que las
gentes volvían a El, ávidas de escucharlo, extasiadas con su manera
afable.
Pero un día algunos hombres malos tuvieron envidia de El y juraron
darle muerte. Eran los mezquinos que temían perder su prestigio, eran
los falsos que temían Su Palabra que no conocía respetos humanos. Por
eso lo hicieron apresar y crucificado entre dos ladrones, expiró,
perdonando a sus verdugos...
.
CA 66:
Las víctimas de Mi Amor tienen un lema: "Inmolación"
Las víctimas de Mi amor son escogidas en un restringido número de
almas a quienes signo con Mi Querer. Ellas están crucificadas al mundo
y del mundo reciben penas, no las que el amor propio causa a cada uno,
sino las que son la contrapartida de los pecados del mundo. Al que Yo
escojo, no debe preocuparse de sí, porque la verdadera víctima tiene
por lema una sola palabra: inmolación. Elijo a las almas que Yo mismo
predispongo para ese oficio, de lo contrario nadie sería idóneo,
porque esta obra no es sólo difícil, sino imposible para la criatura.
En el horizonte ilimitado de la Redención, Yo no quiero estar solo.
Mi Padre Me Ha enviado, Yo uno a Mí a otros que darán testimonio de Mi
obra redentora, justamente por haber reproducido en ellos algunas de
Mis características de Víctima universal, Víctima de todos.
Mis víctimas no tienen en sí la fuerza porque están, como todos los
demás, privados de fuerza; Mis víctimas no tienen virtud sino
participada, no tienen amor sino recibido de Mí. Sin embargo, pueden
hacer todo lo que Yo quiero al punto que alguna de esas víctimas,
puede incluso colocarse entre Satanás y el pobre pecador, derrotando
al primero y consolando al segundo.
Quiero dar un desahogo al corazón de una víctima, quiero abrir Mi
Espíritu y consolarla.
¿Y tú, me amas? ¿Quieres apoyarte un poquito en Mi brazo, oh alma
fatigada? Ven, ven a Mí para reposar un poco, debes refugiarte en Mis
brazos porque todavía hay para tí. ¡Mira estas manos Mías, apoya tu
cabeza en Mi costado! Debes creer que Yo te amo, pero no cuanto tú
piensas, porque Yo te amo mucho, mucho más. Y, joya de Mi Corazón,
ábreme el camino que te dará la unión felicísima Conmigo, abre ese tu
corazón, porque debo en realidad colocar en él una espina de Mi
corona. Y, no hablo en metáfora, tú lo sentirás, tú verás que el
haberte hecho Mi víctima de amor, será para tí la gloria más grande
porque todos verán cómo Me deleito en tí.
¿Y Me amas tú? Repítemelo de nuevo, dime siempre que Me amas. Cada
vez que Me lo dices das alivio a esta sed que Me devora, que Me abrasa
tanto. Tú lo sabes, tengo pocas almas y esas pocas, quiero que sean
todas Mías, sólo Mías. Yo te proporcionaré todo, no debes pensar nada
más que en Mi amor. Este es el único problema de tu vida y, amar es tu
tarea, amar cuando otros no aman, amar cuando otros pecan, amar cuando
otros duermen, se inquietan, se alejan, se pierden... Debes amar como
Yo quiero: apasionadamente, perdidamente.
Si haces esto, te haré alzar el velo del misterio y verás lo que
ahora no ves y querrías ver; no te ocultaré nada si tú te entregas
toda a Mí... Busca, busca en tu alma si hay algo que no Me has dado.
Yo quiero todo y te daré todo....¿Y Me amas tú?
.
CA 67: Yo
Soy el buen Pastor
La oración que acepto y escucho puede hacerse a toda hora, en todo
lugar sin condiciones de cosas externas con tal que se vea
verdaderamente sentida y plenamente conforme con Mi Querer.
No consideren si, con los hechos, les respondo que no ha llegado Mi
hora, como dije en Caná, porque acostumbro hacer así para que quien Me
implora, esté muy deseoso de lo que pide y al mismo tiempo Me rinda el
culto que es condición necesaria para la obtención del Paraíso. Sí,
condición necesaria porque al escucharla también tengo en vista
principalmente la vida futura en la cual encontrarán cumplidos todos
sus deseos.
No quiero que a cada paso busquen una gracia, porque deben estimar
y mucho más de lo que lo hacen las Gracias que les dispenso sin que Me
las pidan. No quiero que piensen que están solos cuando ya les He
manifestado, abierta o veladamente, que los asisto siempre, en todo
momento. Pero apruebo que ustedes, apremiados por graves necesidades,
vengan a exponerme su impotencia para remediarlas y con eso a pedirme
socorro y protección.
¡Qué grande es atender a los que se ama! Cuán gustoso es dar a una
criatura algo que le sirva de ayuda o de consuelo, aún tratándose de
dar a una persona amada, el gusto de mover el aire que la rodea con un
abanico. Es bello socorrer a quien se ama, Yo les aseguro que
experimento mayor alegría en dar que ustedes en recibir.
Así deben creer y no deducir que si les hago conocer que no ha
llegado Mi tiempo, sea porque no quiero escucharlos. ¿Entienden ahora?
Por lo demás quede bien fijo en su mente, que Yo Me desvelo por
ustedes infinitamente más de lo que piensan y que no se Me escapa
nada, absolutamente nada de lo que ustedes dicen que les sucede. ¿No
Soy acaso el Buen Pastor que ha sabido dar la vida por sus ovejas? Y
dar la vida es inmensamente más que dar aquellos consuelos que Me
piden, las mínimas Gracias que necesitan. Al que no alcanza el
significado de esas palabras, es decir que oyendo y tal vez creyendo
olvida que Yo, más que todo He dado Mi vida por ustedes, se le puede
decir que es un muchachito que no entiende nada más que su comodidad.
Soy un Padre que alimenta a pequeños lactantes y quiero que alguno
crezca un poco y llegue a ser un hijo que alegremente dé vueltas por
Mi casa, para hacerme fiestas a Mi alrededor. Por eso les hablo de la
oración, del gusto que experimento al escucharlos y del mayor gusto
que tengo al negarles ciertas cosas, con el fin de destetarlos y
hacerlos crecer bellos y fuertes delante de Mí. El que sea padre o
madre entre ustedes, recapacite y diga qué diferencia hay entre oír el
lamento de un bebé que ávido busca su alimento y el franco pedido de
un niño que, cansado de saltar por la casa viene a decirles: papá,
mamá, tengo hambre. Les digo que al bebé le darán un poco de leche
dulce y lo pondrán a reposar, mientras que al niño le darán un buen
platillo, mucho más substancioso que la leche y quedarán mucho más
alegres de ver comer a este niño que al chiquitín.
¡Hijos! Yo gozo en darles todo lo que tengo, pero no doy sin prever
el bien que debo darles. Digan, busquen, deseen siempre Mi Voluntad,
porque Ella es justa, es santa, es llena de amor y providentísima.
Mientras más hagan Mi Querer, vendrán a ser más amados por Mí y, en
consecuencia, encontrarán más acogida en sus plegarias.
.
CA 68: Mi
Vicario: víctima agradable a Mis ojos
Mi Corazón se entristece porque Mi Vicario está rodeado y asediado
de enemigos que, como fieras hambrientas, desearían despedazar su
corazón, formado según el Mío... En ese corazón desearían volver a
clavar la lanza que abrió Mi costado, para asegurarse que Yo en Mi
Iglesia, He muerto para siempre.
Si la lanza traspasó Mi costado, adentrándose en el Corazón, el
mundo fue así redimido; también el suyo, por la herida abierta en su
pecho, el amor se va vertiendo a borbotones para ayudarme en la
redención del mundo.
Muchas víctimas necesita la humanidad, víctimas expiatorias que
aplaquen el Divino enojo; su corazón sacrificado es de un valor
inmenso. Aquellos que más lo aborrecen, labrarán el pedestal de su
gloria.
Verá esfumarse cual humo a los que ahora triunfan, mientras él,
abatido y soportando toda clase de penas, resistirá los embates de la
tempestad.
Esta víctima, tan grata a Mis ojos, uniéndose a Mi Corazón, se
inmola y sufre por las iniquidades, ha merecido que, fijando Mis ojos
en el mundo y, sólo por ello, no permita que perezca.
Todos cuantos han escapado a la corrupción, únanse y ofrezcan con
él sus sufrimientos y sus corazones al Mío.
El pecado que sale de la moderna Babilonia, más malvada y
abominable que la de Baltasar, todo lo tiene corrompido y pocos son
los que no han tenido contaminación.
¡Babilonia, te verás rodeada de llamas; el fuego divino caerá sobre
tí! Aquellos que te adoraron, encienden el fuego hasta las entrañas de
tu suelo! ¡Tus adoradores perecerán contigo, guarida de bestias
inmundas! Tú que te has alzado en tu soberbia, proclamándote reina del
mundo y la civilización, arrebatándome la soberanía de salvar almas;
el huracán de Mi ira aventará tus cenizas y las de tus adoradores,
hijos de Satanás. Tu memoria será maldita.. Verás levantarse a Roma,
llena de poder y hermosura, como esposa del Cordero.
Preferiste la dominación de Satanás a la de Mi Corazón amoroso: por
eso, convirtiéndote en gran demonio que cual, meretriz seduce al
mundo, has merecido la maldición divina y serás borrada de la faz de
la tierra. Sin tí la humanidad será purificada.
Parecería que Me oculto y abandono a Mi Iglesia y es que con ello
pruebo y engrandezco su fe encendiendo su amor. Doy prueba de que
estoy y velo por la integridad de Mi Esposa. Mi Corazón le da el
aliento que la hace y la hará fuerte... hasta la eternidad.
Los últimos coletazos de la fiera son de triunfo, llenando de
consternación el corazón del Pontífice, quien ve ya, a la tierra
dividida; mas la fuerza del mal no durará mucho, ella misma se
destruirá. Yo confundiré a los soberbios y pondré en el pecho de la
esposa Mi Divino Corazón. Esta señal será el escudo donde se estrellen
todos los intentos de los espíritus infernales de hacerla enmudecer.
Volverá a la Esposa el aliento del Esposo y se dará en el cielo la
señal del combate.
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CA 69:
Amor y Justicia
Mi Reinado está mucho más cerca de lo que se pueden imaginar. Pero
antes, los hombres van a destrozarse entre sí, por esa desmedida
ambición de poderío, riquezas y dominio. El hombre ha olvidado Mi Ley
y marcha en carrera desenfrenada a su inminente ruina.
Mi Reino se va a implantar en aquellos que manteniendo limpio el
corazón y espíritu, supieron hacer de cuanto les rodea un altar en
donde impera Mi imagen.
El Papa verá la destrucción de Roma y del Vaticano, hollado y
saqueado y sufrirá como Padre de la Cristiandad. De sus labios brotará
un anatema contra los que, olvidando su fe, se unirán a la Bestia. Las
experiencias que va a sufrir, lo que va a ver, lo harán levantar los
brazos para suplicar y arrodillarse, demandando el perdón.
Para Mi Reinado en el mundo, hace falta que Mi justicia camine al
lado de Mi amor. Para ello, hay almas que siguen ansiosas la divina
ruta de las renuncias. ¡Cómo desconocen los hombres el significado de
esa renuncia. Sus ofensas se van acumulando para su perdición! ¡Corren
por el camino del placer y libertinaje como bestias desenfrenadas!
Quiero liberar a los hombres de infinidad de males; quiero que las
juventudes se encaminen hacia Mi Corazón; que se instruyan en la
Verdad, para que la mentira de la Bestia no penetre en sus corazones.
Quiero que todos los sufrimientos de la humanidad se unan
voluntariamente a los que sufrió Mi Corazón, para que esta inmolación
sea el mejor sacrificio por el cual el hombre encuentre a Dios.
Las almas que elijo, las someto en este mundo a una progresión
constante de purificación, a una noche oscura donde el amor Divino sea
su único consuelo y anhelo. Esta purificación es contraria a la
naturaleza humana, pero fuente de bien para el alma...
Mientras otros destruyen, ustedes trabajen incansablemente; quiero
que hagan una visita a aquellos que sufren: enfermos, encarcelados,
menesterosos: pídanles que ofrezcan sus sufrimientos al sufrimiento de
Mi Divino Corazón. La penitencia de estas almas será el triunfo de Mi
Iglesia... No se desalienten si alguno parece no escucharlos. Sembrada
la semilla, Yo hago lo demás. Edifiquen los cimientos de Mi imperio de
amor.
Consigan estampas de los Sagrados Corazones, saquen copias,
difundan esta devoción porque en el mar de amor de estos corazones
encallará el barco de Mi Iglesia. En el reverso dirá: Santo, Santo,
Santo, Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los cielos y tierra
de la majestad de Tu Gloria. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria
al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Jesús, María os amo,
salvad almas.
Todas las almas consagradas a nuestros corazones forman parte de
este ejército y sus oraciones y penitencias son las armas con las que
será aplastado el enemigo. ¡Oren todos para que sea pronto!
.
CA 70:
Cuando tomé tu corazón, te di el Mío
Cuando tomé tu corazón y te dí el Mío, fue sólo un cambio místico.
Puse en tu corazón Mi amor, Mis sentimientos, Mis penas y congojas,
Mis alegrías y Mis dolores. Tú debías sentir en tí parte de lo que
sufrí por los hombres; debías sentir Conmigo la redención de los
pecadores; por eso tu corazón debía hacerse, por participación,
semejante al Mío. Ese es el fuego que a veces sientes que te consume,
esa congoja que te ahoga, es el dolor que traspasa tu corazón. Expías
así las culpas de tanto pecador que causó esos dolores al Mío.
Si Yo tomé tu corazón fue para guardarlo del mal, para vivificarlo
y mantenerlo unido al Mío, en continua unión de amor en el padecer.
Cuanto sientas ese aleteo, es Mi Corazón el que late así por amor a
alguna criatura ingrata. Ruega, entonces por ella; para que vuelva al
buen camino, al amor, a Mi Corazón. Trasládate al Huerto de los Olivos
y piensa que estás compartiendo conmigo aquellos sufrimientos...
.
CA 71:
Dime cuál es tu amor por Mí
No todos los Cristianos Me siguen, pues alguno es cristiano sólo
por el derecho que Yo tengo sobre él, no porque realmente Me siga. Por
eso no es exagerado decir que pocos son los verdaderos cristianos.
Esto puede decirles cuánto sufro en aquellos cristianos que son dignos
de Mí... No fuerzo el sentido de las palabras humanas.
Me valgo de tí para hacer saber que sigo otorgando Misericordia a
estos hombres que Me pertenecen y no quieren pertenecerme; haré uso de
la piedad del samaritano con esta humanidad herida que yace sin
esperanza. He dicho Misericordia y piedad, porque son necesarias hoy
más que nunca, a fin de que continúe Mi obra y se acreciente.
Alma Mía, Mi incendio de amor, del cual recibes tantas centellas,
es incomprensible y, aunque creído, no es conocido. Pero bien lo
conoce el que, apagando en sí su propio ardor, se dispone a recibir
Mis centellas.
Tengo pocos corazones que reciben todo lo que Yo quiero, casi tengo
que contener Mi amor porque Me rechazan.
¿Quieres en verdad darme abrigo en tí? ¿Quieres que haga morada
eficazmente en tí? Dime sí y Me compensarás por tantos no; dime que
quieres y Me compensarás por tantas repulsas. Mi amada, dime que Me
vas a querer, porque es dulce saber que Me amas.
En la petición que te hago está encerrada Mi benevolencia contigo.
Te He dicho Mi amor. Tú dime cuál es tu amor por Mí.
.
CA 72:
Junto a Jesús... ustedes son predilectos
Ha sido obra de Mi amor el hacerte avanzar por el camino peligroso
hasta alcanzar una cota y se puede evaluar como un tercio de todo lo
recorrido.
Tú sabes que en el camino muchas veces He debido entretenerte
porque querías volverte al torbellino del pecado... Tú, viejo pecador,
querías hacerte Mi enemigo declarado y, te digo, lo habrías sido con
mucha fuerza y con alguna posibilidad de colocarte muy a la vista
entre los que Me odian... Te lo digo para convencerte de que cada
instante es para tí una alternativa de mal o de bien. ¿Y sabes por qué
te dejo oscilar entre el no y el sí? Para robustecer mucho tu sí. Te
molesta el juego, pero es necesario, es petulante y rabioso el
enemigo, pero debes acostumbrarte a esto. ¡Cuántas almas están en
espera de una señal Mía para festejarte en el Cielo! Pero esto se hará
a su tiempo y Mi obra aparecerá en la luz de Mi amor, entre el canto
de todos Mis hijos y entre los halagos de tu amantísima Madre. El que
Me honra será honrado por Mí y el que Me adora, será amado por todos
los que Me honran.
¡Oh, hija Mía, qué hermoso es oír que se pide con los labios y
corazón ardiente, que sea santificado Mi nombre! Nada vale más que la
oración dirigida a Mí, con el único fin de hacer crecer en el mundo el
conocimiento Mío, de modo que otros labios Me invoquen y Me alaben.
En efecto, así es santificado Mi nombre y, cuando suspirando Me
pides que venga Mi Reino, te aseguro que te hago participar
directamente de todas las fatigas de Mis elegidos, dondequiera que se
encuentren. Y apóstol eres tú cada vez que, luchando Me dices con
íntimo convencimiento: FIAT voluntas tua. Apóstol
digo, porque te conjuntas con todos los "FIAT" de todas las almas que
luchando también ellos, se regulan por Mi Querer. Y como el bien tuyo
es el bien de todo el que Me ama, así el bien de todos los
propagadores de Mi Reino, se hace bien tuyo, intercambiándose así los
tesoros encerrados en el FIAT.
Pero cuando te muestre lo que son estas oraciones que Me diriges
entre sufrimientos, te asombrarás y conocerás todavía más Mi bondad.
Es justo: entre todos Mis hijos a quienes amo, tengo a Mi predilecto
Jesús, tan predilecto que Me bastaría sólo El. Pero también He amado a
otros y amo con predilección y no te oculto que tú y tus hermanos
están entre estos.
Hija Mía, muchos hermanos están en la muerte del pecado. Implórame
por ellos y Yo te bendigo, a tí y a ellos y los entrego en las manos
purísimas de La que estrechó, estremecida de amor, a Mi predilecto
Jesús.
.
CA 73:
Progresen hacia la justificación del amor
Al acercarse el alba la noche clarea, cediendo su propia oscuridad
a los rayos nacientes; por eso cuando se alza el sol, toda traza
nocturna se dispersa dando lugar al día. En verano es más fácil ver el
natural avance del paso entre la noche y el día. En invierno es más
probable que se asista a la salida del sol por detrás de un banco de
nubes. Pero la potencia de los rayos se expande y penetra a través de
las mismas nubes. y donde no lo impiden otras causas, se hace de día
más lentamente que en verano.
Si estos espectáculos naturales se toman como símbolos de los
sobrenaturales, son fáciles las deducciones.
El alma que se encuentra en el frío invierno del amor, es decir el
que Me ama poco, tiene iluminaciones correspondientes a las
invernales. Por eso, largas noches, albas inciertas (poco luminosas)
temperatura baja. Ve el sol de la verdad con incomodidad por las
diversas nubes que le impiden la perfecta visión; tiene días límpidos,
pero fríos y cuando Me ve, no se calienta lo suficiente: es invierno
en su alma que no se ajusta mucho a Mí y que, por tanto, recibe rayos
oblicuos en esos días límpidos. Por lo demás, pasa de un nublado a
otro, del hielo a la pobreza de sus flores y sus frutos.
La cosa es diferente para quien se encuentra en el verano de Mi
amor. Sereno, luz, calor, flores, frutos en cantidad y, sólo breves
-si bien borrascosos temporales- se dan para el alma que mucho Me ama.
La alegría del sol es más intensa en el verano del alma, porque recibe
mayor calor y luz más intensa que en su invierno de frialdades y
oscuridad. Y esa alma no experimenta el bochorno sofocante porque Yo
la pongo sobre su monte de aire purísimo, tanto que se Me acerca de
modo admirable y de modo admirable se enamora de Mí.
Mis amados, ¿se acercan sus almas al verano que He descrito? ¿Qué
les parece: invierno o verano? Me contentaría con que para ustedes
fuese primavera, pero debo decirles que, muchos no pasan delante y se
quedan estables en su estación fría, como tiritando y rara vez
caldeados.
¿Quién les dará calor, oh fríos amados Míos? Sin Mí no tendrán
calor, pero sin ustedes no quiero darles el calor que les falta. Si no
se esfuerzan por darme sus voluntades, permanecerán así como están, no
experimentarán nunca variaciones y bien por ustedes si no vuelven
atrás.
Yo les ofrezco el medio de entrar, al menos en la primavera, medio
sencillo y eficaz, pero ustedes denme una prueba de aceptación, pues
de lo contrario de nada valdría Mi amor sin límites
¿Quieren de verdad calentarse con Mis rayos encendidos? ¿Quieren
dejar el invierno? Pues bien, hagan todo lo que deben como antes, sin
ninguna añadidura, pero comiencen a reflexionar en el motivo por el
que trabajan, oran, comen, duermen, etc. Encontrarán que el objeto de
sus acciones son ustedes mismos. Este es el punto: verificar
su estado de amor y progresar, poco a poco hacia la purificación del
amor. Lo que significa obrar por un motivo mejor, el cual
será más bello a medida que se identifique con el motivo que Yo asigno
a cada acción suya.
Reflexionen: ¿Cuál puede ser el motivo por el cual Dios quiere esto
de Mí? Esta es la parte de ustedes, el resto es Mío, porque es natural
que Yo debo guiar a cada uno de manera diferente, ya sea en
consideración a la naturaleza que le He dado, ya a la Gracia que
recibe y al propósito que Me He propuesto en cada uno de ustedes.
No les pido nada extraordinario sino reflexión y que por ahora,
deben subir los peldaños uno a uno. Cuando sean grandes acelerarán el
paso...
.
CA 74:
Les ofrezco Mi afligido Corazón
Les ofrezco Mi doliente Corazón a cambio de sus frialdades, de sus
dudas y de su renuencia. Se los ofrezco afligido para que les diga
cuánta tristeza Me han procurado justamente con su modo de seguirme.
He experimentado las amarguras del abandono que Me provenían de
almas llamadas con tanto afecto y que habrían de responder con tan
poca decisión.
Todo está escrito en este Mi Corazón, todo ha sido esculpido por
toscas manos de hombres fríos, insensibles a Mi amor. Pero no crean
que Yo no olvido... Al contrario, quiero ofrecerles Mi Corazón
afligido, vuelto triste por ustedes.
Sepan comprenderme, quieran comprenderme y acepten Mi donación y Mi
doloroso lamento.
Almas Mías, al amor los llamo. Al amor....
.
CA 75:
Ayer fui traicionado ... hoy me olvidan
Cansado del camino, Me senté junto al pozo donde Jacob sacaba agua
para sí y para su ganado y, mientras esperaba el regreso de los Míos,
vino la mujer samaritana a sacar agua.
"Dame de beber", le dije y realmente tenía sed. El resto les es
conocido... Quise descender a tanto, es decir hasta dar muestra de Mi
necesidad, porque a través de la misma necesidad humana, conquistaría
aquella alma y muchas otras, porque Mi acción fue también para el
futuro.
Ahora consideren, ¿quién viene al encuentro de Mis deseos, el que
tergiversa con razones humanas (como al principio la samaritana) o el
que vuela apenas oye Mis requerimientos? ¡Cuántas veces pido,
directamente o a través de otras criaturas, sin que puedan darme
oídos! No pueden escucharme por la dureza de su corazón. Quisiera que
me preguntaran continuamente: ¿qué quieres, Jesús?
Pero Mi amor los hará dulces, los hará flexibles, atentos Conmigo y
con sus hermanos, para saber qué deben hacer por Mí. Hagan caso de
estas finezas porque para Mí son dulzuras queridísimas. El amor afina
y el amor sabe gobernar los propios instintos.
Por eso les repito: denme de beber, porque tengo sed después de
tanto camino recorrido. Si no entienden qué es tener sed de la persona
amada, al menos entenderán que muchos, muchísimos Me niegan sus almas
y que, por eso, Mi sed está insatisfecha por tantos rechazos.
Estoy solo, sin reticencia les digo que también los que hacen
profesión de fe, Me aman muy poco. ¡También ellos!.... Con
excepciones, por todas partes Me encuentro desamor e infidelidad.
Se admiran tanto de que sus cosas no vayan por donde desean ¿qué
debería decir Yo después de haber sufrido tanto viendo el cúmulo de la
incomprensión humana. ¿qué debería decir viendo que no obstante todo
Mi desprendimiento reina entre los Míos tanto interés particular? ¿Qué
debo decir Yo que estoy esperando a que tengan tiempo para trabajar en
Mis cosas que al final servirán para salvar a tantos hermanos suyos?
Fui traicionado un día por un apóstol, hoy, en la mejor de las
hipótesis, ¡Soy el gran olvido! ¡El postergado!
Almas Mías, es el amor el que Me mueve a buscarlos. Mi amor quiere
su felicidad y quiere dársela porque Mi sed es esta, deberían saberlo.
Ustedes son Mis predilectos, pueden saciar Mi sed; no resistan, no
hagan como la samaritana, no Me tengan por extranjero, como lo hizo
ella.
Yo Soy su vida, su salvación, su alegría, su felicidad, su fuego,
su camino, su dicha, su honor, su bien, su todo. ¡Almas Mías, tan
amadas, Yo Soy el agua que les quita la sed, el agua que los lava, el
agua que los purifica, el agua que refresca el ardor de sus llagas
(¡Oh, cuántas tienen!), el agua que sana, el agua que los lleva al mar
infinito de Mi mismo amor.
No sean samaritanos también ustedes, deben hacerse otras tantas
Marías nunca saciados de Mí.
Mi acento particular de hoy los haga pensar. Deseo que se examinen,
cada uno por propia cuenta y quiten, con Mi afanosa ayuda, todas las
causas que les sirven de obstáculo para unirse a Mí. Los llamo a la
práctica, es decir a hablar a la contradicción. Ámenme siempre y no
hagan que esta palabra "contradicción" quede cerrada en el
vocabulario, porque entonces podrían correr el peligro de ver cerrado
para ustedes mismos Mi Corazón. Cerrado, se entiende en cuanto a los
efectos benéficos en ustedes, porque aun cuando se rehusaran
contradecirse por Mí, nunca podría dejar de amarlos infinitamente.
Por eso dénme sus almas y Yo calmaré la sed de Mi amor
socorriéndolos inmensamente.
Denme su voluntad y, sobre todo, su juicio; quiero decir, hagan el
sacrificio de la una y del otro porque, en fin, darme su alma
significa justamente esto. Y a la medida que Me sacrifiquen a ustedes
mismos, Yo les participaré Mi Divinidad.
Ustedes Me dan una criatura miserable. Yo les doy a Mí mismo. ¿No
es este un cambio aceptable? ¿No se sienten atraídos por quien por
poco más que nada sabe darles infinito?
¡Oh, si supieran cuánto desean consumirse las almas del purgatorio,
para recibirme en la felicidad del Paraíso! Ven muy bien el valor de
la contradicción y, si Yo lo permitiera, volverían a ustedes, para
dedicarse a este único ejercicio: entregarse a Mí a través de las
contrariedades. Y así permanecen en aquel fuego purificador que anula
toda partícula de propia voluntad y que destruye todo vínculo que les
impide volar a Mí. Aprendan de ellas, aprendan experimentarán gran
calma, gran paz y alivio... ¡Recuerden que tengo sed!
.
CA 76:
Ustedes aprecian más la ayuda del hombre que la Mía
La confianza para ser íntegra, no debe apoyarse en ningún elemento
humano ni de hoy ni de mañana. A los tibios les hace falta buscar
apoyos humanos porque no tienen estabilidad en Mí; pero Mis
predilectos deben esperarlo todo. He dirigido a muchos por el camino
de la perfecta confianza, pero pocos han llegado a donde los había
llamado porque, en la ceguera de su inteligencia, aprecian más bien la
ayuda del hombre que la Mía; han creído más en la palabra de una
criatura que en la del Creador. Por eso hay una turba de descontentos
que están estancados en la casa de Mi Padre. Están fijos e indecisos,
descontentos y contrariados y Me imploran con deseos y palabras que
les de lo que ansían. ¿Acaso no oigo sus suspiros, no comprendo lo que
anhelan?
Bien los oigo pero finjo no oír. A estos fijos e indecisos He
dispuesto darles mucho, mucho más y Mi amor Me prohibe escucharlos.
¡Cuántos vuelven atrás porque no quieren entenderme! ¡Cuántos
descontentos piden un trozo de pan, mientras Yo quiero darles un
magnífico banquete! ¡Animo, criaturas Mías! Similares juegos vivieron
los más excelsos Santos y ahora gozan por haber dejado aquel bocado
con el que habrían saciado momentáneamente su hambre porque aun antes
de llamarlos a la Gloria, los hice sentar a una mesa en la cual
comieron, no migajas humanas, sino la sustancia y la vida de Mi
Divinidad, quiero decirte, Mi amor.
Criaturas Mías, sáciense de Mí, porque Yo Soy alimento eterno y
sustancial; consuman los cálices que les presento, porque en ellos
encontrarán la dulzura que no acaba.
¿Qué le importa al cazador arrojarse entre las malezas y espinas,
con tal de poder alcanzar su presa? Yo Soy tu presa y Me dejaré asir
enteramente por tí cuando enteramente te hayas arrojado en Mi Querer.
No bocados para tí, no quiero darte trozos de pan porque te amo con
predilección. Quiero darte la victoria sobre tí mismo, la conquista no
pasajera, sino eterna de un Bien que encierra todo bien...
.
CA 77:
Estos cuadernos, junto a Mi Amor, deben ser tu alimento diario
Hija Mía, tan amada. Ustedes se preguntan, ¿por qué esta avalancha
de mensajes? No quiero entristecerte, si bien dije que Mis mensajes
habían terminado para el grupo, tuve Mi razón para ello.
Los mensajes terminaron para el segundo libro en el mes de
Septiembre, han pasado tres meses y aun siguen pensando en imprimir el
libro. ¿Cómo pretenden que arregle sus problemas si ustedes no se
ocupan de lo Mío? No estoy enojado, los amo demasiado, no piensen así,
tan sólo Me siento defraudado. No fue imposible trabajar en él,
simplemente no han pensado que el origen de las cosas siempre está
estrechamente unido al principio vital que procede de Mí y sin este
principio, ninguna cosa existe. Si ustedes hubieran puesto lo primero
en el primer lugar, tendrían muchas cosas resueltas.
Esto en lo que hemos ido trabajando, no quieras volver a leerlo a
nadie, hasta que no salta el último libro. Hay papel y hay la
maquinaria necesaria, ¿a qué esperan? Cuando apremian sus cosas,
corren a solucionarlas, lo Mío, ¿puede esperar, puede postergarse?
No te entristezcas, te aseguro que no es culpa tuya, pero, al
concluir estos mensajes, cesaré este tipo de comunicación contigo...
Es parte necesaria de tu crecimiento, cree en Mí, Yo quiero formarte y
contigo a quienes deseen ser formados. Mis designios, Mi voluntad es
que aprendas a encontrarme y a dialogar Conmigo en otra forma...
Confía en Mí, dame tu mano, así como hasta ahora, a ciegas de la
mano de tu Salvador...¿Y tú, Me amas?
Estos cuadernos, deben ser, junto a Mi amor tu alimento diario y
alimento de aquellos a quienes está destinada su lectura. Yo te
guiaré, no temas Mi pequeña.
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CA 78: Yo
hago las cosas que agradan al Padre y que muchas veces no agradan a
los hombres
La vida de unión Conmigo es una continua donación de sí mismos y el
único modo para no desistir de la donación, es recibir de Mis manos
todo lo que se refiere al alma y al cuerpo.
Sería bueno que cada cual hiciese todo sin esperar que Yo le de a
conocer el resultado de sus acciones; en efecto, de las decepciones
que sufren, creen que pueden sacar la consecuencia de haber errado.
Esto no siempre es verdad. También las tareas del estudiante de
colegio están muchas veces privadas de dictamen porque el docente lo
da de vez en cuando y no para cada trabajo. Por consiguiente, es claro
que Yo no trato a todos del mismo modo y hago manifiesto sólo lo que
ayuda a Mis amados.
Déjenme hacer, cada uno de ustedes está asistido por Mí en
particular y a cada uno ofrezco el alimento que necesita. ¿Sabes qué
sucede? Que a fuerza de buscar, la criatura descubre que esto o
aquello no resulta y que tal cosa es incierta y tal otra es
sospechosa. Así, entre sospechas, pierden un tiempo muy precioso.
Quien encamina su alma hacia Mí, no tropieza en estas cosas porque
le basta haber conocido desde el punto de partida que lo que debía
hacerse era de Mi gusto. Si luego ha errado o no, es asunto Mío
hacerlo conocer y es claro que lo conocen sólo si Yo quiero.
Alumnos Míos, aprendan de su Maestro porque sólo El tiene palabras
y vida eterna. Aprendan de Mí que dije: Yo siempre hago las cosas que
agradan a Mi Padre y que muchas veces no agradan a los hombres.
Quien Me imita quiere esto y esto busca siempre: el Querer del
Padre en la complacencia del Hijo y por el amor del Espíritu Santo.
.
CA 79:
¿Cuánto ama una Madre a Su Hijo!
De los besos y caricias maternas puede argüirse cuánto ama una
madre a su hijo. Esto es más claro todavía si se conocen los
sacrificios que la madre hace ocultamente por sus hijos. Multiplica
este afecto por cinco, diez hijos y verás cuánto puede sacrificarse
una madre y cuánto puede amar a sus hijos.
Nuestra Madre, la "sin mancha" que Me dio la vida humana, Ha amado
a esta generación de hijos sin amor, los Ha abrazado estrechamente, Ha
conocido todas sus culpas y, no obstante, les Ha perdonado el gran
dolor que le Han causado.
Toda madre debe procrear a sus hijos, mucho más con el espíritu que
con el cuerpo, debe transfundir en ellos tesoros mucho más grandes que
los de la vida humana; debe dar a sus hijos todo lo que posee de bello
y de grande en su alma. Se dice: "la sangre puede unir tanto, ¿cuánto
más unirá el amor que la madre tiene por sus hijos? ¡Ah! no es la
sangre la que une sino el amor, porque el amor está antes que la
sangre, porque el amor perdura después de la muerte.
¿Qué pasó en Mi Madre cuando le transfundí el afecto materno
también por ustedes? Ella se convirtió en la pequeña, gran mujer que
aceptaba una progenie innumerable, por amor Mío, Su Hijo amadísimo. Y
mientras de Mí recibió tanto bien que se puede decir que vino a ser la
fuente del amor, de ustedes, de la generación actual recibió espinas y
dolores sin número.
Así pues, Ella los ama ante todo a causa de Mi amor y luego, porque
la han hecho sufrir tanto. Por eso Yo le reconozco el derecho de hacer
de ustedes un trono de misericordia, sobre el cual Ella será festejada
en gran manera. Ella debe salvarlos, Yo lo quiero, debe custodiar a Su
familia y conducirla a Mí.
¡Cuántos blasfeman contra Ella, cuántos la han olvidado! ¡Cuántos
se tapan los oídos y han huido de Ella! Pero Yo la amo, la He hecho
poderosísima. ¡No permitiré que la insulten más, Me es demasiado
querida!
Ella, por eso, hará pronto la limpieza de la casa y, no obstante
está entre ustedes y está señalando a Sus hijos buenos. ¡Escúchenla!
Es tan buena, sabe comprenderlos a todos, sabe olvidar toda ofensa,
¡Escúchenla!
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CA 80: Yo
inspiro las obras perfectas, pero eres libre para cumplirlas o no
Principio y vida de las acciones humanas, es el movimiento que Yo
imprimo en todas las criaturas. Al hombre a quien He hecho libre y
autónomo, no le parece que su obrar, ver, pensar y hasta el sufrir,
sean acciones dependientes de una causa primera que tiene el dominio
sobre todas aquellas cosas; pero es un dominio suavísimo que produce
sin el menor menoscabo el gran don que les He hecho: la libertad. Por
eso el hombre se mueve libremente, en el espíritu y en el cuerpo. Pero
mientras hace pleno uso de su libertad, está movido por Mí, tiene
inclinación pero no está obligado, porque actúa libremente.
Hay movimientos involuntarios ante los cuales la criatura no puede
reaccionar pero ellos son o todos Míos o todos humanos. Te explico. En
Mi amor infinito a la criatura, Yo deseo que algunas veces cumpla
acciones sin los habituales defectos, las acostumbradas renuncias, de
modo que tenga en sus activos, acciones, pensamientos que sean
perfectamente semejantes a Mi Querer. Entonces Me difundo de tal
manera que su obrar y querer, es verdaderamente Mi obrar y Mi querer.
El ejemplo de estas cosas lo dan ciertas manifestaciones que Yo
opero en Mis Santos. Pero no debe objetarse que en esto falta su
voluntad: todo lo contrario. La voluntad en estos casos, está llena de
adhesión a Mí y si actúa diría obligadamente, no por esto deja de
actuar libremente. En el Cielo es así cuando se realiza también en la
tierra es el Cielo anticipado... Estas son las que He llamado cosas
involuntarias Mías, por tanto así son.
Pero hay otras cosas y son las humanas. El discurso que cambia. Si
en las llamadas cosas involuntarias buenas, la mayor parte de la obra
es Mía. En las malas o humanas, la mayor parte es de ustedes. De modo
que el alma, habiéndose vuelto toda inclinada al mal, no puede menos
de actuar según la mala costumbre que voluntaria y gradualmente ha
adquirido.
He aquí como se encuentra el alma cuando está toda ella Conmigo y
cuando está consigo misma.
Pero tú sabes que, al crear y mantener y mover a Mis amados, tengo
como mira principalmente la Gloria de Mi Hijo amado. Más aún,
previendo que cada uno de ustedes haría poco por el cumplimiento de
este Mi Querer, hice una Criatura tan bella y santa que por sí sola
supera a todas las criaturas y sola da más Gloria a Mi Hijo que todas
las otras reunidas juntas. Esta Criatura es el espejo terso en que se
refleja el Verbo y, como todo espejo, refleja tales rayos de luz y
fuego que parece no propiamente espejo sino luz y fuego. El, Mi Hijo,
debía tener muchas imágenes de sí, pero una debía ser tal que se
confundiera con el original. ¡Oh, cómo Me complace reproducir el
Verbo!
¿Ves entonces, a qué apunta Mi Voluntad y cuán mezquinas son las
razones del hombre? ¿Pero qué es una razón humana en comparación de un
Querer Divino? ¿No es como la noche el amor propio y sus razones en
comparación del día radiante que es Mi razón, Mi Querer?... ¡Cuánto se
debate el hombre sobre este punto! Pero mientras no se deje a sí
mismo, no tendrá paz. Renuncie a sí, piérdase en Mí, disuélvase en Mí
y la criatura vivirá de Mí...
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CA 81: Mi
reinado no está lejos
El reinado de Mi Corazón está escrito en el gran libro de los
tiempos. El Mío es un Corazón-Amor, resucitado y eterno. Le Ha llegado
su tiempo.
Hay que procurar que las almas, además de amarme, hagan que
Mi Palabra sea la semilla que fructifique en la tierra preparada. Los
pecadores que vuelvan arrepentidos, no encontrarán Mi rostro airado,
ni reproches en Mis labios.
Mi reinado no está lejos. Antes, empero, sucederán grandes cosas,
el mundo se maravillará pues todos los pueblos se humillarán ante Mi
soberanía, alabando a Mi Corazón.
Este Corazón Mío sufre, porque cada día es más grande la cantidad
de pecados que se cometen; cada vez mayores los sufrimientos que lo
afligen llenándolo de amargura. No sabes tú, ni podrías imaginarte la
cantidad de pecados, blasfemias y sacrilegios; de la tibieza e
indiferencia de tantas almas que se dicen piadosas y su piedad es sólo
una capa de hipocresía...
Mi Corazón es un horno en llamas, apasionado de amor por la
salvación de las almas, sangra y padece. Un día tras otro los hombres
van acumulando iniquidades para su propia condenación. ¡Este es Mi
tormento!
Concluyó en la tierra Mi misión exterior de dolor, pero continuaré
sufriendo y dando valor con Mis infinitos méritos a los sufrimientos
de Mis almas escogidas y víctimas. ¡Son Mi corona!
Mi Corazón es el centro de todo amor. Mi Reinado es el del amor
salvador. El amor es el pulso del sacrificio y, el sacrificio es el
pulso del amor... Mi Corazón abierto en la Cruz es el santuario del
auténtico amor. El trono de Mi reinado de amor es la Cruz.
Este reino de amor será implantado en los que, manteniendo limpio
corazón y espíritu, supieren hacer de cuanto los rodea, un altar donde
impere la imagen del Mío.
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CA 82: Yo
hice que tengan redención y nobleza
La primera vez que lloré de dolor, éste fue provocado por una gota
de Sangre que Me debía asignar la pertenencia del mundo Judío, en el
cual las ceremonias habían surgido para justificación del espíritu.
Lloré porque debía lavar con aquellas lágrimas a toda la generación
pasada que se encallaba en la ribera de las exterioridades del
espíritu. Y con aquellas lágrimas después fueron justificados todos
los Judíos que harían la misma ceremonia.
¿Quién piensa que en la vida que llevé, puse en cada acción, además
de un simbolismo sobresaliente, la redención de otras tantas faltas
del hombre? En conjunto liberé a todos, pero en particular, He dado a
cada uno la posibilidad de tener el equivalente en contraste entre la
materialidad y el espíritu. Nada hice sin que Mi Sabiduría no tomase
ocasión para transformar en Mí las acciones Divinas. he ofrecido todo
a la criatura, todo un conjunto de riquezas todavía inexplorado y no
hay acción, pensamiento, deseo, cosa que les atañe, sin que Yo haya
ofrecido un perfecto trueque de perfección y Redención.
La circuncisión fue el inicio de Mis obras entendidas en ese
sentido y queridas para dar a los hombres la posibilidad de cubrirse
con Mis acciones.
Pero las Mías quieren ir más lejos al considerar la Redención bajo
el perfil de la liberación de la esclavitud del pecado y más bien Soy
Yo quien los inclino a estas consideraciones. Pero Me place decirles
también esto: quiero que sepan que Yo He hecho que tengan Redención de
todo y nobleza absoluta hasta en las obras cotidianas, porque
sobreponiéndome a ustedes, como He hecho, serán dignos aún para las
cosas transitorias, de la naturaleza que He tomado para ustedes.
¡Hija Mía, tan amada! ¡Mi pequeña flor escondida! Estoy junto a tí...
Ofréceme tus sufrimientos, para ayudarme en la bella obra de la
salvación. Entra en Mi pecho y reposa ahí... Súfrelo todo por amor y
durante el tiempo necesario, para la salvación de otras almas. La
expiación por amor es mucho más meritoria. Yo eché sobre Mis espaldas
las culpas de todos los hombres para redimirlos. Sufrí toda clase de
penas. Pero fue el amor a Mi Padre el que Me movió a morir por el amor
a Mis hermanos.
Sé instrumento de nuevas redenciones. Quiero que seas ignorada por
el mundo e ignorada por tí misma, por ahora. Debes ser como un
candelabro siempre ardiendo en la presencia de tu Dios. Eres el
descanso de Mi Corazón, en El encontrarás centuplicado el amor que Me
das, aceptando tus sufrimientos. Cuenta, cuántas líneas tienes
escritas en este libro, multiplícalas cuanto quieras. Ello equivale a
las veces que te digo cuánto te amo. Si ustedes supieran apreciar este
amor que les tiene Mi Corazón, todo sería mejor en sus vidas.
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CA 83:
Bolivia está en Mi Mente y en Mi Corazón ... Búsquenme en la
Eucaristia
Escucha, hija Mía. Así como Bolivia está en Mi mente y en Mi
Corazón, quiero estar Yo en el pensamiento y corazón de los
bolivianos, de cada boliviano... Deseo que el fuego de Mi amor,
presente en la Eucaristía, sea el que consuma sus corazones y los
traiga a Mí.
Este amor eucarístico en Bolivia, será su salvación y la de
parte del mundo. Por eso quiero que llegue un día en el cual, en todas
las parroquias de Bolivia, se exponga diariamente la Eucaristía.
Empezando por una Misa diaria. Es la tarea y misión apostólica de
ustedes, incrementar la devoción y culto a Mi Corazón Eucarístico:
fuente de amor, paz y verdad...
Todo aquel que siente inflamada su alma hacia la Eucaristía y no
pudiendo guardar para sí solo ese encendido amor, lo transmite a los
demás, tiene como una morada junto a Mi Corazón Eucarístico el
brillante y encendido diamante del amor infinito. El primero que
sintió en sí ese fuego devorador fue el Discípulo Amado: es suyo el
nombre del amor, así como luego Pío X y San Juan Bosco. Son tres
diamantes que posan sobre Mi Corazón y adornan Mi pecho junto a muchos
otros santos. Ellos, tan unidos a Mí en el amor, han sabido inculcar
en las almas el fuego en que estaban consumidos. Apóstoles
eucarísticos que han sabido extender por el mundo la Divina semilla de
Mi Corazón.
Si esta siembra hallara hoy terreno abonado en las almas,
debidamente preparadas, daría la cosecha que precisa la humanidad para
su salvación. Yo vendría entre los hombres y reinaría con ellos
inmediatamente.
Hacen falta estas almas encendidas para que viviendo sólo
del amor a Mi Corazón Eucarístico, sepan darse, derramarse
embriagarse, embriagando las almas de los hombres, haciéndoles conocer
y amar lo único que puede darles esa felicidad y paz que buscan
ansiosamente que nunca podrán encontrar en el materialismo de la vida
atea a impía de los tiempos actuales.
Esta felicidad está en a fuente inagotable de Mi Corazón,
presente vivo y resucitado en la Eucaristía, faro luminoso para el
alma que navega sin rumbo ni puerto seguro. Allí nunca podrá zozobrar
si está dispuesto a dejarse amarrar por las ligaduras de Mi amor y
Caridad sin límites, en aras de este inmenso amor por la salvación de
las almas. Necesito almas abrasadas en la hoguera de ese amor que ha
de iluminar a los demás.
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CA 84: La
salvación está en la Eucaristía
Mi Corazón desea ardientemente la salvación del mundo. Y
esta salvación está en la Eucaristía y en el amor a Mi Corazón unido
al Corazón Inmaculado de Mi Madre. Ella fue quien a Mí Me lo dio. Lo
tuve por Ella, como por Ella y en Ella Me hice hombre, por Ella amé,
amé a esta humanidad que no quiere comprender nuestro sacrificio ni
nuestro amor.
Por este sacrificio incomparable, por este amor infinito, deseo
salvar a esta humanidad que se empeña en buscar su ruina y condenación
eterna. Por eso quiero que todas las almas se sientan inflamadas en el
amor y conocimiento Eucarístico y se apresten a llevar a otras lo que
en ella rebosa y obren sólo guiadas por -Mi Caridad infinita, que es
luz, verdad y justicia en el amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu...
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| 15-1-96 (Estaba rezando
por la paz del mundo) |
Jesús |
CA 85: La
paz sólo se encuentra en el cumplimiento de los Mandamientos
Esta paz, hijita, no se conseguirá hasta que los hombres quieran
comprender que sólo se encuentra en el cumplimiento de Mis
mandamientos.
Mientras los corazones de los que se reúnen para
encontrarla estén llenos de odio, maldad y orgullo, apetencias de
poder y soberanía, de intereses egoístas, de pensamientos de muerte y
destrucción, todos esos fingidos intentos de paz no darán fruto
alguno. ¿Cómo lo van a conseguir si se reúnen para engañarse
mútuamente? Sólo los guía el provecho personal. ¿Es que acaso piensan
en el que sufre, en el que cae y muere, mientras ellos deliberan?
Hablarán y hablarán dolorosamente.
Esta humanidad se aleja cada vez más de Mí, acabando por
desconocerme y odiarme. Esta humanidad Me persigue y ofende, olvidando
que di la vida por ella. ¡Qué pocas almas hay que quieran
estar clavadas en la Cruz Conmigo! ¡Que quieran compartir Mi Gloria!
Para que Yo haga en ellas Mi morada, han de ayudarme a
beber el cáliz apurándolo ellas, como lo hice Yo aceptando el dolor y
el sufrimiento como el regalo mejor que pueden recibir de Mí en la
tierra, sin esperar ni desear recompensa alguna. Yo, de una manera u
otra,. siempre consuelo y aliento al alma que se entrega por completo
en Mis manos.
En el amor a Mi Corazón y al de Mi Madre Inmaculada,
hallarán la fuerza que los hará invencibles contra los ataques de las
Bestias.
La devoción a Mi Corazón es fuente de gracias inigualables
para los tiempos que se avecinan: porque solamente en este Corazón
formado en el de Mi Madre pueden impetrar el perdón y la Misericordia
para la humanidad en peligro de desaparecer por sus muchos y horribles
crímenes.
Este corazón que derramó hasta su última gota de sangre,
pide amor, el amor de los hombres. La expiación y penitencia de todas
las almas para esta nueva Redención.
(Cierro los ojos tratando de dormir y veo un cielo lleno de
nubes grises y unas palabras ene el cielo, como escritas en blanco
brillante: TIBI - DABO - ZOGO -ERA 888 - URSS. Lo anoto todo, aunque
ignoro lo que significa, puede que no sea nada, pero siento la
necesidad de escribirlo.)
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CA 86:
Difundan entre los sacerdotes la Cruzada de la expiación
Hijos Míos, difundan entre los Sacerdotes la Cruzada de
Expiación. Quiero reinar por Mi Corazón, ya que esta devoción,
reservada por Mi amor para la salvación del mundo, tiene su momento de
extensión e incremento en todos los pueblos.
Así como se prepara el espíritu del mal para trastornar el
universo, así quiero Yo que la devoción a Mi Corazón y al de Mi Madre
Inmaculada, sea el freno que por amor, traducido en expiación y
penitencia por los horribles pecados de los hombres, lleguen a
aquellos que están identificados por el amor, a conseguir que la
Bestia sea vencida pronto.
Intensificando esta devoción, todo amor, nacerá de la
cruzada que pido porque poco puede hacer una criatura que no esté
unida por amor a su Dios.
De esta devoción todo amor, nacerá la cruzada que pido porque poco
puede hacer una criatura que no esté unida por amor a su Dios.
Si para este órgano de Mi Cuerpo pido esta especial devoción, es
porque de él parten todos los latidos que dan vida no sólo a Mi cuerpo
eternamente, sino que como órgano principal de la vida mística de Mi
Iglesia, en él está la savia que vivifica a todos sus miembros. Y esta
savia, que es el Amor Divino, no es solamente Mía, es de todas las
criaturas que Me fueron dadas por el Padre para su santificación.
La devoción a Mi Corazón, no quiere decir que éste va a ser aislado
de Mí. Va a ser honrado en Mí sin separación alguna, pues el amor de
Mi Corazón va a obrar en Mis obras, va a obrar en Mis pasos, acciones
y vida: la bondad de la Misericordia, la justicia, el perdón, la
dulzura hacia todas las criaturas que Me han sido dadas, estén cerca o
lejos. Este Corazón no puede separarse de Mí, porque Yo Soy Amor, como
hombre y como Dios. La devoción Mi Corazón y al de Mi Madre, ha de ser
eso: Amor.
Las almas unidas y atraídas por el amor, se sienten identificadas,
ligadas las unas a las otras; se sienten dispuestas a compartir penas
y alegrías, a sacrificarse, a inmolarse por el ser amado: eso es lo
que Mi Corazón pide a las criaturas, porque si ellas sintieran hacia
Mí un amor así, Yo establecería Mi reinado en el mundo.
Por eso deseo que hayan más almas abnegadas en el mundo, que sepan
con su entrega consolar Mi Corazón de la ingratitud de tantas almas
consagradas a Mi servicio que, sin embargo, sus afectos los reservan
para las cosas terrenales.
Amor y reparar son las dos cosas completamente unidas. ¡Yo amé al
hombre y reparé por él!
Así, amando a Mi Corazón, el hombre reparará por las ofensas que se
Le hacen, se sacrifica y con sus sacrificios e inmolación obtiene para
las almas que ofendieron a Mi Corazón, la Misericordia y el perdón.
Esa alma reparadora, salva con su amor a otras almas.
Inflamadas también ellas a su vez en Mi amor, pronto sabrán
inflamar, inmolarse y seguir reparando hasta conseguir el reinado de
Mi Corazón en el corazón de los hombres. Esa es la cruzada que pido
por medio de la expiación y penitencia : una cruzada de amor divino
que pueda, con sus sacrificios e inmolaciones, contener la Divina
Justicia.
Esta devoción que, deseo prenda en todas las almas, quiero
que sea extendida por todos los Sacerdotes, por todos los misioneros;
porque está llamada a ser la salvación del mundo.
La Devoción Misionera, por su extensión, ha de llegar al
corazón de todos los hombres y pueblos...
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CA 87: He
luchado mucho para hacerles comprender Mí Amor
Tengo derecho a preguntarles si les hace falta todavía un estímulo
para revestirse de Mí. Tengo derecho porque He luchado mucho para
hacerles comprender el amor, Mi amor. Pero Yo no ejerzo este derecho
ya que Soy capaz de hacerles consentir en Mi llamado sin recurrir al
mandato; pero Me place esperar que Me den espontáneamente sus almas
porque es más recibir con espontaneidad que por mandato o por
cualquier otra consideración.
Estoy por eso llamando a sus almas sin imposición y ustedes, si Me
imitan en anhelar por Mí, tendrán un fruto cada vez más copioso porque
quien Me imita atrae Mi fuerza a sí y al ser que debe ser atraído.
No busco mejor asilo que el estar en el corazón del hombre como
amado, nunca como temido sino en casos de necesidad o bien de dureza.
Yo Soy libre, ustedes son libres en Mí y la libertad significa tanto,
que supera el concepto común. Sean perfectos como Mi Padre, Yo He
pedido y pido siempre más; y Mi Padre tiene una perfección
incomparable, es cierto, pero que puede alcanzarse imitando Su bondad
que plácida y libremente quiere beneficiar.
Ninguna obligación sino la libertad...
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CA 88: Mi
mejor asilo es el corazón del hombre
Junto a la cueva de Satanás hay un montón de almas que
tienen dificultad en dar el paso definitivo para entrar por siempre en
el reino del odio. La dificultad que tienen, no es propiamente porque
sea estrecha la puerta de entrada que, más bien es anchísima. Soy Yo
el que obstaculizo el ingreso para impedir la condenación eterna de
tantas criaturas Mías a quienes amo como a Mí mismo. Si ellas tienen
libertad de proceder en la carrera hacia el ingreso de la condenación,
Yo tengo el poder de desviar su inclinación al mal y hacerlas menos
dañosas a sí mismas. ¡Qué mar de almas se apiña delante de aquella
puerta maldita en la que está escrito: muerte eterna! El demonio
llama, seduce, arrastra. Yo brillo y atraigo a los descarriados,
candidatos a la condenación.
Recuérdalo, ninguna cruz es gloriosa y todas hieren de
manera que el ánimo queda particularmente ofendido. Lo quiero. Yo lo
quiero, tú no te perturbes porque la paz es el único testimonio Mío y
perdida ella, podrías ofenderme más que antes.
Implórame siempre, no te canses. Yo estoy viendo si estás pronta a
Mi Querer.
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CA 89: El
comunismo no ha muerto
Hija Mía, muy amada, quiero tus oraciones de hoy por la conversión
de la ex-URSS.... Sí, escuchaste bien, por la ex-URSS
No es cierta la conversión de ese territorio, ni es cierto que haya
muerto el Comunismo. Es un dragón espantoso que se hace el dormido.
Pero pronto actuará y pondrá de manifiesto la obra diabólica del amigo
de lo oculto.
Por favor, ofrezcan un Rosario semanal por la ex-Unión Soviética.
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CA 90:
Ustedes llegan a ser gloriosos si se sumergen en Mí
La Gloria Celestial He prometido a quienes negándose a sí mismos
por Mi amor, llegan a la puerta por la cual se pasa a la salvación.
¿Qué es la Gloria? La Gloria verdadera es la vida de Mi Ser y
participar de aquella Vida es tener la Gloria del Cielo. Yo Soy
glorioso en Mí, ustedes llegan a ser gloriosos si se sumergen en Mí.
Nadie en el Cielo puede estar en un rincón, como para verme a la
distancia, porque todos los que He salvado forman una magnífica corona
con la cual Me ciño, de modo que mientras hago de corona a los
bienaventurados, ellos hacen corona para Mi Paraíso. Paraíso, dicen
con regocijo, pero ni siquiera la sombra del Paraíso llega a la
tierra, ¡tan distante está de ustedes!
Muchas sorpresas esperan al alma al llegar a Mi Reino donde cae
todo el andamiaje del tiempo, porque se entra a la eterna y beatífica
unión entre Mí y la misma alma.
Yo les hablo de banquetes, de tronos, de espléndidas vestiduras: lo
hago para adaptarme a ustedes porque si tuviese que hablarles con
verdad, debería decirles que el Paraíso Soy Yo y sólo Yo. Pero,
ustedes, ¿qué entenderían? ¿Cuando comprenderían? Bastante poco y muy
deformemente.
El que Me ama, pero mucho, comienza a ver como entre nieblas qué es
el Paraíso, porque encuentra que la clave de todas mis comparaciones
con las cuales explico la eterna Gloria es sólo una y que ya la posee
porque Yo se la doy. Quien conoce el amor Divino entiende veladamente
lo que digo ahora.
Así resulta que se habla de Paraíso conforme crece en ustedes el
amor y habla mejor el que tiene más amor. Cuando lleguen acá
encontrarán todo y lo encontrarán precisamente en Mí, porque Yo Soy su
Paraíso y no las cosas que imaginan. ¡Oh, lengua humana, cuán impropia
eres para hablar de Mí! ¡Oh, pensamiento humano, cuán pequeño eres
para poder contener el infinito! ¡Hombre enceguecido, cuán grande es
tu presunción si pretendes solucionar en tí mismo el problema de tu
futura gloria! ¡Ama, ama, te digo y entonces sabrás. Si tú no amas, no
podrás saber lo que Yo te preparo.
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CA 91:
Unanse a Mí como Yo estoy unido a ustedes
Estimo más en tí la unión a Mis sufrimientos que toda otra obra
tuya, porque aparte de toda la belleza que adquieres al unirte a Mis
méritos, debes considerar que la unión producida por el amor es prueba
muy eficaz de que los mismos méritos con los que te adornas, han
producido el fruto principal que Me esperaba; el amor Mío en tí.
Será bueno que te enseñe cómo debes comportarte cuando te uno
sensiblemente a Mis pensas y ante todo, explicarte cuales son tus
penas que te unen a Mis penas.
Tú intentas hacer distinción entre penas normales y penas sobre lo
normal: haces dos categorías: penas tuyas y penas Mías, cosas comunes
y cosas extraordinarias. No estás en la verdad al pensar así.
Yo Me hice hombre justamente porque tú y todos, debían ver que
también Yo, como ustedes, quise experimentar las penas comunes además
de las Mías personales. Recuerda Mi estremecimiento al paso del
acompañamiento fúnebre de Naim; recuerda a Lázaro ya enterrado,
reflexiona en la muchedumbre que Me siguió al monte y que no tenía qué
comer, reflexiona en la condescendencia con los apóstoles en sus
necesidades materiales y, sobre todo, cómo Me esmeré por dar a Mi
Madre un Hijo que Me sustituyese aún materialmente puesto que la
dejaba sola en el mundo. Es verdad que en cada una de estas acciones
Me basé para afirmar conceptos altos, verdades divinas, poderes
sobrenaturales y Mi misma misión, pero sigue siendo cierto que Me
comporté como Hombre antes que como Dios, como Redentor.
A Mi Madre le dije en Caná que no había llegado mi hora, sin
embargo, compadecido por la necesidad de que aquel banquete tuviera el
fin deseado, condescendí también en algo que no era muy necesario y lo
hice por el sentimiento de piedad que experimentaba al ver el apremio
de la familia de los esposo.
Así pues, en Mi comportamiento nutría aquellos sentimientos y por
tanto aquellas penas que experimenta todo hombre de bien, frente al
dolor y las necesidades y lo hice de propósito para ponerles en plena
evidencia Mi ser real de hombre como ustedes.
En consecuencia, también ustedes deben actuar así y unirlos a Mí
como Yo estuve unido a ustedes. No se piensa demasiado en esto, se
cree más en cosas extraordinarias y se olvidan las ordinarias. En
cambio, quien no deja que pasen inadvertidas las ordinarias se hará
digno de las extraordinarias y no viceversa.
Y heme aquí, con Mis penas en tí, las cuales son participaciones
efectivas de dolores sufridos por Mí y consiguientes angustias de
espíritu por la Redención humana. Lo que ustedes llaman recuerdo, no
es cosa humana sino como un grabado que He puesto Yo con anterioridad
en su ánimo, pues no es cosa natural el reflexionar y actuar en el
plano de Mis penas, porque es sólo consecuencia de Mi Querer que se
adapta a su humanidad. Pero además del recuerdo, experimentarás las
penas súbitas, debidas a hechos ocasionales y tampoco estas son cosas
humanas, sino cosas todas Mías, verdaderamente divinas. Y si luego,
sin servirme de algo, Yo obro directamente en tí, no alimentes ninguna
duda porque es clara Mi Voluntad de unión a las penas Mías.
Queda así aclarado cuanto concierne al sufrir por Mí, ya sea en el
campo natural, ya en el sobrenatural. Por eso, no pierdas nada de lo
que te ofrezco, porque todo es querido por Mí. No te afirmes en las
criaturas, porque el Creador mueve a las criaturas. No te detengas en
cosas humanas tuyas o ajenas, porque todas te llegan para darte mayor
unión.
Esta es la escuela del sufrimiento y en eta escuela se progresa.
Aprende de Mí, de tu Maestro que te hace experimentar cada vez mejor
cuánto te ama...
Por favor, hijos Míos, apresuren el segundo libro, no están
poniendo el interés necesario para difundirlo prontamente. ¿Tendré Yo
que olvidarme de sus preocupaciones urgentes?
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CA 92:
Deben imitar a Pedro
Pedro cayó miserablemente en los lazos del respeto humano y sufrió
las consecuencias de su pecado por toda la vida, pero cuando se
arrepintió, su alma estaba mucho más resplandeciente que antes y nadie
puede decir que Mi amado Pedro sea inferior a otros en la fuerza del
dolor por el pecado cometido. Quiero hablarte de por qué permití Yo su
caída.
Pedro representa en vivo lo que es y lo que puede ser la criatura.
De sí, cada uno de ustedes puede lo que pudo hacer él cuando Me negó
tres veces perjurando y echándose encima maldiciones para demostrar
que sus palabras eran ciertas, las cuales en cambio, eran falsas.
Por Mi virtud, la criatura puede llegar a ser mucho más grande que
un ángel, porque puedo hacer de ella otro Yo. y así lo hice con Mi
buen Pedro. Más aún, el que Me negó de aquella manera tuvo tal virtud
de Mí que, a continuación, obró los prodigios de la caridad y de Mi
poder.
Efectivamente, él habló lenguas que no conocía y que de pronto,
interpretaba con la fluidez de su lengua materna, como todos Mis
apóstoles, liberó a los posesos, sanó a una multitud de enfermos aun
sin tocarlos. ¿Ven lo que puede la criatura por Mi virtud? Puede todo.
En cambio, por su propia debilidad puede mirar el sol y jurar que es
negro, como justamente lo hizo Pedro la noche en que fui apresado.
Por eso, reflexionen bien en su condición y recaben el fruto de Mi
Sabiduría reconociendo su fragilidad, más aún su impotencia... No
quiero que pequen de fanfarrones como Pedro, cuando Pedro cortó la
oreja de Malco, sino que su fe sea leal y ardiente como la del primer
apóstol cuando Me dijo: "¿a quién iremos, tú sólo tienes palabra de
vida; Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Deben imitar a Pedro
porque Mi elección ha caído sobre él, no por casualidad: todo lo que
Yo hago tiene siempre su gran importancia.
Desde el Cielo, Pedro bendice a todos los que meditan sobre su
caída y declara, junto Conmigo, que es más útil meditar sobre su
debilidad que sobre su misión de Vicario Mío; en efecto, si comprenden
bien su dolor, será muy fácil admitir todas las prerrogativas de Mi
representante.
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CA 93:
Esperen Mi paso y síganme
Si la criatura supiese el designio que tengo para ella, se
orientaría toda al cumplimiento de Mi Querer y nada podría distraerla.
Pero no se puede conocer lo que hago, si el tiempo que les concedo no
transcurre en la situación de aquel a quien llamé de lo alto de una
higuera para que Me siguiese.
Deben proceder como Zaqueo, es decir, elevarse sobre las cosas
humanas en cuanto les sea posible y esperar Mi paso para seguirme a
donde vaya. Yo paso y ustedes, síganme; no sean impacientes porque
ciertamente Yo pasaré y ciertamente ustedes Me verán si observan de lo
alto Mi paso. Puede ser que entonces Yo les diga que quiero detenerme
en su casa, o bien que sin decirles nada, los lleve a caminar. En los
dos casos la conveniencia es suya y en cuanto a Mí, estoy interesado
en que la acepten únicamente porque de esto depende el bien que quiero
hacerles.
En Mi Evangelio está todo, ustedes lo comprueban continuamente,
pero ¿por qué no se explica el ejemplo de Zaqueo también en el sentido
que acabo de decir? El que no aprecia el Evangelio que He dado a los
hombres, ¿por qué piensa llamarse Mi discípulo, si en cambio, Me sigue
tan poco que no se interesa ni siquiera en poner la mirada en los
hechos sencillos y sublimes que tienen relación Conmigo y que fueron
vividos por los que Me rodeaban? No puede pretender el nombre de
cristiano el que no se preocupa de conocer a Cristo. Es algo sencillo,
sin embargo, algunos se dejan llevar a lecturas, sin saber elegir la
gran lectura, la más importante, la lectura de que Yo les hablo.
Y ahora les digo que si Me escucha, tendrán los siguientes
beneficios: seguridad para solucionar todos los problemas que les dan
fastidio, antes de la llamada al Cielo y por eso disminución de las
penas del Purgatorio, fuerza para negarse como Yo deseo, al pecado;
luz para ustedes y para los demás y, finalmente, se harán partícipes
de la dignidad particular que dí a Mateo, Juan y Marcos... Prometo
darles cosas grandes, pero ahora no las menciono; lo advertirán a
medida que permanezcan cautivos de Mi Palabra.
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CA 94:
Sin Mí no podrán hacer nada
Rosas, espinas, alegrías, dolores. Es Mi testimonio el que vale,
¿por qué exacerbarse en la búsqueda de Mi Voluntad? Tu momento
interior sea pacífico, no descompuesto y mucho menos violento.
Juzguen sin consideración de las consecuencias, sino únicamente
para encontrar al presente, armonía con Mi Querer.
En efecto, ¿quién querría ordenar las cosas de una valija semivacía
si luego, cerrada la valija se pusiese a revolverla por todas partes?
Así, en realidad hace el que predispone todo con previsión del futuro
pero sin tener en cuenta el presente y más bien haciendo tantas cosas
que son y serán la causa por la cual el futuro deseado no llegará.
Tú, hombre, ordena en tí para el viaje que estás haciendo hacia la
eternidad. Sí, acomoda tu valija, pero no pretendas hacer un buen
viaje sin llevar tu equipaje con otras cosas que te faltan, de lo
contrario durante el viaje lo que habías dispuesto bien irá al suelo y
se desarreglará dentro de tu espíritu, haciendo un feo desorden de las
cosas antes ordenadas. ¿Y sabes qué debes poner en tu valija para que
no suceda esto? Pon un granito de confianza y de esperanza en Mí;
añade dos granitos de desconfianza en tí y, si quieres propiamente
agradarme del todo, mira, Yo te doy lo que llenará tu pequeño
equipaje, sin Mí no podrás hacer nada.
Y ahora, si has hecho así, parte sin más, lejos. Yo te aseguro que
no te faltará nada y con audacia llegarás a tu destino.
Mis amados, esta es la verdad y Yo se las muestro cada vez más
clara. No quiero que permanezcan pasivos. Deben ser muy activos, pero
con mucha confianza en Mí y sin esperar en ustedes...
En todo, siempre recuerden que no podrán hacer nada sin Mí... Su
alegría, la que ahora experimentan al oír decir por Mí, que en todas
las cosas tienen necesidad de Mí mismo, es el testimonio que doy como
prenda de sus ascensiones. El hombre, si es soberbio, se envilece,
dándose cuenta de su impotencia y con esto cae siempre más bajo, en
cambio, si es humilde, si es según Mi Corazón, goza en no ser bueno
para nada. Y Yo lo haré capaz de todo y todos verán que un ser tan
pequeño que no es bueno para nada, puede decir cosas prodigiosas.
Adelante, siempre unidos a Mi Querer que es fuente de infinito
bien.
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CA 95:
Cuán poco se estima el estar unidos a Mí
Más que triste, deben verme afligido por la gran abundancia de
pecados que pesan todos sobre el único Hombre que podía sostenerlos.
Sus miserias fueron aliviadas por Mi lastimosa angustia y lo que a
tí te produjo consuelo fue para Mí un peso indescriptible. ¿Por qué te
lamentas, entonces, si experimentas los pesos que Yo soporté y aun
sigo soportando? ¿no quieres ser semejante a Mí como justamente has
creído necesario por Mi honor? Y heme aquí que, por esto, Yo te
ofrezco los medios para realizar tu deseo, pero son medios
despreciables que tú debes transformar en perlas de mucho mérito para
adornarte en Mi honor. Considera que ésta es la realidad, no la que
hace gala de sí en los hombres y tal vez en tí mismo. Si no fuese así,
¿cómo estaría insistiendo en este punto? Toma, toma tu Cruz, debes ser
también un "nazareno" y no importa que Yo te quiera hacer pequeño o
grande, lo que importa es agradarme.
Actúa con esta persuasión y renueva tu adhesión a Mí, porque fuera
de esto no hay tranquilidad, así como fuerza de Mi Querer no hay paz,
la cual consiste precisamente en el acuerdo entre la voluntad tuya y
Mía.
Si, bienaventurados los pacíficos, que tienen buena voluntad, ellos
tienen la posesión plena de sí mismos y serán verdaderamente custodios
de sus almas, en cuanto que tienen en su mano la llave que abre y
cierra su querer.
¡Cuán poco se estima el estar unidos a Mí en la plena aceptación de
las adversidades! Se estima más conveniente dar remedio a las cosas
adversas valiéndose de la experiencia humana u otras razones dictadas
todas por el amor propio, en vez de valerse de Mis preceptos que He
dictado, justamente para aquellas cosas que les atañen y no para
adversidades imaginarias o hipotéticas, que no están presentes.
He hablado para el futuro, pero en sentido presente y Mi invitación
esté presente para ustedes, en toda ocasión. Por lo demás, Yo no pido
ni lo imposible, ni su perdición, sino sólo que abracen lo más fuerte
posible la cruz que les doy.
En cuanto a Mí, les repito que el ejemplo que les He dejado fue tan
grande, no para que piensen que deben hacer otro tanto, sino para
despertar con la evidencia, su atención e inducirlos a seguir Mis
huellas. Sí, deben estar crucificados, pero sin hacerlo ver, mientras
es posible. En seguida, después Yo Me encargo de mostrar su cruz.
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CA 96:
Casi todos mis sacerdotes son doctos...
Para poner las bases de Mi Iglesia, tomé pescadores que podían
entender lo que un moderno campesino, no más. A continuación, quise
escoger de entre los doctos que se habían hecho más sabios de lo que
ya eran, no con amplios estudios, sino con Mi doctrina. El amado Pablo
era sabio en la doctrina judaica, pero llegó a ser faro luminoso con
la que Yo había predicado.
En el transcurso de los siglos, se siguieron doctos e iletrados,
hasta hoy que, casi todos Mis Sacerdotes son doctos; pero no
encuentran tan gustosa Mi sabiduría como para dejar en segundo plano
la sabiduría humana.
Más bien algunos dedican su vida sólo a la explicación de una
enseñanza que falla a la luz de siempre nuevas conquistas. De Mi
doctrina toman un poco de harina para enlucir sólo las manos y la
cara...
Si Francisco era tan sencillo que aborrecía todo estudio no
eclesiástico, Mis actuales seguidores piensan en cosas, muchas veces
humanas y se confunden diciendo que la ciencia humana es útil, más
aún, necesaria al Sacerdote. Pero, ¿dónde han enterrado la preciosa
perla del sacerdocio, de Mi doctrina? Tal vez es una doctrina que debe
limitarse a ciertas exterioridades, sin entrar en lo profundo de las
conciencias y de los actos humanos?
Por eso estoy aquí, para advertirles. O se Me da por entero la
propia mente, o no se puede pretender convertir al mundo con los ríos
de ciencia humana. Dénse cuenta de ello los que han alzado cátedras
humanas vestidos de sola ciencia humana y, traten de quitarse aquel
obstáculo que les impide tocar el sentido de Mis palabras sencillas,
pero profundas. ¡Estúdienlas!.. Al mundo trastornado, presenten los
frutos que Yo sé dar a quien estudia Mi Sabiduría y tendrán el poder
de mover a los demás en busca Mía.
¡Cuántos doctorados en la tierra, pero cuántas reprobaciones en el
Cielo! recapaciten y no se engañen: el que tiene sed, venga a Mí y
beba...
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CA 97:
Estoy próximo a retomar: patente y glorioso
De lejos y de cerca llega el eco de las próximas manifestaciones.
Procedo de tal manera que la concordancia de las voces, incite a mayor
reflexión a los obstinados, los duros, los que no quisieran ser
vencidos por Mí. Es Mi plan que He trazado y que pondré por obra
infaliblemente.
¿Soy débil cuando permito que Me ofendan? ¿Soy impotente para
reaccionar contra la insolencia del hombre? ¿Y, quién jamás respiraría
sin que Yo mueva sus pulmones? No Me agrada usar la fuerza contra Mi
criatura predilecta: el hombre, porque Mi fuerza la destruiría y no
tendría Yo la correspondencia del amor que, en cambio, Me mueve a
esperar la hora propicia, más aún a preparar la hora propicia de la
conversión.
Por eso los buenos sufren ahora, mientras los malos continúan
aturdiéndose en sus placeres. No, no tardaré en dar a los primeros la
prueba de Mi afecto no Me esperarán más porque estoy próximo a
retornar a ustedes que Me aman y volveré, no ya oculto, sino patente y
glorioso. La Virgen, Mi Madre estará Conmigo, la verdadera Reina del
Universo, que He creado con la visión de Su próximo triunfo. Sí,
vendré, espérenme pero no se devanen los sesos pensando de qué modo Me
manifestaré, no se los hago entrever para que, cuando sea, su alegría
sea plena. Y cuando Me vean, reconocerán en seguida que Soy Yo.
Sean todos dóciles a la amonestación de Mi Vicario, a quien He
vinculado desde hace tiempo a Mi Cruz. El les dirá lo que quisieran
saber ahora y sin su confirmación no consideren por verdadero y por
bueno, nada de aparentemente santo.
Estén en los brazos de su Madre, en Mi Corazón, en la mente de
nuestro Padre Divino, permanezcan así...
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CA 98:
Permanece conmigo
¿Qué busco en un alma cuando Me manifiesto a ella? Para Mí, nada;
pero para la criatura, busco su bien. Aceptar primero y luego rechazar
es la actitud propia de la inconstancia humana... Si Yo no Me afanase
en encender siempre nuevas luces, removiendo de grado en grado, la
renuencia del hombre, prevalecería esta sinrazón.
Oh, dígase lo que se quiera, pero quien desea verdaderamente Mi
Querer, permanezca siempre soberano, no vuelve atrás, sino avanza
intrépido y confiado hacia las nuevas metas. Arriba, arriba, siempre
más cerca de Mí, conquistando cada peldaño con la meta siempre clara:
amar. ¿Lo quieres? ¿Quieres lo que Yo quiero justamente porque lo
quiero? Pues bien, esto nos basta a tí y a Mí. Yo te abrazo y recibo
tu abrazo que es dulce con Mi dulzura que He puesto en tí... Permanece
Conmigo...